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Gironès

Reformas integrales en Celrà

Celrà ha crecido mucho en las últimas décadas y su parque de vivienda lo refleja: muchos adosados y casas entre medianeras de los años 90 y 2000, en los que ahora toca renovar cocinas y baños originales y mejorar la eficiencia. También trabajamos el núcleo antiguo, con casas de piedra alrededor de la plaza.

Arquitectura característica de Celrà, en el Gironès

El parque de vivienda de Celrà es joven comparado con el de la mayoría de municipios del Gironès, y eso marca todo el trabajo que se hace aquí. El pueblo creció al ritmo del polígono industrial y de la proximidad con Girona, y el resultado es un predominio claro de adosados y casas entre medianeras de los años noventa y de los primeros dos mil. En estas casas no hay urgencias estructurales ni instalaciones eléctricas sin toma de tierra: lo que hay es fatiga de acabados y una envolvente térmica ejecutada con los criterios de la época, que hoy se queda corta y se nota tanto en la factura como en el confort de julio.

A los veinticinco o treinta años fallan siempre las mismas piezas, y fallan todas a la vez. Los muebles de cocina pierden guías y bisagras, el tablero laminado se hincha en el borde del fregadero y del lavavajillas, las siliconas del baño se manchan y la mampara ya no hace estanca la bañera, la caldera mural entra en su última revisión y las cintas de las persianas se rompen. Por eso en Celrà el encargo típico no es una pieza sola sino cocina y baño a la vez: se aprovecha el mismo desplazamiento de gremios, el mismo contenedor, la misma gestión de escombro y la misma semana de polvo.

El segundo trabajo más habitual es térmico y tiene nombre propio: la planta bajo cubierta. En muchos adosados se entregó como espacio diáfano y se ha acabado convirtiendo en habitación, despacho o sala de juegos, con una cubierta de teja apoyada sobre el forjado, sin cámara ventilada y con un espesor de aislamiento que hoy sería insuficiente. En verano es la planta que no se puede usar. Si el tejado está sano, la solución razonable es aislar por el interior con trasdosado y barrera de vapor; si toca rehacerlo, vale la pena hacerlo por encima y dejar cámara ventilada bajo teja, que es lo que de verdad saca el calor antes de que entre.

La carpintería de aquella época es el otro punto débil. Aluminio sin rotura de puente térmico, vidrio doble antiguo de cámara pequeña y, sobre todo, cajón de persiana empotrado y sin aislar, que a menudo es el agujero más grande de toda la fachada. Cambiar solo el vidrio no resuelve gran cosa si el marco sigue condensando y el cajón deja pasar el aire. La sustitución completa con perfiles de PVC o de aluminio con rotura de puente térmico, vidrio bajo emisivo y cajón aislado o monobloc cambia el confort de invierno y el ruido de la calle, y es de las intervenciones que más se notan por euro invertido en este tipo de casa.

La geometría del adosado manda en el coste real de la obra, y es algo que casi nunca se explica. Son casas de fachada estrecha y tres niveles —garaje o planta baja, planta piso y bajo cubierta—, con escalera de tramo estrecho y rellano, y patio trasero sin acceso independiente desde la calle. Todo el material entra por dentro de la casa y todo el escombro sale por el mismo camino, a menudo por una escalera donde no pasa un saco lleno. No entra maquinaria y el patio no se puede vaciar con camión. Por eso el mismo baño no cuesta lo mismo en un adosado que en un piso con ascensor y calle ancha.

El núcleo antiguo de Celrà, alrededor de la iglesia y de la calle Major, es otra obra y otro criterio. Hay casas de piedra y de tapia, con bóvedas en la planta baja y techos de vigas de madera, y el material de reparación debe ser compatible con lo que hay: morteros de cal que dejan transpirar el muro, y no cemento, que encierra el vapor y desplaza el problema a la pieza de al lado. Las aberturas nuevas en muro de carga necesitan cálculo y dintel, y las calles estrechas obligan a dejar el contenedor lejos del portal y a trabajar con sacos.

