Cambio de bañera por plato de ducha en Girona
Cambiar la bañera por un plato de ducha en Girona cuesta orientativamente entre 1.200 y 2.600 € y se hace en 1 o 2 días de trabajo. Incluye retirar la bañera, adaptar el desagüe, colocar un plato antideslizante cortado a medida, reparar el alicatado de la zona y montar mampara y grifería. Es la intervención con mejor relación entre coste, molestia y mejora del día a día.
Es la reforma que más piden las personas mayores y las familias con niños, y la que más accidentes domésticos evita. Entrar y salir de una bañera es el gesto con más riesgo de caída de toda la casa.
A diferencia de una reforma completa de baño, aquí no se toca nada que no haga falta: se interviene solo en la zona de la bañera, con protección del resto y muy poco escombro. En dos días tiene la ducha en servicio.
Ahora bien, «obra rápida» no significa «sin obra». Se pica, hay escombro, se corta una bañera que puede pesar más de cien kilos, se toca el desagüe y se vuelve a alicatar una franja de pared. Lo que hace que dure dos días y no dos semanas es que el alcance está acotado, no que sea un trabajo de montaje.
Las tres maneras de quitar una bañera y poner una ducha
Bajo una misma frase —«cambiar la bañera por una ducha»— hay tres obras distintas, con días, precio y resultado final que no se parecen. Lo que las separa no es el plato que se compra: es qué se hace con la cota del suelo.
La franja orientativa de mercado que publicamos, de 1.200 a 2.600 €, cubre las dos primeras. La tercera juega en otra liga de días y de presupuesto. Ninguna de las tres se puede cerrar por teléfono: el precio vinculante sale de la visita y de un presupuesto por partidas.
- Plato sobre el pavimento existente. No se levanta el suelo: el plato se asienta sobre el pavimento actual con una cama de mortero y todo el desagüe debe resolverse dentro de ese grosor. Es la versión de 1 o 2 días y la parte baja de la franja de precio. El escalón final queda habitualmente entre 5 y 12 cm, y quien manda es el sifón: si no cabe dentro de la cama, el plato tiene que subir.
- Plato enrasado con rebaje del soporte. Se levanta el pavimento de la zona de ducha y se rebaja el recrecido hasta ganar la altura del plato y de la válvula. Un día más de trabajo, más escombro y la parte alta de la franja, a cambio de un escalón de solo 2,5 a 3,5 cm con un plato extraplano. Únicamente es posible si debajo hay grosor que rebajar: en un forjado de vigueta y bovedilla a veces no lo hay.
- Ducha de obra a nivel de suelo. Aquí no hay plato: hay recrecido con pendiente, impermeabilización continua, canaleta o sumidero y el pavimento del baño siguiendo sin interrupción bajo el rociador. Es la más cara, la que exige más días y la que normalmente se hace dentro de una reforma de baño. Los milímetros disponibles, los caudales y la DIN 18534 los explicamos enteros en la página de ducha a nivel de suelo.
Qué aparece al quitar la bañera y cómo afecta al presupuesto
Una bañera tapa una superficie que nadie ha visto desde el día en que se colocó. El derribo es media hora de trabajo; lo que hay debajo es lo que mueve el presupuesto. Las bañeras de hierro fundido de los pisos antiguos pueden pasar de los cien kilos y a menudo hay que cortarlas a trozos con radial para que salgan por la puerta sin llevarse el cerco.
Por eso un presupuesto honesto de esta obra lleva partidas condicionales con precio unitario: cuánto cuesta sanear un metro cuadrado de tabique tocado por la humedad, cuánto cuesta desplazar la derivación del desagüe, cuánto cuesta alicatar la franja que queda vista. Si un presupuesto no las lleva, no es que la obra no las tenga: es que aparecerán más tarde con el nombre de imprevistos. Esto es lo que nos encontramos, por orden de frecuencia:
- Un faldón de tabique y una cama de mortero. La bañera descansa sobre un tabique bajo y un calzado de obra que la mantiene a nivel. Todo ello sale a escombro y, debajo, a menudo no hay ni pavimento.
- Pavimento que no continúa. Si el plato nuevo es más estrecho o más corto que la bañera, la franja de suelo que queda al descubierto hay que resolverla con baldosa nueva o con un remate, y no siempre existen piezas iguales.
- Alicatado que se detiene. Muchísimas paredes están alicatadas solo desde el borde de la bañera hacia arriba. Al quitarla aparece una franja de pared en bruto de medio metro largo de altura que hay que alicatar sí o sí.
