Glosario de obra
Un presupuesto de reforma está escrito en un idioma que nadie enseña. Medición, partida alzada, medios auxiliares, beneficio industrial: mientras esas palabras no signifiquen nada, no se pueden comparar dos ofertas. Aquí las tiene explicadas una por una, con lo que le conviene mirar en cada caso.
119 términos
Por temas
- Presupuesto y contratación 24
- Trámites y documentación 14
- Estructura y obra gruesa 17
- Instalaciones 17
- Humedades y patologías 18
- Materiales 14
- Acabados 15
Presupuesto y contratación
- Acta de recepción
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El documento con el que quien ha encargado la obra la recibe formalmente del constructor, con reservas o sin ellas. Importa porque marca el día cero: desde esa fecha cuentan los plazos de garantía y, si la obra tiene proyecto, los que fija la Ley 38/1999 de ordenación de la edificación. Se hace por escrito y la firman las dos partes.
Si hay cosas por terminar o corregir, se recibe con reservas y se adjunta la lista con fechas. Recibir una obra «de palabra» le deja sin el punto de partida de ningún plazo.
- Anticipo (pago a cuenta)
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El pago que se hace antes o al comienzo de la obra para cubrir la compra de materiales y la reserva de equipos. Es normal que exista: una reforma mueve material que hay que pagar por adelantado. Lo que no es normal es que el anticipo sea una parte grande del total ni que los pagos siguientes vayan por calendario en vez de por trabajo hecho.
Ate cada pago a un hito comprobable —derribos terminados, instalaciones pasadas, pavimentos colocados— y deje siempre un tramo para el final.
- Ayudas de albañilería
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El trabajo de albañilería que acompaña a otro oficio: abrir y tapar rozas, hacer pasos de paredes y forjados, formar patinillos, rellenar zanjas, recibir marcos y cajetines, y dejarlo todo limpio y listo para el acabado. No la hace el instalador, pero sin ella la instalación no puede empezarse ni cerrarse.
Es la exclusión más frecuente de los presupuestos de instaladores. Si en el de fontanería o electricidad pone «sin ayudas de albañilería», ese dinero falta en el total que está comparando.
- Beneficio industrial
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El margen de la empresa constructora sobre el coste de ejecución material. Es lo que hace que la empresa pueda existir el año que viene, pagar la garantía de una obra terminada y volver cuando una junta empieza a filtrar. Se expresa como un porcentaje sobre el PEM y, junto con los gastos generales, convierte el PEM en PEC.
Que aparezca explícitamente no es malo: es transparencia. Lo que debería encender la alarma es lo contrario, un precio tan justo que no parezca que hay margen para nada.
- Capítulo
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La agrupación de partidas por oficios o por fases: derribos, albañilería, saneamiento, fontanería, electricidad, climatización, revestimientos, carpintería, pintura, limpieza y gestión de residuos. Sirve para leer un presupuesto de arriba abajo y, sobre todo, para detectar qué falta. Si un presupuesto de reforma integral no tiene capítulo de gestión de residuos o de medios auxiliares, ese dinero aparecerá más adelante.
Compare dos presupuestos capítulo por capítulo, no por el total. A menudo la diferencia no es el precio: es que uno de los dos no incluye un oficio entero.
- Certificación de obra
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El documento periódico que recoge las mediciones realmente ejecutadas hasta una fecha y su importe, partida por partida. Es la base de cada factura parcial: no se factura el tiempo transcurrido, se factura el trabajo hecho. En obras con dirección facultativa la revisa y la firma el técnico antes de cobrarse.
Pagar por certificación es la mejor protección que tiene en una obra larga: si la obra se para, se habrá quedado con lo que ya está ejecutado y pagado, ni más ni menos.
- Dirección facultativa
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Los técnicos que dirigen la obra en nombre de quien la paga: la dirección de obra, habitualmente un arquitecto, y la dirección de la ejecución de la obra, un arquitecto técnico o aparejador. Comprueban que lo ejecutado es lo que dice el proyecto, resuelven dudas, aprueban precios contradictorios, revisan certificaciones y firman el certificado final. Es obligatoria cuando la obra necesita proyecto técnico.