En el centro hay también bloques de pisos y casas de la primera oleada de crecimiento ligada a la industria. Son viviendas de superficie ajustada, con pasillo largo, cocina cerrada con galería y baño interior sin ventana. La reforma que nos piden aquí es de distribución: abrir la cocina hacia el comedor —comprobando antes si lo que separa las dos estancias es un tabique o un muro de carga—, ganar anchura en el baño a costa del pasillo, rehacer las instalaciones enteras y unificar el pavimento de todo el piso para que el espacio parezca lo que es, más grande de lo que la distribución original dejaba ver.

En las promociones más recientes, las que ya salieron con gas, suelo radiante e instalaciones al día, la reforma no es por patología sino por uso: la familia ha cambiado y la casa no. Cerrar el porche para ganar una sala, juntar dos habitaciones pequeñas en una suite, quitar la bañera que nadie usa o rehacer el pavimento de toda la planta. En estas casas el pavimento tiene una condición técnica que no se puede saltar: con suelo radiante hay que respetar el protocolo de puesta en marcha y la resistencia térmica del conjunto, porque una manta mal elegida se come buena parte del rendimiento de la calefacción.

El perfil de encargo también es propio de Celrà. Mucha primera residencia de familias que trabajan en Girona o en el propio polígono, con presupuesto ajustado y, a menudo, con una fecha de mudanza o de fin de contrato de alquiler que no se puede mover. Eso obliga a planificar la obra al revés de lo habitual: primero se fija el día de entrada y desde ahí se reparten los gremios, los plazos de fabricación de la cocina y de la carpintería —que son los que más sorprenden— y las semanas de margen. Decidir si se vive allí durante la obra o no forma parte de esa misma conversación.

En Celrà el trámite rara vez es el cuello de botella, porque el parque es reciente y la mayoría de encargos son interiores. Lo que sí hay que resolver con tiempo es la ocupación de vía pública: en el núcleo y en las calles de adosados el aparcamiento es escaso, y dejar allí un contenedor o montar un andamio requiere permiso y, a menudo, una fecha concreta. Cuando la reforma pasa de la distribución y llega a la estructura, la fachada, el volumen o el uso de una planta, cambia de categoría y el procedimiento es otro; el criterio para saber en qué caso se cae está en la guía de permisos. El escombro va a planta autorizada y el justificante de vertido forma parte de lo que se entrega al terminar.

Resumiendo lo que nos llega desde Celrà: cocina y baño a la vez en adosados de treinta años, aislamiento y carpintería para hacer habitable la planta bajo teja, distribuciones abiertas en pisos pequeños del centro y, de vez en cuando, una casa de piedra del núcleo antiguo que pide cal y paciencia. Los importes orientativos los publicamos por franjas y por tipo de obra en el apartado de precios, y el detalle técnico de cada servicio —baño, cocina, pavimentos, puertas— tiene su propia página. Lo propio de Celrà es otra cosa, y es lo que hemos intentado explicar aquí: en este municipio la fecha de entrada manda tanto como el presupuesto.

Preguntas sobre reformas en Celrà

¿Hacen reformas en Celrà?

Sí. Celrà (Gironès) está dentro de nuestra zona de trabajo habitual con equipo propio, sin recargo de desplazamiento. Hacemos reformas integrales, cocinas, baños y rehabilitación, y la visita para valorar la obra es gratuita.

¿Cuánto cuesta una reforma en Celrà?

Las franjas son las mismas que en el resto de la comarca: de 450 a 1.350 €/m² en una reforma integral según el nivel, de 4.500 a 9.000 € un baño completo y de 6.500 a 14.000 € una cocina. Lo que cambia entre municipios no es el precio unitario, sino el estado de partida del edificio y la facilidad de acceso a la obra.

¿Se encargan del permiso en el ayuntamiento?

Sí. Tramitamos la comunicación previa o la licencia de obras en el Ayuntamiento de Celrà, reservamos el contenedor y gestionamos el escombro en planta autorizada con el justificante de vertido.

Presupuesto gratuito

¿Quiere saber qué cuesta su reforma?

Visitamos la vivienda, tomamos medidas y le entregamos un presupuesto detallado por partidas, sin compromiso y sin letra pequeña.