- Humedad antigua al pie de la pared. La junta bañera-pared suele llevar años filtrando. Si el yeso, la madera del rodapié o el tabique contiguo están tocados, hay que sanearlos antes de tapar, no después.
- Un sifón de botella y una derivación baja. El desagüe de bañera sale muy a ras de suelo y a menudo con el tubo justo por debajo del pavimento: es el punto que decide si el plato puede quedar casi enrasado o no.
- Tuberías de plomo o de acero galvanizado en viviendas anteriores a los años ochenta. Si aparecen en el tramo que queda abierto, vale la pena sustituirlas mientras son accesibles, porque no volverán a serlo en treinta años.
- Bajantes de fibrocemento. Si sale uno, no se pica ni se corta: el fibrocemento puede contener amianto y su manipulación debe hacerla una empresa inscrita en el RERA, conforme al Real Decreto 396/2006. Paramos, se lo decimos y se replantea el trabajo.
Qué plato: resina, acrílico, porcelánico o piedra artificial
Hay cuatro familias de plato y entre la primera y la última el precio se puede doblar. El material decide tres cosas muy prácticas: si se puede recortar en obra, cómo sube hasta el piso y cuánta cal le tocará quitar cada semana.
Sea cual sea, un plato mal asentado falla igual. Todos exigen una base plana y un apoyo continuo; un plato extraplano o de porcelánico sobre una base con un hueco es un plato que trabaja y que acaba agrietando por el borde o alrededor del desagüe.
- Resina de carga mineral. Resina y carga mineral con acabado texturado, habitualmente de 2,5 a 3,5 cm de grosor. Se recorta en obra dentro del margen que publica el fabricante, admite medidas y colores especiales y se puede reparar con kit si se raya. Es el más utilizado en sustituciones de bañera.
- Acrílico reforzado con fibra de vidrio. El más ligero y el más económico, cálido al tacto y el más fácil de subir por una escalera estrecha o un ascensor pequeño. A cambio, es el que más suena bajo el chorro de agua y el que menos admite recorte: la medida tiene que salir del catálogo.
- Porcelánico. Pieza cerámica de aproximadamente un centímetro, fría al tacto, la que mejor resiste manchas, productos de limpieza y temperatura, y la que permite continuar exactamente el mismo material del pavimento del baño. Exige soporte plano y cama de adhesivo continua, y si agrieta no se repara: se cambia.
- Piedra natural o aglomerado. Aspecto de piedra y mucho peso: a menudo hacen falta dos personas para moverlo y hay que comprobar por dónde entrará antes de comprarlo. Las piezas porosas piden un tratamiento hidrófugo periódico que los demás materiales no necesitan.
Antideslizamiento: qué significa clase 3 y dónde es exigible de verdad
El CTE DB-SUA 1 clasifica los pavimentos por resistencia al deslizamiento a partir del valor Rd medido con péndulo: clase 0 hasta Rd 15, clase 1 de 15 a 35, clase 2 de 35 a 45 y clase 3 por encima de 45. Para zonas exteriores, piscinas y duchas, la clase que exige es la 3.
Conviene decirlo entero, porque casi nadie lo dice: esa exigencia no se aplica al interior de una vivienda. El DB-SUA 1 obliga en edificios o zonas de uso residencial público, sanitario, docente, comercial, administrativo y de pública concurrencia. En su casa, legalmente, puede poner el plato que quiera. Dicho esto, la clasificación sigue siendo el único criterio medido que existe, y en una ducha por la que entrará una persona mayor no tiene ningún sentido bajar de la clase 3.
Para superficies donde se anda descalzo hay un segundo ensayo, el de rampa de la DIN 51097, que clasifica en tres grupos según el ángulo de inclinación que se mantiene sin resbalar con el pie mojado: 12° para el grupo A, 18° para el B y 24° para el C. Un plato de ducha serio declara grupo C. Pida la ficha técnica del modelo concreto: si no publica ni el valor Rd ni la clase de la DIN 51097, es que nadie lo ha ensayado.
El desagüe y la pendiente: el detalle que decide el escalón
Una bañera y un plato de ducha no desaguan ni en el mismo sitio ni a la misma altura. La bañera evacúa por un extremo, escondida tras el faldón y a menudo con el sifón por debajo del nivel del pavimento. Un plato evacúa por un orificio central o descentrado, habitualmente de 90 mm de diámetro, que debe quedar a plomo de la válvula, y debajo tiene que haber altura libre para el conjunto de válvula y sifón: del orden de 6 a 9 cm en los modelos extraplanos.
