Pintura de interiores en Girona: preparación del soporte, imprimación y dos manos
El precio de pintar no lo decide la pintura: lo decide el estado de la pared. El sistema de referencia son tres capas —una mano de fondo y dos de acabado (CYPE RIP030)—, con 3 o 4 horas entre manos a unos 20 °C. Antes, el soporte tiene que estar seco y estable: el yeso nuevo quiere un mes como mínimo, y el hormigón y el mortero, de 28 a 30 días. Y hay un trabajo que no se ve en la factura y que decide si el acabado dura: identificar qué hay debajo.
La pintura de interiores es de los pocos trabajos de obra en los que el cliente no puede comparar nada antes de contratar. Es difícil encontrar, entre las empresas de pintura de la zona, una sola página que diga cuántas manos aplica, cuánto espera entre una y otra, qué imprimación pone sobre cada soporte o cuántos litros calcula. El argumento que sí se publica es la antigüedad de la empresa, que no dice nada de cómo quedará la pared.
Esta página va de lo otro: el procedimiento, con las cifras y la fuente al lado. Y en concreto del tramo que decide el resultado y que no se ve en la factura, que es todo lo que pasa antes de la primera mano. Un acabado que se ampolla, que cae a placas o que con la luz rasante se ve a franjas casi nunca falla por la pintura: falla por el estado del soporte o por una espera que no se ha respetado.
El precio de pintar lo decide la pared, no la pintura
Un presupuesto de pintura con un solo precio por metro cuadrado esconde la variable que de verdad mueve la cifra. Pintar una habitación recién guarnecida, con el yeso plano, curado y seco, y pintar una habitación con temple viejo, gotelé y grietas de retracción son dos trabajos distintos que solo comparten la última hora del día: la mano de acabado. Todo lo demás —lo que va antes de la primera mano— es lo que cambia el plazo, los litros y el precio.
Por eso la primera visita no mira el color. Mira qué hay debajo: si el soporte es nuevo o ya pintado, si absorbe mucho o de manera desigual, si lo que hay aguanta o se desprende al pasar la mano, y si hay humedad activa. Este último punto no es cosmético y no se resuelve con pintura: si la pared se mancha, se ampolla o florece, el problema es el agua y hay que tratarlo antes, como explicamos en <a href="/es/tratamiento-de-humedades/">tratamiento de humedades</a>. Pintar encima es pagar el acabado dos veces.
- Soporte nuevo de yeso o de mortero: lo que manda es el tiempo de espera, no la superficie.
- Soporte pintado en buen estado y bien adherido: saneado puntual e imprimación de adherencia.
- Soporte que deja polvo o se disgrega: fijador antes que nada.
- Temple: se retira hasta el soporte.
- Humedad activa: no se pinta hasta que se ha cortado el origen y el material se ha secado.
Yeso nuevo: un mes, y el motivo no es el que parece
La regla es corta: sobre yeso nuevo no se pinta antes de un mes. Sobre hormigón y mortero, de 28 a 30 días. Cuesta de explicar, porque al cabo de una semana la pared ya es blanca, dura y parece seca, y la tentación de ganar días es enorme cuando hay un calendario de obra de por medio.
El motivo es aritmético. La reacción química que endurece el yeso consume agua en una relación agua/yeso de aproximadamente 0,2. En obra no se amasa así: el yeso tradicional se amasa entre 0,8 y 1, y el proyectado entre 0,5 y 0,8. Es decir, entre dos veces y media y cinco veces más agua de la que la reacción se bebe. Todo ese excedente no desaparece: tiene que salir por la superficie de la pared, en forma de vapor, durante semanas.
Si esa superficie se cierra con una película de pintura antes de que el agua haya salido, el vapor empuja por detrás y la pintura se ampolla. No es un defecto del producto ni de la mano de obra: es el plazo. Y el camino contrario, secar a la fuerza, acaba peor. Los cañones de aire caliente de una obra con prisa en invierno —lo que a pie de obra se llama arrebatar el yeso— no se llevan solo el agua sobrante: también se llevan agua de hidratación, la que forma el cristal. El yeso arrebatado pierde adherencia y termina desprendiéndose, con la pintura encima. Estas esperas se planifican desde el primer día dentro del calendario de una <a href="/es/reformas-integrales/">reforma integral</a>, y son la razón por la que la pintura no se puede encajar al final sin margen.