No es la misma figura que el constructor ni que el jefe de obra. Tenerla significa que alguien que no cobra de la ejecución mira cómo se ejecuta.
- Garantías de la LOE
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La Ley 38/1999 de ordenación de la edificación fija tres plazos de responsabilidad desde la recepción de la obra: un año para los defectos de acabado, tres años para los daños que afectan a la habitabilidad —instalaciones, aislamiento, humedades— y diez años para los que comprometen la estructura. Se aplica a las obras de edificación con proyecto e intervinientes definidos.
En una reforma pequeña sin proyecto, lo que le protege es el contrato: debe constar el plazo de garantía de los trabajos y quién responde de qué.
- Gastos generales
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Los costes de la empresa que existen aunque no se toque ninguna pared y que no pueden imputarse a una partida concreta: oficina, seguros, tributos, personal técnico y administrativo, vehículos, seguimiento de la obra y atención de la garantía. En obra pública el porcentaje está fijado por reglamento; en obra privada se pacta, y es normal que exista.
Una empresa que jura que no tiene gastos generales no es más barata: los tiene repartidos dentro de los precios unitarios, donde usted no puede verlos ni discutirlos.
- IVA reducido en obras de vivienda
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La Ley 37/1992 del IVA prevé el tipo reducido del 10 % en obras de renovación y reparación de viviendas cuando se cumplen tres condiciones a la vez: que el destinatario sea una persona física que no actúe como empresario o profesional y destine la vivienda a uso particular —las comunidades de propietarios también entran—, que la construcción o la última rehabilitación tenga más de dos años, y que el material aportado por la empresa no supere el 40 % de la base imponible.
Ojo: quien tiene un piso alquilado es empresario a efectos del IVA y no cumple el primer requisito. Si el material pasa del 40 %, toda la operación tributa al 21 %. Por eso una reforma con mucho equipamiento y poca mano de obra puede cambiar de tipo sin que nadie haya hecho trampa.
- Medición
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La cantidad de una unidad de obra que se ha presupuestado, expresada en su unidad: metros cuadrados de pavimento, metros lineales de rodapié, unidades de punto de luz, kilos de acero. Multiplicada por el precio unitario da el importe de la partida, de modo que es exactamente la mitad del precio y es la mitad que nadie mira. Dos presupuestos solo son comparables si las mediciones coinciden.
Un precio unitario bajo con una medición inflada sale más caro que un precio unitario alto bien medido. Pida las mediciones desglosadas por estancia y compárelas con los metros reales de su casa.
- Medios auxiliares
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Todo aquello que no queda en la obra pero sin lo cual la obra no puede hacerse: andamios, puntales y sopandas, contenedores, silos de mortero, montacargas, plataformas elevadoras, vallas, protecciones colectivas, iluminación provisional y herramienta. Pueden ser un capítulo propio o ir repercutidos dentro de los precios unitarios, pero de un modo u otro usted siempre los paga.
En fachadas y cubiertas, el andamio puede ser una de las partidas más gruesas del presupuesto. Pregunte quién lo monta, cuántos días está previsto y qué pasa si la obra se alarga.
- Modificado de obra
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Cualquier cambio respecto de lo contratado, tanto si lo pide el cliente como si lo provoca un hallazgo. Un modificado bien hecho lleva siempre tres cosas: qué cambia, cuánto cuesta de más o de menos y cuántos días añade al plazo. Sin la tercera, el presupuesto se controla y el calendario se descontrola.
Los cambios de última hora del cliente son la primera causa de desviación de una reforma. Decida los acabados antes de empezar y déjelo todo elegido y escrito.
- Partida
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La línea mínima de un presupuesto bien hecho. Una partida tiene siempre cuatro cosas: una descripción de lo que se ejecuta, la unidad en que se mide, la medición y el precio unitario. El producto de los dos últimos da el importe. Un presupuesto hecho de partidas se puede discutir, recortar y comparar; uno hecho de bloques cerrados solo se puede aceptar o rechazar.
«Reforma de baño, 9.000 €» no es una partida: es un importe. Si no puede ver qué entra y en qué cantidad, no tiene manera de saber si es caro.
