Ir al contenido principal
Gironès

Reformas integrales en Quart

Quart combina el núcleo tradicional, ligado históricamente a la alfarería, con urbanizaciones y vivienda unifamiliar más reciente. Hacemos reformas integrales, cocinas y baños, y mucha mejora térmica en casas de los años 80 y 90 con cubierta sin aislar.

Arquitectura característica de Quart, en el Gironès

Quart tiene alfarería porque tenía arcilla al lado. Es un dato de patrimonio, pero también es un dato de obra: donde hay arcilla, el terreno no se queda quieto. Se hincha cuando llueve y se retrae cuando hace seco, y ese movimiento se lee en las paredes en forma de grietas inclinadas que salen de las esquinas de puertas y ventanas. Por eso, cuando visitamos una casa de Quart con grietas, la primera pregunta nunca es con qué las tapamos.

Una grieta viva y una muerta se parecen mucho y se reparan de forma opuesta. Distinguirlas no es cuestión de mirarla, es cuestión de medirla: se coloca un testigo —de yeso o un fisurómetro graduado— y se deja pasar un ciclo seco y uno lluvioso. Si no se ha movido, se cose, se rellena y se tapa con tranquilidad. Si se ha movido, taparla es tirar el dinero, porque volverá a abrirse exactamente por el mismo sitio y a menudo con el pavimento o el alicatado nuevos ya colocados encima.

En el núcleo antiguo hay casas de pueblo entre medianeras, estrechas de fachada y largas de fondo, casi siempre con patio o huerto detrás. La planta baja suele tener bóvedas de ladrillo y los pisos superiores, forjados de vigas de madera. En general son casas sanas, pero construidas para crecer poco a poco: a lo largo de décadas se les han ido añadiendo tabiques, baños, una escalera nueva o un aseo bajo la escalera sin que nadie comprobara qué pasaba con las cargas que recibía cada elemento.

La bóveda de ladrillo no se puede tratar como un tabique. Trabaja a compresión y empuja hacia los muros laterales; abrir un paso o retirar una pared de debajo sin apuntalar y sin resolver el empuje es la manera más rápida de convertir una reforma en un problema estructural. Cuando queremos abrir la planta baja, primero definimos dónde descarga cada cosa y qué elemento nuevo —dintel, jácena o pilar— recoge la carga, y solo después se decide la distribución. La página de reformas integrales explica cómo encajamos ese trabajo dentro del calendario de obra.

Con los forjados de madera el punto crítico es siempre el mismo: la cabeza de viga empotrada en el muro de fachada, allí donde el agua de un canalón mal resuelto ha estado entrando durante décadas. Se comprueba pinchando la madera y mirando la deformación, y cuando hace falta se resuelve con una prótesis o con la sustitución puntual de la pieza y un refuerzo del apoyo. No siempre hay que rehacer todo el forjado, y es importante decirlo: a menudo con cuatro cabezas de viga y un refuerzo del apoyo basta, y la diferencia de presupuesto respecto a sustituirlo todo es enorme.

Trabajar entre medianeras significa trabajar con los vecinos a medio metro. Los derribos transmiten vibraciones a la pared del otro lado, y una grieta que ya estaba antes acaba siendo culpa de la obra si nadie la ha documentado. Por eso, en casas entre medianeras dejamos constancia fotográfica del estado previo de las medianeras y de los techos colindantes antes de empezar a picar. Es una precaución que no cuesta nada, que tranquiliza al vecino y que evita discusiones que no llevan a ninguna parte.

Las calles del núcleo son estrechas y algunas tienen la circulación limitada, así que el contenedor y la descarga hay que planificarlos antes, no el primer día: dónde se coloca, cuántos días está y si hay que pedir la ocupación de vía pública en el Ayuntamiento de Quart, que tiene su propia ordenanza y sus horarios. En obras en el núcleo contamos siempre con ese trámite y con que el material entra en cargas pequeñas, porque un camión grande no maniobra y el palé hay que partirlo en la calle. Lo recogemos en el presupuesto desde el principio.

En el núcleo también hay plantas bajas con un pasado industrial —almacenes, talleres y espacios ligados al oficio de la alfarería— que hoy se quieren convertir en vivienda o incorporar a la casa. Convertir un espacio en habitable no es alicatarlo: el Decreto 141/2012 fija las condiciones mínimas de habitabilidad, con alturas libres, ventilación e iluminación natural que un almacén no cumple de origen. Es una obra perfectamente posible, pero hay que plantearla desde el primer croquis con esos requisitos sobre la mesa y con el trámite de cambio de uso previsto.