Fijador e imprimación no son lo mismo
Se usan como sinónimos y no lo son. El fijador es una resina muy fluida, sin pigmento o casi, que penetra en el poro y consolida: sirve cuando el soporte es poroso, absorbente, disgregable o de absorción desigual. La imprimación pigmentada es una capa de fondo con cuerpo, que iguala el color de partida y mejora la adherencia sobre soportes que no absorben. Confundirlas significa poner cuerpo donde lo que hacía falta era consolidar, o consolidar donde lo que hacía falta era tapar.
La prueba para saber qué toca dura treinta segundos y no necesita ningún aparato: se echa un poco de agua en la pared. Si desaparece al instante, el soporte chupa y quiere fijador. Si perla y resbala, el soporte no absorbe y lo que hace falta es adherencia. Y si en una misma pared una zona chupa y la otra no —el caso típico de las manchas de masilla de reparación sobre yeso ya pintado—, el acabado saldrá con sombras si antes no se iguala la absorción. Los términos de esta lista están definidos en el <a href="/es/glosario-obra/">glosario de obra</a>.
- Yeso o escayola nuevos y ya curados: fijador diluido y, después, el sistema de fondo y acabado.
- Reparaciones de masilla sobre pared pintada: fijador o selladora solo en las manchas, para igualar la absorción.
- Plástica antigua en buen estado y bien adherida: lavado, lijado ligero y acabado; imprimación de adherencia si es satinada o esmaltada.
- Soporte que deja polvo en la mano: fijador hasta que deje de pulverear. Si no consolida, no es cuestión de poner más pintura encima.
- Temple: no va ni fijador ni imprimación. Se retira.
- Yeso o mortero que todavía no han cumplido la espera: no va nada.
Temple: el modo de fallo más caro del oficio
En pisos antiguos todavía aparece temple bajo la pintura: aquel acabado blanco, muy mate, que mancha los dedos. El temple es soluble en agua, y esa propiedad lo explica todo. Cuando se aplica pintura plástica encima —que es agua con resina y pigmento— el temple se rehidrata bajo la película nueva, pierde cohesión y deja de sujetar nada. El acabado no se desconcha por puntos: cae a placas enteras, arrastrando el temple, y a menudo no lo hace el mismo día sino semanas después.
Es el modo de fallo más caro del trabajo porque llega cuando todo está terminado, el pavimento colocado y los muebles de vuelta, y porque obliga a repetir la partida entera añadiendo la retirada que se había ahorrado. La respuesta que más circula —darle una mano de fijador y tirar adelante— no resuelve el problema de fondo: consolidar la superficie del temple no hace que el temple deje de ser soluble ni que esté unido al soporte. Cuando la capa tiene grosor o no aguanta, la única salida honesta es retirarla hasta el soporte y volver a empezar.
Identificarlo es sencillo y vale la pena hacerlo antes de pedir precio, no después: se frota con el dedo y mancha de blanco, se le echa agua y se reblandece, y una cinta adhesiva pegada y estirada se lleva la capa. Si está, lo decimos en el presupuesto con el sobrecoste a la vista, en lugar de descubrirlo a media obra.
Por qué dos manos de acabado y no una
El sistema de referencia es una mano de fondo y dos de acabado (CYPE RIP030). Es lo primero que habría que saber para comparar dos presupuestos: dos precios por metro cuadrado no son comparables si uno va a dos manos y el otro a una, y prácticamente nadie lo pone por escrito.
La segunda mano no es margen de seguridad comercial. La opacidad de una pintura —la capacidad de tapar lo que hay debajo— se ensaya normativamente a dos capas, según la ISO 6504-3. Dicho de otro modo: cuando un fabricante declara el poder cubriente de un producto, la cifra ya presupone dos manos. Aplicar una sola es quedarse por debajo del rendimiento que el propio producto declara.
Y las dos manos hacen trabajos distintos. La primera penetra entre 2 y 3 mm dentro del poro del soporte y se reparte de manera desigual, porque el soporte no absorbe igual en todas partes. La segunda ya no penetra: se queda en la superficie y sella lo que la primera no ha cerrado. Por eso también cambia la dilución entre una y otra. La primera mano se diluye entre un 15 y un 20 % de agua, porque tiene que entrar; la segunda, entre un 5 y un 10 %, porque tiene que quedarse. Diluir la segunda como la primera es el defecto que produce esas paredes que con la luz rasante se ven a franjas.