Esa válvula tiene un caudal declarado, y hay que casarlo con la grifería que piensa poner. Según el modelo admiten de 14 a 35 litros por minuto; una columna con rociador de Ø 300 supera de largo el caudal de una válvula económica, y el resultado no es una inundación sino algo más molesto: ducharse siempre con un dedo de agua en los pies. Se comprueba en la visita, antes de comprar nada.
De la derivación hasta el bajante también salen centímetros. El CTE DB-HS 5 asigna a una ducha de uso privado 2 unidades de desagüe y un diámetro mínimo de sifón y derivación individual de 40 mm, y a una bañera, 3 unidades y el mismo diámetro; sus tablas dimensionan los ramales para pendientes del 1, el 2 y el 4 %. Nosotros replanteamos el tramo al 2 % como mínimo, y es esa pendiente la que come cota: metro y medio de derivación al 2 % son 3 cm que tienen que salir de algún sitio.
- El desagüe cae dentro de la superficie del plato nuevo: trabajo directo y la cota se mantiene.
- El desagüe queda fuera: hay que desplazar la derivación, y la pendiente que necesita es la que decide si el plato sube o si hay que rebajar el soporte.
- La salida existente es demasiado alta porque la bañera iba calzada: o se rebaja la conexión, o el plato queda por fuerza elevado.
- Ramal antiguo con contrapendiente o con tramo de plomo: se sustituye el trozo accesible. Una pendiente mal hecha no se corrige apretando una conexión.
La mampara: cuál cabe de verdad en su baño
La mampara suele ser la última decisión y es la que más condiciona cómo se usará la ducha cada día. Tres preguntas la resuelven: cuánto espacio libre hay delante, quién tiene que entrar y quién la limpiará.
Antes de elegir tipo, un detalle de obra vieja que decide el resultado: las paredes no están a escuadra. Los perfiles murales llevan un margen de regulación del orden de uno a dos centímetros y ahí se absorbe la desviación; si la pared se va más allá, o se corrige la pared o hay que pedir la mampara a medida, con el plazo de fabricación que eso conlleva. Es algo que se mide el día de la visita, no el día de montarla. El vidrio es templado de seguridad, habitualmente de 6 mm y de entre 190 y 200 cm de altura, y el tratamiento antical es una capa hidrófoba que no es imprescindible pero que en aguas calcáreas como las del Pla de l’Estany ahorra mucho trabajo.
- Fija o walk-in. Un solo vidrio, sin hoja móvil ni guías: la más fácil de limpiar y la que da sensación de amplitud. No invade nada, pero deja un paso abierto, y por eso pide un plato suficientemente largo y el rociador orientado hacia el vidrio. En un plato corto, el agua sale.
- Corredera. Las hojas corren sobre guía y no invaden nada: la solución para baños estrechos. El precio que se paga es el paso útil, porque el solape de los vidrios se come una parte; en un hueco de 120 cm la apertura real se queda cerca del medio metro. La guía inferior es el punto que se ensucia.
- Abatible hacia fuera. La mejor apertura y el mejor acceso para ayudar a alguien desde fuera, pero necesita delante el espacio libre de toda la hoja, de 60 a 70 cm. Si la puerta del baño, el mueble del lavabo o el inodoro quedan a menos de esa distancia, no cabe y no hay vuelta de hoja.
- Plegable. La hoja se pliega sobre sí misma y reduce a la mitad el espacio que invade. Es la respuesta cuando se quiere una apertura amplia y no existen los 60 cm libres que pide una abatible.
Por qué impermeabilizamos una obra de dos días
Es la pregunta incómoda de esta página: si la obra dura dos días y el plato es una pieza estanca, ¿por qué hay que impermeabilizar nada? Porque el plato es estanco, pero sus bordes no lo son.
El agua no atraviesa un plato de resina: atraviesa el rincón entre el plato y la pared, la junta del alicatado nuevo con el viejo y el paso del tubo de desagüe. Si la única barrera de esos tres puntos es el cordón de silicona, tiene usted una obra con fecha de caducidad, porque la silicona es un consumible que se fatiga, se despega del canto y deja de sellar. Lo que hay debajo —la cama de mortero, el forjado y el techo del vecino— no tiene ninguna otra defensa.
