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Baños

Quince errores en una reforma de baño que se pagan caros

Silicona mal aplicada en el encuentro entre el plato de ducha y el azulejo, con la sombra de moho en la junta

Los problemas de un baño reformado casi nunca vienen de la estética: vienen de la impermeabilización, de la pendiente del desagüe, de la ventilación, de los volúmenes eléctricos y de los registros que nadie dejó. Son decisiones invisibles cuando la obra está acabada y caras de corregir después, porque obligan a volver a picar. Estos son los quince errores que vemos más a menudo, qué cuesta arreglarlos cuando ya se ha rejuntado y en qué momento de la obra todavía está a tiempo.

Un baño mal hecho no se nota el día de la entrega: se nota entre el segundo y el quinto año, cuando sale la mancha en el techo del vecino, cuando la mampara ya no cierra o cuando hay que vaciar medio tabique para cambiar una válvula de seis euros. Casi todo lo que falla se decidió en tres o cuatro momentos muy concretos de la obra, y en todos ellos la decisión correcta costaba prácticamente lo mismo que la incorrecta.

Aquí no explicamos cómo se hace un baño —eso está en la página de reformas de baño y, para la ducha enrasada, en la de ducha a nivel de suelo—, sino qué se hace mal, por qué se hace (siempre hay una razón aparente y a menudo razonable), qué cuesta arreglarlo después y cuál es la manera correcta.

Todas las cifras de euros que encontrará en el artículo son franjas orientativas de mercado en las comarcas de Girona, con el IVA aparte, y sirven para dimensionar el riesgo de cada decisión. No son una oferta ni un precio: el precio vinculante de una obra sale siempre de una visita y de un presupuesto por partidas con mediciones.

1. Alicatar sin impermeabilizar por debajo

La baldosa no es impermeable y la junta lo es menos todavía: un rejuntado cementoso corriente absorbe agua y la deja llegar al soporte. Por eso, bajo el plato y en las paredes de la zona mojada debe haber una capa impermeable continua —membrana líquida a dos manos o lámina en rollo— antes de colocar nada, con bandas de refuerzo en todos los encuentros y manguitos en los pasos de tubo. La referencia técnica que usa el sector es la DIN 18534, que clasifica los locales húmedos según la carga de agua y obliga a sellar los encuentros, no solo las superficies planas.

Se hace mal porque no se ve, no sale en ninguna foto y añade un día de obra. En un baño de 5 m² la partida completa suele moverse entre 250 y 500 € con mano de obra incluida: es una de las más baratas del presupuesto y la que más dinero protege.

Qué cuesta no hacerlo: la humedad aparece primero como una mancha en el techo del piso de abajo o como un rodapié hinchado en el pasillo, y la reparación no es una baldosa, es rehacer la ducha entera. Entre derribo, escombro, impermeabilización, alicatado nuevo y sanitarios desmontados y vueltos a montar, esto no suele bajar de 2.000–3.000 €, y falta lo que se pacte con el vecino. Bien hecho: impermeabilizando todo el suelo del baño, subiendo por toda la altura de la ducha y como mínimo 20 cm por encima de la salida de agua más alta, y dejando 20 cm de margen lateral a cada lado de la zona mojada.

2. Formar la pendiente a ojo, o no formarla

Una pendiente mal formada deja un charco permanente en el mismo punto: mancha oscura, moho en la junta y cal que no se va con nada. La pendiente se forma con mortero antes del revestimiento, no con el cemento cola de la baldosa, y la cifra de obra es 1,5–2 % hacia el desagüe. En un recorrido de 90 cm, un 2 % son 18 mm de desnivel: se ve con la regla y el nivel, y no se improvisa.

Hay dos pruebas y las dos se hacen antes de alicatar. La de estanquidad: se tapona el desagüe, se dejan 3–5 cm de agua sobre la impermeabilización y se comprueba 24 horas después que el nivel no ha bajado y que no ha aparecido nada en el piso de abajo. Y la de pendiente: se vacía un cubo y se mira que no quede ni una lámina de agua en ningún punto. Dos horas de trabajo que ahorran una obra entera.