- Partida alzada
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Una cantidad reservada en el presupuesto para un trabajo que todavía no se puede medir con precisión, normalmente porque depende de lo que aparezca al abrir una pared o levantar un pavimento. Puede ser «a justificar», y entonces se liquida al final según lo realmente ejecutado y con facturas delante, o de precio fijo, y entonces quien asume el riesgo es la empresa.
Un presupuesto con muchas partidas alzadas no es malo, pero sí poco definido. Pregunte cuáles son a justificar, qué las cierra y en qué momento de la obra se sabrá el importe real.
- PEC (presupuesto de ejecución por contrata)
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El PEM más los gastos generales de la empresa y el beneficio industrial. Es el precio de la obra antes de impuestos: lo que cuesta contratarla, no lo que cuesta ejecutarla. Encima se suma el IVA para obtener el importe final que usted pagará, y aparte van los honorarios técnicos, las tasas municipales y las acometidas de compañías.
Mire siempre si la cifra grande de un presupuesto lleva el IVA incluido o no: entre un PEC y el mismo PEC con el 10 % hay la diferencia de un electrodoméstico.
- PEM (presupuesto de ejecución material)
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La suma de todas las partidas valoradas a coste de ejecución: materiales, mano de obra y maquinaria, sin gastos generales, sin beneficio industrial y sin IVA. Es la cifra técnica de la obra y la que usan muchos ayuntamientos para calcular el ICIO y las tasas de licencia, y los técnicos para calcular honorarios. No es lo que usted pagará.
Si compara el PEM de un presupuesto con el total de otro, la diferencia será enorme y falsa. Asegúrese de comparar siempre la misma cifra.
- Precio cerrado
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Modalidad de contrato en la que se acuerda un importe total para un alcance definido, en lugar de pagar las mediciones realmente ejecutadas. Traslada el riesgo a la empresa y da tranquilidad al cliente, pero solo funciona si lo que hay que hacer está descrito con detalle: sin un alcance cerrado, el precio cerrado acaba siendo una discusión sobre qué entraba.
Un precio cerrado sin proyecto ni memoria de calidades no es una garantía, es una promesa. Lo que cierra un precio es la descripción, no el adjetivo.
- Precio contradictorio
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El precio de una unidad de obra que no estaba prevista en el contrato y que hay que ejecutar porque la obra ha destapado algo nuevo. Se llama contradictorio porque deben acordarlo las dos partes: se descompone, se valora y se firma antes de hacer el trabajo, no después. Es el mecanismo normal para resolver un imprevisto sin que el presupuesto se desborde a ciegas.
La regla es simple y le protege: nada que no esté firmado antes de ejecutarse. Un precio contradictorio que llega con la factura final ya no es un acuerdo, es un cobro.
- Precio descompuesto
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El desglose de un precio unitario en sus componentes: cantidad y coste de cada material, horas de cada oficio, maquinaria y costes indirectos. Es el documento que convierte una discusión de opiniones en una discusión de datos, porque permite ver si la diferencia entre dos ofertas es de calidad de material, de rendimiento de mano de obra o simplemente de margen.
No hace falta pedirlos todos. Con los descompuestos de las tres o cuatro partidas que más pesan —pavimentos, alicatados, instalaciones— ya se entiende de dónde sale el precio.
- Precio unitario
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Lo que vale una sola unidad de una partida: un metro cuadrado de alicatado, una unidad de punto de luz, un metro lineal de roza. Normalmente incluye material, mano de obra, maquinaria y una parte de costes indirectos. Es la cifra que permite decir si un trabajo es caro o barato, pero por sí sola no significa nada si no se sabe qué incluye.
Un alicatado a 28 €/m² y otro a 45 €/m² pueden ser el mismo precio si el primero no incluye el material, la nivelación del soporte ni la retirada del antiguo.
- Provisión para imprevistos
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Una reserva de dinero que no es de la empresa sino suya, y que sirve para absorber lo que aparece al abrir: una instalación antigua que no puede reaprovecharse, un forjado tocado, una humedad que nadie veía. En reformas de viviendas existentes es prudente contar con un porcentaje sobre el presupuesto, y cuanto más antiguo sea el inmueble, más alto.