En la zona de crecimiento y en las urbanizaciones predomina la vivienda unifamiliar aislada o adosada del último cuarto del siglo XX. Los problemas ahí son otros: una cubierta ejecutada con el criterio de aislamiento de la época —es decir, prácticamente ninguno—, unos cerramientos que no se acercan ni de lejos a las prestaciones que hoy se dan por buenas, cajas de persiana abiertas a la cámara de aire y un cuadro eléctrico corto de circuitos para los aparatos que hay ahora en cualquier casa. Actuar sobre la cubierta y los cerramientos es lo que más hace bajar la factura, y es por donde recomendamos empezar cuando el presupuesto obliga a elegir.

En los adosados hay un problema añadido que casi nadie plantea hasta que ya vive allí: la pared medianera. Cuando es un simple muro de bloque enfoscado por las dos caras, se oye al vecino. Una reforma integral es la única ocasión razonable de resolverlo, con un trasdosado autoportante separado del muro y lana mineral en el interior. Se pierden entre siete y diez centímetros de estancia y se gana silencio para siempre; el CTE DB-HR es la referencia del nivel que se debería cumplir.

Hacia Palol d’Onyar y Sant Mateu de Montnegre, al pie de les Gavarres, la vivienda es más diseminada y el acceso a menudo es por pista. Aquí las obras se plantean por fases y empiezan casi siempre por la cubierta, porque es lo que protege todo lo demás. Un apunte que sorprende a mucha gente: las urbanizaciones sin continuidad inmediata con la trama urbana tienen obligaciones de franja perimetral de prevención de incendios fijadas por la Ley 5/2003, y eso condiciona qué se planta y qué hay que mantener limpio alrededor de la casa.

Quart no es solo vivienda. En el polígono industrial y en los bajos del núcleo hay locales y oficinas, y la adecuación o el cambio de uso de un local sigue un camino distinto al de un piso: licencia de actividad, recorridos de evacuación y sectorización según el CTE DB-SI, y accesibilidad y resistencia al deslizamiento de los pavimentos según el DB-SUA. Los plazos también son otros, porque hay informes que no dependen de nosotros. Lo explicamos en la página de reformas de locales y oficinas.

El encargo más frecuente, tanto en el núcleo como en las urbanizaciones, sigue siendo el baño y la cocina. En el núcleo antiguo el baño suele estar en un añadido sobre el patio, con desagües vistos y sin ventilación decente; en las casas de los ochenta y noventa es el baño original, con bañera, alicatado hasta el techo y una ventana pequeña. En ambos casos el trabajo de verdad es el que no se verá: desagües con la pendiente correcta, ventilación e impermeabilización antes de poner la primera baldosa. Hemos recogido los errores que se repiten en una reforma de baño y cómo evitarlos.

Quart está a pocos minutos de Girona, y eso tiene consecuencias prácticas que se notan en el calendario. Se pueden hacer visitas de obra a menudo, las decisiones de material no se eternizan porque la tienda está a un cuarto de hora, y el suministro llega el mismo día cuando hay que resolver un imprevisto. En una reforma integral eso se traduce directamente en menos días muertos, que es exactamente donde se va el calendario de la mayoría de obras. Hemos publicado el calendario semana a semana de una reforma integral para que se vea dónde hay margen y dónde no.

Preguntas sobre reformas en Quart

¿Hacen reformas en Quart?

Sí. Quart (Gironès) está dentro de nuestra zona de trabajo habitual con equipo propio, sin recargo de desplazamiento. Hacemos reformas integrales, cocinas, baños y rehabilitación, y la visita para valorar la obra es gratuita.

¿Cuánto cuesta una reforma en Quart?

Las franjas son las mismas que en el resto de la comarca: de 450 a 1.350 €/m² en una reforma integral según el nivel, de 4.500 a 9.000 € un baño completo y de 6.500 a 14.000 € una cocina. Lo que cambia entre municipios no es el precio unitario, sino el estado de partida del edificio y la facilidad de acceso a la obra.

¿Se encargan del permiso en el ayuntamiento?

Sí. Tramitamos la comunicación previa o la licencia de obras en el Ayuntamiento de Quart, reservamos el contenedor y gestionamos el escombro en planta autorizada con el justificante de vertido.

Presupuesto gratuito

¿Quiere saber qué cuesta su reforma?

Visitamos la vivienda, tomamos medidas y le entregamos un presupuesto detallado por partidas, sin compromiso y sin letra pequeña.