Seco al tacto no quiere decir repintable
Entre mano y mano se esperan de 3 a 4 horas a unos 20 °C. Esta cifra sí se suele publicar, pero siempre le falta el matiz que la hace útil: seco al tacto y repintable no son el mismo momento.
Una pintura al agua queda seca al tacto mucho antes de estar repintable. En ese punto la superficie ya no marca con el dedo, pero la película todavía contiene agua y no ha terminado de formarse. Si se aplica la segunda mano, el agua de la mano nueva reblandece la primera y el rodillo la arrastra: aparecen arrugas, marcas y lo que a pie de obra se dice que la pintura tira. Y las 3-4 horas son a unos 20 °C: con menos temperatura, o con el aire más cargado de humedad, se alargan. No es un tiempo fijo de reloj, es una condición que hay que comprobar.
La consecuencia es de calendario, y explica por qué una habitación no se pinta en una mañana aunque la superficie sea pequeña: dos manos con su espera en medio no caben en una jornada corta de invierno si la mañana se ha usado para preparar el soporte.
El rendimiento del bote y el rendimiento de la obra
En la ficha técnica de una pintura plástica aparece un rendimiento de entre 10 y 14 m² por litro. Es una cifra real y es una cifra de una sola capa, sobre soporte liso y preparado. En la obra terminada, que va a dos manos, el rendimiento cae aproximadamente a la mitad: entre 5 y 7 m² por litro.
Publicamos los dos números porque el del bote es el que deja corto el cálculo hecho a medias. Un ejemplo: una habitación de 4 × 3 m con 2,5 m de altura libre tiene unos 35 m² de paramento vertical, y descontando una puerta y una ventana quedan unos 30 m². A dos manos, entre 4 y 6 litros, sin contar la mano de fondo ni el techo. Con la cifra de la ficha saldrían 2 o 3, y es exactamente el error que hace que a media segunda mano falte pintura y se acabe abriendo un bote de otro lote.
Sobre soportes porosos, rugosos o de gotelé el consumo sube por encima de esa franja, porque hay mucha más superficie real por cada metro cuadrado de pared. Las franjas orientativas de mercado de la partida de pintura, como las del resto de capítulos, están en <a href="/es/precios-reformas-girona/">precios de reformas en Girona</a>: son referencias, no ofertas, y el precio vinculante sale del presupuesto una vez se ha visto el soporte.
Cuándo no se debe pintar: 7 °C, 35 °C y 80 %
Hay tres condiciones de ambiente que detienen el trabajo, y están recogidas en el mismo criterio de ejecución (CYPE RIP030): se suspende por debajo de 7 °C, por encima de 35 °C y cuando la humedad relativa ambiente supera el 80 %. Y se aplica siempre a la sombra, sin sol directo sobre el plano que se está pintando.
Cada una tiene su mecanismo. Con frío, la película de una pintura al agua no llega a formarse bien y queda una capa frágil aunque parezca seca. Con calor o con sol directo pasa lo contrario: la superficie seca antes que el espesor, se forman pieles y marcas de rodillo y la mano no se extiende. Con el aire por encima del 80 % de humedad relativa, el agua de la pintura no tiene adónde ir y el tiempo de repintado se alarga fuera de control.
En interior estas condiciones se pueden gobernar con calefacción y ventilación, y por eso la pintura de interiores es mucho menos estacional que la exterior. En fachada no: allí mandan el sol, el viento y la previsión del tiempo, y lo tratamos en <a href="/es/fachadas-y-aislamiento/">fachadas y aislamiento</a>.
La humedad del soporte: por qué el sector no da la cifra
Circula mucho un número: que el paramento tiene que estar por debajo de un 5 % de humedad para poder pintarlo. No lo publicamos, porque no hay ninguna norma española que fije un porcentaje máximo de humedad para soportes minerales antes de pintar. Decirlo es más útil que repetir la cifra, y explica por qué no la encontrará en ningún sitio con una referencia normativa al lado.