Resérvela antes de elegir los acabados, no después. Quien gasta el margen entero en grifería y pavimentos se queda sin capacidad de reacción a la tercera semana.
- Retención de garantía
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Un porcentaje de cada certificación que el cliente retiene y no libera hasta que ha pasado el plazo de garantía pactado, habitualmente unos meses después de la recepción. Sirve para que haya dinero sobre la mesa si aparece un defecto y hay que volver. Es una práctica habitual en obra y puede sustituirse por un aval bancario.
Debe pactarse por escrito en el contrato, con porcentaje y fecha de liberación. Retener el último pago sin haberlo pactado antes no es una garantía: es un impago.
- Seguro de responsabilidad civil
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La póliza que cubre los daños que la obra pueda causar a terceros o a la propiedad: una fuga que llega al piso de abajo, un cristal roto, un desperfecto en un elemento común. No tiene nada que ver con la garantía de los trabajos, que es otra cosa, ni con el seguro de hogar del cliente.
Pida una copia de la póliza y el recibo vigente antes de empezar, y mire el capital asegurado. Una póliza caducada es exactamente igual que no tener ninguna.
Trámites y documentación
- Cédula de habitabilidad
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El documento que acredita que una vivienda cumple los requisitos mínimos de habitabilidad: superficies, altura libre, ventilación, iluminación y equipamiento de baño y cocina. En Cataluña hace falta para vender, para alquilar y para dar de alta suministros, y tiene una vigencia limitada que obliga a renovarla.
Si la reforma cambia la distribución, quita una ventana o convierte un espacio en dormitorio, compruebe antes que el resultado seguirá cumpliendo. Un dormitorio sin ventilación directa no tiene cédula.
- Certificado de eficiencia energética
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El informe de un técnico que asigna a la vivienda una letra de la A a la G según el consumo de energía primaria y las emisiones estimadas, a partir de la envolvente, las instalaciones y la zona climática. Hace falta para vender o alquilar y debe registrarse ante la administración; el procedimiento es el de certificación energética de edificios.
Tras una reforma que cambie ventanas, aislamiento o calefacción, vale la pena rehacerlo: la letra nueva es la única prueba documental de que la mejora existe.
- Comunicación previa
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El régimen de intervención municipal para las obras de poca entidad: en lugar de pedir permiso y esperar una resolución, se comunica al ayuntamiento qué se hará, con la documentación que exija la ordenanza, y puede empezarse según lo que esa ordenanza establezca. Es la vía habitual para reformas interiores que no tocan estructura, fachada, volumen ni uso.
Comunicar no significa gratis ni significa legal: se pagan tasa e ICIO igual, y si lo que hace no se ajusta al planeamiento, el ayuntamiento puede pararle la obra igualmente.
- Coordinador de seguridad y salud
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El técnico que designa la propiedad cuando en la obra interviene más de una empresa o empresa y autónomos, tal como prevé el Real Decreto 1627/1997. Aprueba el plan de seguridad, coordina cómo conviven los oficios en la obra y puede parar trabajos si hay riesgo grave. En una reforma con varios industriales, es una figura habitual.
No es un gasto decorativo: es quien responde si pasa algo. Pregunte quién hace esa función y que conste por escrito quién le ha designado.
- Elementos comunes
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Las partes del edificio que pertenecen a todos los propietarios: estructura, fachadas, cubiertas, escalera, patios de luces, bajantes y columnas generales. El libro quinto del Código civil de Cataluña regula cómo se decide sobre esos elementos. Una reforma privada puede afectarlos sin querer, y entonces deja de ser una decisión individual.
Mover un bajante general, abrir un paso a un patio o tocar la fachada necesita el acuerdo de la comunidad. Pídalo por escrito antes, no después de empezar.
- Estudio de gestión de residuos
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El documento que acompaña al proyecto y estima qué residuos generará la obra, en qué cantidad y cómo se separarán y entregarán: hormigón, cerámica, yeso, madera, metales, plásticos y, si los hay, materiales peligrosos como el fibrocemento. De esa estimación sale la fianza que le pedirá el ayuntamiento.