Por eso, aunque solo sean dos días, en la zona que queda abierta aplicamos el mismo criterio que en una ducha de obra: imprimación y membrana líquida en la franja de alicatado nuevo y en la pared de rociado, banda elástica de sellado en el rincón pared-plato y en los ángulos, manguito en el paso del desagüe y, al final y como última capa, silicona neutra fungicida. La DIN 18534, que es la referencia que usamos en las duchas a nivel de suelo, clasifica las paredes de ducha y los suelos con desagüe como clase de exposición W1-I: no es una zona que se pueda dejar en manos de un cordón de silicona.
Conviene saber que aquí la normativa española no le cubre: el CTE DB-HS 1 regula la protección frente a la humedad de muros, suelos, fachadas y cubiertas, pero no la impermeabilización interior de un baño. No hay artículo que obligue. Lo que sí existe es la Ley 38/1999, que en obras de edificación fija tres años de garantía para los daños que afectan a la habitabilidad —una filtración es el caso de manual— y un año para los defectos de acabado. Y, sobre todo, está lo que conste en el presupuesto: exija ahí la partida de impermeabilización y la garantía por escrito, con años.
Ducha para una persona mayor: las cotas que cuentan
El motivo real de la mayoría de estas obras tiene una cifra: la altura que hay que superar con el pie mojado y sobre una pierna. El borde de una bañera doméstica queda habitualmente entre 50 y 60 cm del suelo una vez calzada. Toda la reforma consiste en convertir ese gesto de equilibrio en un paso.
La segunda mitad del trabajo son los anclajes, y no se deciden el último día. Las barras no van donde llega la mano: van donde aguanta la pared. En un ladrillo hueco un taco de expansión corriente no resiste el tirón de una persona que cae, y hace falta taco químico o anclaje a zona maciza; en un tabique de placa de yeso laminado hay que prever un refuerzo interior antes de cerrarlo. Las cotas que usamos son las del baño accesible del CTE DB-SUA, que dentro de una vivienda no son exigibles pero son el único criterio contrastado que existe:
- Altura a superar: borde de bañera, de 50 a 60 cm; plato extraplano, de 2,5 a 3,5 cm; plato estándar, de 4 a 6 cm; ducha de obra enrasada, cero.
- Barras de apoyo: altura de entre 70 y 75 cm, sección circular de 30 a 40 mm de diámetro y separación del paramento de entre 45 y 55 mm.
- Espacio libre de transferencia junto al asiento: 80 cm como mínimo.
- Anchura libre de paso de la puerta del baño: 80 cm como mínimo. Con andador o silla, una puerta de 70 cm es el verdadero cuello de botella, no la ducha.
- Asiento abatible a la altura de una silla, alrededor de los 45 cm, con la carga admisible declarada en la ficha del fabricante. Compruébela: varía mucho entre modelos.
- Grifería termostática con tope de seguridad a 38 °C. El agua caliente sanitaria se acumula a temperatura alta por razones higiénicas y puede llegar al grifo por encima de los 50 °C; con la piel fina de una persona mayor, un golpe de caliente es una quemadura y el gesto de apartarse es una caída.
Los dos días, por dentro
«Uno o dos días» es una promesa que se tiene que poder desglosar. Esta es la secuencia real de una sustitución sin sorpresas, con el baño fuera de servicio desde la primera hora del día 1 hasta el final.
Lo que alarga esta obra casi nunca es el plato: es la franja de alicatado. El cemento cola y el rejuntado imponen esperas, y una mampara no se ancla sobre una junta fresca. Por eso preferimos decir dos días y cerrar el tercero por la mañana, antes que prometer uno y dejarle el baño a medias.
- Día 1, mañana: protección del baño y del recorrido, corte y extracción de la bañera, derribo del faldón y retirada de escombro.
- Día 1, tarde: revisión de lo que ha aparecido, adaptación de la derivación del desagüe y replanteo de cotas con el plato ya en obra, no todavía en el camión.
- Día 2, mañana: base nivelada, impermeabilización del encuentro y colocación y nivelación del plato.
- Día 2, tarde: alicatado de la franja y montaje de la grifería.
- Día 3, si el alicatado lo pide: rejuntado y montaje de la mampara sobre una junta ya curada.
- Después de todo ello: unas 24 horas para que la silicona neutra cure antes de la primera ducha.