El resto del recorrido cuenta igual. El CTE DB-HS 5 fija diámetros mínimos de derivación individual —32 mm para el lavabo, 40 mm para la ducha y la bañera, 100 mm para el inodoro— y pide un cierre hidráulico de entre 50 y 100 mm en cada sifón. Un desagüe sin sifón, o con un sifón que se seca porque ese baño no se usa, huele a alcantarilla por limpio que esté: es el error que más a menudo se confunde con un problema de humedad.

Corregir una pendiente después significa picar el pavimento de la ducha, rehacer la impermeabilización y volver a alicatar: 1.200–2.500 € y el baño fuera de servicio entre tres y cinco días, siempre que la baldosa todavía se fabrique.

3. Un extractor sin conducto de salida real

El clásico de los pisos y las casas antiguas: se pone un extractor en el techo y el tubo acaba dentro del falso techo o de una cámara. El aire no se va a ninguna parte, el vapor se condensa ahí dentro, moja la placa por la otra cara y sale semanas después por una junta o por la habitación de al lado. También cuenta como salida falsa el conducto que descarga a un patio de luces cerrado y el que se enchufa a un shunt colectivo que ya no tira.

Se hace porque abrir un paso a fachada o a un patio es sucio, a veces requiere el visto bueno de la comunidad y siempre cuesta medio día más. El CTE DB-HS 3 exige extracción en los baños, con un caudal de referencia de 15 l/s por local —unos 54 m³/h— y, tan importante como eso, una entrada de aire equivalente: si la puerta ajusta al suelo, el extractor gira y no mueve aire. Una holgura de un centímetro bajo la puerta lo resuelve.

El conducto también decide. Un tubo flexible de aluminio arrugado y colgando pierde mucha más presión que un tubo rígido liso del mismo diámetro, y cada codo de 90° suma. Bien hecho: conducto rígido o semirrígido de 100–125 mm, el recorrido más corto posible, pendiente hacia fuera y rejilla con compuerta antirretorno. Y un extractor con temporizador o higrostato que siga diez o quince minutos después de la ducha hace más trabajo real que uno más potente que se apaga con el interruptor.

Previsto durante la obra, entre 150 y 400 €. Resuelto después, hay que abrir el falso techo y a menudo la fachada: 400–900 € y polvo por toda la casa. Es además la única medida que rompe el ciclo de la condensación, que explicamos a fondo en el artículo sobre los tipos de humedades.

4. Ignorar los volúmenes eléctricos

El reglamento electrotécnico de baja tensión, en la instrucción ITC-BT-27, divide el baño en volúmenes alrededor de la bañera y de la ducha y dice qué se admite en cada uno. No es papeleo: es la diferencia entre un enchufe bien puesto y un enchufe a medio metro de un hilo de agua.

VolumenDónde estáQué se admite
Volumen 0El interior del plato de ducha o de la bañera.Solo aparatos previstos para usarse ahí, con protección IPX7 y alimentación de muy baja tensión de seguridad: 12 V en alterna o 30 V en continua.
Volumen 1El vertical sobre el volumen 0 hasta 2,25 m de altura.Equipos fijos concretos —calentador, luminaria, ventilación— con IPX4 como mínimo. Ninguna toma de corriente de uso general.
Volumen 2La franja de 0,60 m alrededor del volumen 1, con la misma altura.Luminarias y equipos con IPX4. De tomas, solo la de afeitadora con transformador de separación.
Fuera de volúmenesEl resto del baño.Tomas e interruptores convencionales, siempre con diferencial de 30 mA y con la unión equipotencial suplementaria hecha.
Resumen orientativo de la ITC-BT-27. La instalación debe hacerla un instalador autorizado y tiene que poder documentarse.

Se hace mal porque el enchufe cae donde resulta cómodo o donde ya pasaba el cable antiguo. Corregirlo con la pared alicatada significa roza nueva, cable nuevo y baldosa rota: 250–600 €, y si la serie ya no se fabrica, un paño de pared que no casa con el resto. Bien hecho: los volúmenes se marcan con yeso sobre la pared el día que se replantean las instalaciones, antes de la primera roza.