Hay dos razones de fondo. La primera es que un porcentaje de humedad no significa lo mismo en un yeso que en un mortero o en un hormigón: es masa de agua sobre masa seca, y cada material retiene una cantidad distinta cuando ya está en condiciones. Un único número para todos los soportes no querría decir nada. La segunda es de medida: un higrómetro de contacto sobre soporte mineral lee por conductividad, y las sales le hacen dar lecturas altas aunque el muro esté seco, de modo que sirve mejor para comparar puntos entre sí que para dar un valor absoluto. Lo detallamos en <a href="/es/tratamiento-de-humedades/">tratamiento de humedades</a>.
El criterio que sí es defendible: medir con higrómetro, comparar zonas entre ellas para detectar la que va retrasada y contrastarlo con el límite que fija la ficha técnica del producto que se va a aplicar, que es quien pone la cifra con responsabilidad detrás. Y cuando la lectura tiene que decidir algo, medirla, no estimarla a ojo. En <a href="/es/como-trabajamos/">cómo trabajamos</a> está el detalle de cómo dejamos por escrito estas comprobaciones antes de empezar cada fase.
Qué incluye el servicio
Todo esto va dentro del presupuesto cerrado. Lo que no esté, se lo diremos antes.
- 01
Diagnóstico del soporte
Identificar qué hay debajo —temple, plástica, yeso nuevo, gotelé—, la prueba de absorción con agua y la lectura de humedad, antes de poner ninguna cifra en el presupuesto.
- 02
Protección y enmascarado
Cubrir pavimento, mobiliario y carpintería, proteger mecanismos y enmascarar los encuentros. En vivienda habitada, cada día y dejando la estancia utilizable.
- 03
Saneado y reparación
Retirada de lo que no aguanta, apertura y masillado de grietas y agujeros, lijado y eliminación del polvo. El temple se retira, no se tapa.
- 04
Fijador o imprimación
Según lo que pida cada soporte: consolidación cuando chupa o deja polvo, adherencia y cuerpo cuando no absorbe. Igualación de las zonas reparadas.
- 05
Una mano de fondo y dos de acabado
Con la dilución que corresponde a cada mano —del 15 al 20 % la primera, del 5 al 10 % la segunda— y las 3-4 horas de espera a unos 20 °C respetadas.
- 06
Repaso a luz rasante y limpieza
Revisión con luz de incidencia rasante, que enseña las franjas y los repasos que la luz frontal esconde, y retirada de protecciones.
Cómo lo hacemos
El mismo método en todas las obras, sea un baño o una masía entera.
- 01
Visita y toma de datos
Sin coste ni compromiso
- 02
Presupuesto detallado por partidas
En 3–5 días laborables
- 03
Definición de acabados y planificación
Calendario de obra por semanas
- 04
Permisos y gestión administrativa
Documentación a su nombre
- 05
Ejecución con un solo interlocutor
Un responsable de obra asignado
- 06
Repaso, entrega y garantía
Garantía escrita de los trabajos
Preguntas sobre este servicio
¿Cuántas manos de pintura hay que dar?
El sistema de referencia es una mano de fondo más dos manos de acabado (CYPE RIP030). La segunda no es margen comercial: la opacidad de una pintura se ensaya a dos capas según la ISO 6504-3, de modo que el poder cubriente que declara el fabricante ya presupone dos manos. La primera penetra 2 o 3 mm dentro del poro y la segunda sella lo que la primera no ha cerrado. Cuando compare presupuestos, compruebe cuántas manos incluye cada uno: dos precios por metro cuadrado no son comparables si no coinciden en eso.
¿Cuánto hay que esperar para pintar sobre yeso nuevo?
Un mes como mínimo. Sobre hormigón y mortero, de 28 a 30 días. El motivo es que en obra el yeso se amasa con mucha más agua de la que consume su reacción: la reacción pide una relación agua/yeso de unos 0,2 y en obra se amasa entre 0,8 y 1 el tradicional, o entre 0,5 y 0,8 el proyectado. Entre dos veces y media y cinco veces más agua, y toda tiene que salir por la pared en forma de vapor. Si se cierra con pintura antes, la pintura se ampolla.
¿Cuánto tiempo hay que esperar entre la primera y la segunda mano?
De 3 a 4 horas a unos 20 °C. El matiz que decide el resultado es que seco al tacto no quiere decir repintable: una pintura al agua deja de marcar con el dedo mucho antes de que la película haya terminado de formarse. Si la segunda mano entra demasiado pronto, reblandece la primera y el rodillo la arrastra, y quedan arrugas y marcas. Con menos de 20 °C o con el aire más húmedo, la espera se alarga.