Cuándo cambiar solo la bañera deja de compensar
Hay un punto en el que hacer solo esta intervención es una economía falsa. La franja de pared que queda vista y el pavimento que no continúa bajo la bañera obligan siempre a un parche, y encontrar una baldosa idéntica a una de veinte años es prácticamente imposible. A menudo la mejor solución es hacer esa franja con un material que contraste a propósito —una madera cerámica, un porcelánico de formato distinto, un microcemento— en vez de buscar una coincidencia que va a cantar igualmente.
La regla que usamos es sencilla. Cuente cuántas de estas cuatro cosas querría tocar en los próximos cinco años: el pavimento, el alicatado entero, el inodoro y el lavabo, y las instalaciones de agua y luz. Con una, el cambio de bañera por ducha es claramente la mejor decisión. Con dos, hay que hacer números. Con tres o cuatro, hacerlo ahora por separado significa pagar dos veces la protección, el escombro, el desplazamiento y el ramo de albañilería, y volver a quedarse sin baño dentro de dos años.
El proyecto completo lo explicamos en la página de reformas de baño y las franjas por partidas, en la de precios de reformas en Girona. Y si lo que le frena es el presupuesto y no la voluntad, vale la pena decirlo en la visita: hay órdenes de ejecución que permiten hacerlo por fases sin tener que repetir trabajo.
Cómo lo dejamos
Recreaciones ilustrativas de las soluciones y los acabados que utilizamos. Las fotografías de obras reales están en el apartado de proyectos.
Qué incluye el servicio
Todo esto va dentro del presupuesto cerrado. Lo que no esté, se lo diremos antes.
- 01
Retirada de la bañera
Corte y extracción por piezas si no pasa por la puerta, con el recorrido protegido y el escombro fuera el mismo día.
- 02
Adaptación del desagüe
Derivación de 40 mm como mínimo, pendiente replanteada al 2 % y válvula con el caudal casado con el de la grifería.
- 03
Plato antideslizante a medida
Resina de carga mineral, porcelánico o acrílico, recortado dentro del margen del fabricante y con clase 3 de deslizamiento.
- 04
Impermeabilización y alicatado
Membrana líquida y banda de sellado en el rincón pared-plato antes de alicatar la franja que deja vista la bañera.
- 05
Mampara y grifería
Vidrio templado con perfil de regulación para paredes fuera de escuadra y grifería termostática con tope a 38 °C.
- 06
Accesibilidad
Barras con taco químico o ancladas a zona maciza, asiento abatible y escalón final de 2,5 a 6 cm según el plato.
Cómo lo hacemos
El mismo método en todas las obras, sea un baño o una masía entera.
- 01
Visita y toma de datos
Sin coste ni compromiso
- 02
Presupuesto detallado por partidas
En 3–5 días laborables
- 03
Definición de acabados y planificación
Calendario de obra por semanas
- 04
Permisos y gestión administrativa
Documentación a su nombre
- 05
Ejecución con un solo interlocutor
Un responsable de obra asignado
- 06
Repaso, entrega y garantía
Garantía escrita de los trabajos
Preguntas sobre este servicio
¿Cuánto cuesta cambiar una bañera por un plato de ducha en Girona?
Entre 1.200 y 2.600 € según el tamaño del plato, si hay que desplazar el desagüe, el tipo de mampara y la superficie de alicatado que haya que reparar. Es una franja orientativa: después de ver el baño damos precio cerrado.
¿Cuántos días dura el trabajo?
Normalmente 1 o 2 días. El baño queda fuera de servicio durante ese tiempo, y las siliconas necesitan unas 24 horas adicionales antes del primer uso.
¿Puedo cambiar la bañera por una ducha si el hueco no es una medida estándar?
Sí. Los platos de resina se recortan en obra dentro del margen que el fabricante publica para cada modelo: habitualmente 5 cm por lado, 2,5 cm en algunas gamas y hasta 10 cm en algunos modelos. El corte debe hacerse con radial y disco de diamante, nunca con sierra de calar. Cuente con una tolerancia de fábrica de hasta 1 cm y, si el plato mide menos de 100 cm, el lado cortado debe quedar contra la pared para que la mampara pueda apoyarse.
¿Se puede hacer sin estropear el resto del baño?
Sí. Se protege todo lo que se queda, se trabaja solo la zona de la bañera y se retira el escombro el mismo día. No hace falta vaciar el baño ni cambiar sanitarios ni mobiliario.
¿Qué diferencia hay entre un plato enrasado y una ducha a nivel de suelo?