5. No dejar ninguna toma de corriente junto al lavabo

Es el gemelo del error anterior y lo pagan todos los baños reformados con miedo. Como «en el baño no puede haber enchufes», no se pone ninguno, y el resultado es un alargador que cruza el baño desde el pasillo porque alguien tiene que secarse el pelo. La regla real es mucho más simple: fuera de los volúmenes, y con el diferencial de 30 mA que el reglamento ya exige, las tomas son legales e infinitamente más seguras que un cable por el suelo en un baño mojado.

Bien hecho: dos tomas junto al espejo, por encima de la encimera, a unos 110–115 cm del suelo, y una tercera dentro del mueble para dejar cargando el cepillo eléctrico y la afeitadora sin que acaben sobre la pila. Si hay toallero eléctrico o secador fijo, línea propia. Previsto durante la obra son 60–150 € entre mecanismos y cable; añadido después, vuelve a ser roza, cable y baldosa rota.

6. Dejar la cisterna empotrada sin registro

Una cisterna empotrada es un depósito y un mecanismo dentro de un bastidor tapado con placa y baldosa. Todo el mantenimiento que tendrá en veinte años —la válvula de descarga que gotea, el flotador que no cierra, la llave de escuadra— se hace por un único sitio: el hueco del pulsador. Si el pulsador queda alicatado por los cuatro lados, o detrás de una estantería, o si alguien lo ha sellado con silicona «para que quede más limpio», el registro ha desaparecido.

Se hace porque el marco del pulsador se ve y la baldosa continua queda mejor en la foto. El día que la válvula gotee —y goteará: es una goma sumergida en agua— la única manera de llegar será picar el frontal. Entre derribo, fontanería, baldosa nueva y rejuntado, eso son 300–700 € y dos días sin inodoro, y la baldosa de hace diez años ya no se fabrica.

Bien hecho: el pulsador va enrasado pero desmontable con la mano y sin silicona; la llave de corte de la cisterna queda accesible desde el mismo hueco; y cada baño tiene su llave de paso de agua fría y caliente en un punto registrable, para que una reparación no obligue a cortar el agua de toda la vivienda. La misma lógica vale para el grifo empotrado de la ducha: el cuerpo va dentro de la pared, pero el cartucho debe poder extraerse desde delante sin tocar el alicatado. Y guarde dos o tres metros cuadrados de baldosa del mismo lote: el código de tono y calibre no se repite nunca entre partidas.

7. Elegir un porcelánico pulido para el suelo

Un porcelánico pulido brillante es bonito en la exposición y un problema en el suelo de un baño. Mojado y con restos de jabón tiene un rozamiento muy bajo, y el pulido abre la porosidad superficial: marca las gotas de cal, los restos de gel y las pisadas, y a menudo pide un tratamiento sellador para no mancharse.

La confusión viene de la norma. El CTE DB-SUA 1 clasifica los pavimentos por resistencia al deslizamiento con el método del péndulo —clase 1 para un valor Rd entre 15 y 35, clase 2 hasta 45 y clase 3 por encima de 45— pero esa exigencia se aplica a edificios y zonas de uso público, no al interior de las viviendas. Es decir: dentro de su casa nadie le obligará a nada, y por eso la tienda puede venderle cualquier cosa. La física no hace esa excepción.

Bien hecho: en el suelo de un baño, porcelánico mate o texturado de clase 2 como mínimo, y clase 3 dentro de la zona de ducha. Un formato más pequeño en el plato ayuda, porque más juntas significa más agarre. La diferencia de precio entre un modelo pulido y uno mate equivalente suele ir de cero a 15 €/m²; cambiar el pavimento de un baño con los sanitarios ya colocados son 900–1.800 €. Si quiere el mismo material en toda la vivienda, la comparativa de clases de uso está en la página de pavimentos de parquet y vinílico.

8. Alicatar sobre lo antiguo en una reforma completa

Alicatar sobre el alicatado existente es una técnica legítima cuando se hace lo que es: una puesta al día rápida y barata de un baño que funciona. En una reforma completa es otra cosa: es renunciar a cambiar las tuberías, a impermeabilizar y a revisar el desagüe justo el día que todo eso estaba al alcance de la mano.