¿Cuántos litros de pintura hacen falta para una habitación?
La ficha de una pintura plástica da entre 10 y 14 m² por litro, y esa cifra es de una sola capa. A dos manos el rendimiento real cae aproximadamente a la mitad: de 5 a 7 m² por litro. Para una habitación de 4 × 3 m con 2,5 m de altura, unos 30 m² de pared descontando puerta y ventana, salen entre 4 y 6 litros para las dos manos de acabado, sin la mano de fondo ni el techo. Sobre gotelé o soportes rugosos, más.
¿Se puede pintar plástica sobre temple?
No. El temple es soluble en agua y la pintura plástica es agua con resina y pigmento: al aplicarla, el temple se rehidrata bajo la película nueva, pierde cohesión y el acabado acaba cayendo a placas, a menudo semanas después. Darle fijador no lo arregla, porque consolidar la superficie no hace que el temple deje de ser soluble ni que esté unido al soporte. Se retira hasta el soporte. Es la partida que más sorpresas da en pisos antiguos, y por eso se comprueba y se valora antes, no a media obra.
¿Qué humedad máxima puede tener la pared para poder pintarla?
No hay ninguna norma española que fije un porcentaje máximo de humedad para soportes minerales, y por eso no publicamos ninguna cifra. Un mismo porcentaje no significa lo mismo en yeso, en mortero o en hormigón, y un higrómetro de contacto sobre soporte mineral da lecturas altas cuando hay sales aunque el muro esté seco. El criterio es medir con higrómetro, comparar zonas entre ellas y contrastarlo con el límite que fija la ficha técnica del producto que se va a aplicar, que es quien pone la cifra con responsabilidad detrás.
¿A qué temperatura no se debe pintar?
Se suspende por debajo de 7 °C, por encima de 35 °C y con humedad relativa ambiente por encima del 80 % (CYPE RIP030), y siempre a la sombra, sin sol directo sobre el plano. Con frío la película no llega a formarse y queda frágil aunque parezca seca; con calor o sol directo la superficie seca antes que el espesor y aparecen pieles y marcas de rodillo; con el aire muy húmedo, el tiempo de repintado se alarga fuera de control.
¿Qué diferencia hay entre fijador e imprimación?
El fijador es una resina fluida, casi sin pigmento, que penetra en el poro y consolida: va sobre soportes porosos, absorbentes, disgregables o de absorción desigual. La imprimación pigmentada es una capa de fondo con cuerpo, que iguala el color de partida y mejora la adherencia sobre soportes que no absorben. La prueba para saber qué toca no necesita ningún aparato: eche un poco de agua en la pared. Si desaparece al instante, el soporte chupa y quiere fijador; si perla y resbala, lo que hace falta es adherencia.
Si la pared tiene humedad, ¿se puede pintar con un producto antihumedad?
No mientras el origen esté activo. Una pintura no corta el agua que sube por capilaridad ni la que entra por una filtración: solo tapa la mancha hasta que vuelve a salir, y a menudo la hace salir un poco más arriba. El orden es determinar el origen, cortarlo, esperar a que el material se seque y rehacer el revestimiento; la pintura es el último paso, no el primero. Lo detallamos en <a href="/es/tratamiento-de-humedades/">tratamiento de humedades</a>.
¿Hacen pintura sin hacer la reforma entera?
Sí. La pintura es una partida con entidad propia y se contrata sola, tanto en una vivienda habitada como dentro de una <a href="/es/reformas-integrales/">reforma integral</a>. Lo que cambia en una casa habitada es la protección: cubrir, enmascarar y dejar la estancia utilizable cada día forma parte del trabajo y del precio. Trabajamos en Girona, el Gironès y el Pla de l’Estany, y la visita para ver el soporte es el punto de partida de todo: se pide desde <a href="/es/contacto/">contacto</a>.
Dónde hacemos este servicio
Trabajamos con equipo propio en todo el Gironès y el Pla de l’Estany. Elija su municipio para ver qué hacemos habitualmente allí.
- Girona
- Salt
- Banyoles
- Sarrià de Ter
- Celrà
- Bescanó
- Sant Gregori
- Quart
- Fornells de la Selva
- Vilablareix
- Cassà de la Selva
- Llagostera
- Porqueres
- Cornellà del Terri
- Sant Julià de Ramis
- Bordils
- Flaçà
- Llambilles