Un plato enrasado sigue siendo una pieza prefabricada que se coloca; lo que se hace es rebajar el soporte para que su canto quede casi a ras de suelo, y con un extraplano el escalón final se queda entre 2,5 y 3,5 cm. Una ducha a nivel de suelo no tiene plato: es obra, con recrecido al 2 %, impermeabilización continua y canaleta o sumidero, y el pavimento del baño continúa bajo el rociador sin ningún resalte. La primera se hace en dos o tres días; la segunda exige entre 24 y 120 mm de altura de construcción bajo el pavimento y normalmente se ejecuta dentro de una reforma de baño. Lo explicamos entero en la página de ducha a nivel de suelo.
¿Hay que impermeabilizar si solo cambio la bañera por un plato?
Sí. El plato es estanco, pero sus bordes no: el agua pasa por el rincón entre plato y pared, por la junta del alicatado nuevo con el viejo y por el paso del tubo de desagüe. Si la única barrera de esos tres puntos es la silicona, la obra tiene fecha de caducidad, porque la silicona es un consumible que se fatiga y se despega. Nosotros ponemos imprimación y membrana líquida, banda elástica en los rincones y en los ángulos, manguito en el desagüe y la silicona neutra solo como última capa. El CTE DB-HS 1 no regula la impermeabilización interior de un baño, así que esto no se lo va a exigir ninguna normativa: tiene que constar en el presupuesto.
¿Qué plato de ducha es mejor: resina, acrílico o porcelánico?
Depende de tres cosas. Si hace falta una medida especial, resina de carga mineral, porque se recorta en obra dentro del margen del fabricante. Si manda el presupuesto o la casa tiene una escalera imposible, acrílico, que es el más ligero y económico aunque suene más bajo el chorro. Si quiere continuar exactamente el mismo material del pavimento y la máxima resistencia a manchas y productos, porcelánico, sabiendo que exige una base perfectamente plana y que si agrieta no se repara. La piedra y los aglomerados dan muy buen efecto, pero pesan y piden tratamiento hidrófugo periódico. En todos los casos pida clase 3 de deslizamiento (Rd superior a 45) y grupo C de la DIN 51097.
¿Qué mampara cabe en un baño estrecho?
Si delante de la ducha no hay de 60 a 70 cm libres, una mampara abatible hacia fuera queda descartada: chocará con la puerta, con el inodoro o con el mueble. Las alternativas son la corredera, que no invade nada pero que con el solape de los vidrios deja un paso útil de unos 50 cm en un hueco de 120, y la plegable, que reduce a la mitad el espacio que necesita. La fija tipo walk-in es la más cómoda de limpiar y la que hace que el baño se vea más amplio, pero pide un plato suficientemente largo y el rociador orientado hacia el vidrio. Lo decidimos en la visita midiendo el espacio libre real, no el del plano.
¿Qué IVA se aplica y hay ayudas para hacer una ducha accesible?
Las obras de renovación y reparación en viviendas tributan al 10 % de IVA cuando se cumplen las condiciones del artículo 91 de la Ley 37/1992: que quien la contrata sea un particular que no actúe como empresario, que la vivienda tenga más de dos años y que el coste de los materiales aportados no supere el 40 % de la base imponible. Si no se cumplen, el tipo es el 21 %. En el presupuesto debe constar desglosado. Sobre ayudas: las deducciones estatales de IRPF por obras están ligadas a la mejora de la eficiencia energética, y un cambio de bañera por ducha no entra ahí; las ayudas a la accesibilidad salen por convocatoria y cambian cada año, así que lo que toca es mirar la convocatoria vigente antes de empezar la obra, no después.
¿Hace falta permiso del ayuntamiento para cambiar la bañera por una ducha?
Una sustitución de bañera por plato que no toca estructura, ni abre fachada, ni cambia la distribución suele entrar en el régimen de comunicación previa de obra menor, pero el trámite y la tasa los fija cada ordenanza municipal y no son iguales en Girona, en Banyoles o en un municipio pequeño del Pla de l’Estany. Lo comprobamos en su ayuntamiento antes de empezar. Si la obra tiene que tocar un bajante comunitario, hay que avisar a la comunidad de propietarios. En el blog encontrará los permisos explicados con detalle.
Dónde hacemos este servicio
Trabajamos con equipo propio en todo el Gironès y el Pla de l’Estany. Elija su municipio para ver qué hacemos habitualmente allí.
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