Además tiene consecuencias de cotas que sorprenden. Cada cara gana unos 13–15 mm entre baldosa y cemento cola, o sea unos 3 cm menos de anchura útil en el hueco de la ducha, y el suelo sube 15–20 mm: la puerta puede dejar de pasar, el alféizar de la ventana queda escaso y la ducha enrasada deja de ser posible. Y la pieza nueva solo aguanta lo que aguante la vieja: si debajo hay una hueca, el conjunto cae con ella. Si se hace, hay que comprobarlo pieza a pieza con un golpeo, aplicar un puente de unión y usar un adhesivo de clase C2 como mínimo, según la UNE-EN 12004.

Se hace para ahorrar el derribo, el escombro y tres o cuatro días. En un baño de 5 m² el ahorro real suele ser de 400 a 800 €. La factura de recuperarlo dos años después, cuando una tubería de hierro galvanizado empieza a gotear dentro de la pared nueva, es la del baño entero.

9. Elegir un plato estándar cuando el hueco no lo es

Los huecos de bañera de los pisos de los años sesenta y setenta raramente tienen una medida comercial: 154, 168 o 172 cm de largo son habituales, y los platos se fabrican en múltiplos de diez. Poner ahí un plato de 160 significa un relleno de 12 cm, un canto de obra que hay que alicatar y una junta larga que siempre acaba negra.

Se hace porque el plato de medida estándar es más barato y llega antes. Los platos de carga mineral y de resina pueden cortarse en obra con radial y disco de diamante cuando el fabricante lo autoriza, y el sobrecoste de un plato a medida suele ser pequeño comparado con lo que cuesta resolver un relleno y mantenerlo limpio veinte años. Bien hecho: se mide el hueco con el derribo ya hecho y antes de pedir nada, y entonces se decide si se corta el plato o si se hace un plato de obra, que es la solución que explicamos en la página de ducha a nivel de suelo. Si lo que quiere es solo sustituir la bañera sin tocar el resto del baño, el procedimiento y los plazos están en la página de cambio de bañera por ducha.

10. Encargar la mampara antes de tener la obra acabada

Este error tiene día y hora: el momento en que alguien coge el plano, suma las medidas teóricas y llama al proveedor. La mampara no se mide sobre el plano, se mide sobre la obra acabada, con el plato colocado y nivelado y con la baldosa puesta y rejuntada. Entre la cota del proyecto y la real está el grosor de dos baldosas con su adhesivo —13 a 15 mm por lado— y, sobre todo, el aplomo verdadero de las paredes.

Las paredes de un piso antiguo no están aplomadas: un centímetro de desviación en dos metros de altura es completamente normal. Los perfiles de regulación de las mamparas de serie absorben entre 10 y 20 mm; por encima de eso, o el vidrio no entra o queda una rendija por donde sale el agua. Y un vidrio templado no se puede recortar: una vez fabricado, si sobra un centímetro, sobra para siempre.

Se hace para ganar tiempo, porque una mampara a medida puede tardar de tres a seis semanas. La manera correcta de ganarlo es otra: se elige el modelo y el proveedor al principio y se reserva el plazo, y la medida definitiva se pasa el día que termina el rejuntado. Así, la mampara llega con el baño limpio y se monta en una mañana. Mal hecho, se paga dos veces el mismo vidrio.

11. Una mampara y unos acabados imposibles de limpiar

Perfiles con ángulos interiores, gomas que no se pueden extraer, guías inferiores con cajón y vidrios sin tratamiento son una condena semanal. Y la consecuencia no es solo estética: la cal y el jabón se quedan en las gomas, la goma se degrada y al cabo de tres o cuatro años la mampara gotea por abajo, que es exactamente el punto donde la impermeabilización ya no llega.

Bien hecho: vidrio templado de 6 mm en hojas correderas y de 8 mm en fijos y abatibles, con tratamiento antical de fábrica; el mínimo perfil posible; gomas desmontables y sustituibles, y a ser posible sin guía inferior. Sellado con silicona neutra —no acética— y 24 horas sin ducharse para que cure. Si tiene que decidir dónde poner 200 € más, póngalos aquí antes que en el diseño de los sanitarios: la mampara la toca cada día.

12. Resolver la luz con un único punto en el techo

Un solo punto de luz en el centro del techo pone su propia sombra sobre el espejo, que es exactamente donde necesita ver. Es el error más fácil de detectar antes de empezar y el que menos cuesta evitar.

Bien hecho: dos capas. Una general en el techo y otra frontal en el espejo, a ambos lados y a la altura de los ojos, o bien una barra difusa por encima. Los valores de diseño que se manejan son del orden de 100–200 lux de iluminación general y 300–500 lux en la zona del espejo. Elija luz con índice de reproducción cromática alto, IRC 90 o más, si alguien se maquilla o se afeita, y una temperatura de color entre 3.000 y 4.000 K, la misma en todos los puntos: mezclar cálido y frío en un baño pequeño se nota mucho. Y compruebe la protección, porque dentro del volumen 2 la luminaria debe ser IPX4 como mínimo.

Añadir un punto de luz con la pared ya alicatada es roza, cable y baldosa: 150–350 € por punto, y el mismo problema de encontrar la pieza de recambio.

13. No dejar refuerzos ni pensar en los próximos quince años

Si en casa hay o habrá personas mayores, tres decisiones se toman ahora o no se toman nunca: la anchura de la puerta, el sentido de apertura y el espacio libre de giro. Una puerta de 80 cm de hoja da un paso libre real de unos 76–78 cm, que es el mínimo razonable para entrar con una silla de ruedas; una de 70 no pasa. Y una puerta que abre hacia dentro bloquea el auxilio si alguien cae justo detrás: cambiarla por una corredera mientras el tabique todavía está abierto vale muy poco, y las opciones están en la página de puertas interiores.

El detalle que nadie pide es otro: dejar refuerzos de madera o de chapa dentro del tabique de placa de yeso en los puntos donde algún día irán las barras de apoyo, junto al inodoro y dentro de la ducha, a unos 70–75 cm del suelo. Cuesta 30–80 € de material y media hora de trabajo. Sin refuerzo, una barra atornillada solo a la placa no aguanta el peso de una persona, y ponerla después obliga a abrir la pared y rehacer el alicatado. Si quiere que una silla pueda girar dentro del baño, la referencia de proyecto es una circunferencia libre de 1,50 m de diámetro: en un baño de piso es una condición dura, pero más vale saberlo antes de decidir dónde va la pila.

14. Olvidar las juntas: la perimetral, la de movimiento y el rejuntado

La baldosa se mueve. Se dilata con la temperatura —mucho más si hay suelo radiante— y el soporte se retrae mientras cura. Si el pavimento queda encajado contra la pared sin junta perimetral, la única salida de ese movimiento es hacia arriba: las piezas se ahuecan, suenan a hueco y acaban rompiendo por el borde.

Bien hecho: junta perimetral de 5–8 mm en todo el contorno, tapada después por el rodapié; junta entre piezas de 2 mm como mínimo, también con porcelánico rectificado, porque la «junta cero» no existe —las piezas tienen tolerancia de calibre—; y en las esquinas y en el encuentro entre pavimento y paramento, junta elástica de silicona neutra y no rejuntado rígido. En el rejuntado, la norma de referencia es la UNE-EN 13888: para la zona de ducha, un mortero cementoso mejorado de clase CG2 o directamente un rejuntado de resina de reacción, que no absorbe agua y no se mancha.

Se hace mal porque la junta de 2 mm «se ve» y el cliente pidió que no se viera. Rehacer un pavimento ahuecado es rehacerlo entero, y esta vez con junta.

15. Comprar el material sin saber el calendario

Un plato a medida, una mampara especial, un mueble lacado o una pieza de gran formato pueden tardar semanas. Si el material llega tarde, la obra no se ralentiza: se detiene, con el baño vacío y el equipo colocado en otra casa, y volver a encajarlo en un calendario lleno puede costar más días que la propia espera.

ElementoPlazo orientativoCuándo hay que pedirlo
Sanitarios y grifería de serie1 a 2 semanasAl cerrar el presupuesto.
Plato de ducha a medida2 a 4 semanasCon el hueco ya derribado y medido.
Mampara a medida3 a 6 semanasModelo reservado al principio; medida definitiva con la baldosa rejuntada.
Baldosa de gran formato o serie especial2 a 6 semanasAntes de empezar, con un 10 % de margen para cortes.
Mueble de baño a medida4 a 8 semanasAl cerrar el presupuesto.
Plazos de proveedor habituales en el mercado gerundense, orientativos: no son un compromiso de entrega y deben confirmarse con el distribuidor en cada pedido.

Compre siempre un 10 % más de baldosa de lo que sale del cálculo. Entre cortes, roturas y la pieza que habrá que sustituir dentro de cinco años, ese 10 % es lo más barato de todo el presupuesto, y el código de tono y calibre de la caja vale la pena anotarlo. El calendario entero de una obra, con las dependencias entre gremios, lo desglosamos en el artículo del calendario de reforma semana a semana.

Qué cuesta corregir cada error cuando ya se ha rejuntado

ErrorHacerlo bien durante la obraCorregirlo despuésDías sin baño
Impermeabilización de la zona húmeda250–500 €2.000–3.000 €, más el daño al vecino4 a 6
Pendiente de la duchaIncluido en la partida1.200–2.500 €3 a 5
Conducto de ventilación hasta el exterior150–400 €400–900 €1 a 2
Toma de corriente junto al lavabo60–150 €250–600 €1
Registro de la cisterna empotrada0 €300–700 €1 a 2
Refuerzo para barras de apoyo30–80 €300–600 €1
Pavimento antideslizante0–15 €/m² de diferencia900–1.800 €2 a 4
Punto de luz frontal en el espejo80–150 €150–350 €1
Franjas orientativas de mercado para las comarcas de Girona, IVA aparte. No son una oferta: el precio de una obra sale de una visita y de un presupuesto por partidas. Las franjas generales están en la página de precios de reformas.

En qué momento de la obra se decide cada cosa

Casi ninguno de estos errores se puede arreglar «más adelante»: cada decisión tiene una fecha de caducidad marcada por la fase siguiente. Esta es la tabla que usaríamos para revisar un presupuesto antes de firmarlo.

FaseQué se decidePunto de no retorno
Antes de derribarSi se mueve el inodoro, dónde va la ducha, anchura y sentido de la puerta, si el baño debe ser accesible.El primer martillazo.
Rozas e instalacionesAltura de tomas e interruptores, puntos de luz, refuerzos para barras, registro de la cisterna, llaves de paso, conducto de ventilación.El día que se cierran las rozas.
Impermeabilización y pendientesTipo de membrana, altura de subida, pendiente y tipo de desagüe.La primera baldosa.
AlicatadoAnchura de junta, pieza de arranque, cantoneras y dónde caen los cortes.El rejuntado.
Medida de la mamparaMedida definitiva, aplomo real y margen de regulación.No lo hay: se mide cuando todo lo demás ya está acabado.
El mismo orden, aplicado a una obra entera, es el que seguimos en la página de nuestro método de trabajo.

Cinco comprobaciones antes de pagar la última factura

  1. Deje correr el agua de la ducha cinco minutos con el desagüe abierto: al cerrar no debe quedar ninguna lámina de agua en ningún sitio.
  2. Ponga una hoja de papel contra la rejilla del extractor encendido: si no se sostiene sola, no se está extrayendo suficiente aire.
  3. Saque el pulsador de la cisterna con la mano, sin herramientas, y compruebe que desde el hueco se ve la llave de corte.
  4. Golpee con los nudillos todo el pavimento y todas las paredes alicatadas: ninguna pieza debe sonar a hueco.
  5. Abra y cierre la mampara diez veces con el baño mojado: no debe rozar, no debe gotear hacia fuera y la guía debe quedar vacía.

Y pida por escrito tres cosas que no se ven: el certificado de la instalación eléctrica si se ha modificado el cuadro o se han hecho circuitos nuevos, la ficha técnica del sistema de impermeabilización que se ha colocado y la garantía de los materiales con las facturas. Si alguien se resiste a dárselas, ya tiene una respuesta. En el artículo de preguntas antes de contratar una reforma hay nueve más que vale la pena hacer antes de firmar, y en el artículo sobre permisos para reformar en Girona está qué hay que comunicar al ayuntamiento según lo que se toque.

Qué miramos nosotros en una visita de baño

La conversación empieza siempre por lo mismo: dónde está el bajante, dónde están las llaves de paso, qué altura tiene el techo y qué hay detrás de cada pared. Con eso ya se sabe si la ducha puede quedar enrasada, si el inodoro se puede mover sin inventar pendientes y si hay por dónde sacar la ventilación. Después se mira la puerta, se mide el hueco de la bañera y se cuenta cuántas tomas hay y dónde están.

De esa visita sale un presupuesto por partidas donde la impermeabilización, la formación de pendientes y la ventilación aparecen con nombre propio y con precio. Si en un presupuesto esas tres partidas no están, no significa que salgan gratis: significa que alguien ha decidido no hacerlas.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto dura una reforma de baño bien hecha?

De 7 a 12 días laborables para un baño de 4 a 6 m², y entre medio y dos días más si hay que mover el inodoro. Los días «extra» respecto a una obra rápida son los de la impermeabilización, la formación de pendientes y las 24 horas de prueba de estanquidad: precisamente los que hacen que el baño dure. A esos días hay que sumar los plazos del material, que no son días de obra pero sí de calendario.

¿Se puede alicatar sobre el alicatado antiguo?

Sí, si el soporte está sano y no hay que tocar las instalaciones. Hay que comprobar pieza a pieza que ninguna suene a hueco, aplicar un puente de unión y usar un adhesivo de clase C2 como mínimo. Tenga en cuenta que cada cara gana 13–15 mm y el suelo 15–20 mm: la puerta, el hueco de la ducha y las cotas de la ventana pueden quedar justos. En una reforma completa no compensa, porque renuncia a cambiar tuberías y a impermeabilizar.

¿Puedo poner un enchufe en el baño?

Sí, fuera de los volúmenes de protección que define la ITC-BT-27 y con interruptor diferencial de 30 mA. En la práctica significa a partir de 0,60 m del perímetro de la ducha o de la bañera: junto al espejo y dentro del mueble no hay ningún problema. Lo realmente peligroso es el baño sin ninguna toma y el alargador que entra desde el pasillo.

¿Por qué huele a alcantarilla un baño nuevo?

Casi siempre es un cierre hidráulico vacío o inexistente. El CTE DB-HS 5 pide entre 50 y 100 mm de agua en cada sifón; si un desagüe se usa poco, el agua se evapora y el conducto queda abierto. Las otras causas frecuentes son un sifón sustituido por un tubo recto durante la obra y una ventilación de la red de desagüe mal resuelta que vacía los sifones por succión cuando el vecino descarga.

¿Qué pavimento es mejor para el suelo de un baño?

Porcelánico mate o texturado, nunca pulido. En el suelo general busque como mínimo clase 2 de resistencia al deslizamiento y dentro de la ducha clase 3; un formato más pequeño en el plato da más juntas y más agarre. El CTE DB-SUA 1 define esas clases pero no las exige en el interior de las viviendas, así que aquí decide usted: decídalo con el pie mojado, no con la muestra seca en la mano.

¿Cuándo debo encargar la mampara?

El modelo y el proveedor, al principio, para reservar el plazo: una mampara a medida puede tardar de tres a seis semanas. La medida, nunca antes de tener el plato colocado y nivelado y la baldosa rejuntada. Entre la cota del plano y la real está el grosor de dos baldosas con su adhesivo y el aplomo verdadero de las paredes, y un vidrio templado fuera de medida no se puede recortar.

¿Vale la pena una cisterna empotrada?

Sí por espacio y por limpieza, siempre que el registro sea real. El bastidor pide unos 20 cm de profundidad total entre estructura y acabado, lo que en un baño estrecho se come anchura, y el pulsador debe quedar desmontable con la mano y dar acceso a la llave de corte. Si el pulsador va sellado o alicatado, cualquier avería de seis euros pasa a costar cientos.

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