Si el inmueble es anterior a los años noventa y hay depósitos, tuberías o placas onduladas de fibrocemento, el tratamiento es especial y lo hace una empresa inscrita para amianto. No es una partida cualquiera.
- Fianza de residuos
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Un depósito que la normativa catalana de residuos de la construcción obliga a constituir ante el ayuntamiento al solicitar el permiso de obras, calculado a partir de las toneladas de residuo previstas en el estudio de gestión. No es un impuesto: es dinero suyo retenido que se devuelve cuando se presenta el certificado del gestor autorizado.
Si nadie reclama la devolución, la fianza se queda donde está. Anóteselo como una tarea de fin de obra con fecha, igual que la devolución de la llave del contador.
- Gestor de residuos autorizado
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La empresa inscrita en el registro correspondiente que puede recibir el escombro y el resto de residuos de una obra, tratarlos y emitir el justificante documental. No es lo mismo que un contenedor de cualquiera: lo que da valor legal a la operación es el documento de aceptación y el certificado final, donde constan las toneladas entregadas y su destino.
Ese certificado es lo que le permite recuperar la fianza de residuos en el ayuntamiento. Pídalo siempre, aunque nadie se lo reclame.
- ICIO
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Impuesto sobre construcciones, instalaciones y obras. Lo regula el texto refundido de la Ley reguladora de las haciendas locales y lo cobra el ayuntamiento sobre el coste real y efectivo de la obra, sin IVA, honorarios técnicos ni beneficio industrial. El tipo lo fija cada municipio dentro de un máximo del 4 %, y se liquida provisionalmente con el presupuesto presentado.
Es un impuesto y va aparte del presupuesto de la empresa, como la tasa de tramitación y la fianza de residuos. Cuéntelo desde el principio o lo echará en falta.
- Licencia de obra mayor
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La autorización expresa necesaria cuando la obra toca la estructura, cambia el volumen o la fachada, modifica el uso o divide una vivienda. Exige proyecto técnico firmado, a menudo visado, y se resuelve con un acto administrativo que puede tardar semanas o meses. Hasta que no está concedida, la obra no puede empezar legalmente.
El plazo de tramitación forma parte del calendario de la reforma tanto como la obra misma. No firme una fecha de inicio antes de tener la licencia en la mano.
- Licencia de obra menor
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La autorización municipal para obras que no afectan a la estructura, ni al volumen, ni a la fachada, ni al uso del edificio: cambiar pavimentos, rehacer un baño, sustituir instalaciones o abrir un paso en un tabique. Muchos ayuntamientos la han sustituido por la comunicación previa, pero el contenido es el mismo y el pago de tasas también.
Cada municipio tiene su ordenanza. Girona, Salt, Banyoles o Fontcoberta no piden la misma documentación, y es la empresa quien debe decirle cuál toca antes de empezar.
- Ocupación de vía pública
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La autorización municipal para colocar en la acera o en la calzada un contenedor, un andamio, un silo de mortero, un camión grúa o una reserva de estacionamiento. Se pide aparte de la licencia de obras, se paga por metros cuadrados y días, y en calles estrechas o peatonales puede tener horarios y condiciones específicas.
En el Barri Vell de Girona o en el centro de Banyoles, este trámite y sus horarios de carga pueden condicionar el calendario de obra más que cualquier partida.
- Plan de seguridad y salud
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El documento que redacta la empresa contratista desarrollando el estudio de seguridad del proyecto y adaptándolo a cómo ejecutará ella la obra: riesgos previstos, protecciones colectivas, equipos individuales y medidas de emergencia. El marco es el Real Decreto 1627/1997, y debe aprobarse antes de empezar los trabajos.
La seguridad es una partida del presupuesto, no un gesto de buena voluntad. Si no aparece en ninguna parte, o no se ha previsto o la pagará igualmente sin saberlo.
- Proyecto técnico (básico y ejecutivo)
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El documento redactado por un técnico competente que define la obra. El básico la describe lo suficiente para obtener la licencia: emplazamiento, usos, superficies y cumplimiento normativo. El ejecutivo añade lo necesario para construirla: detalles constructivos, pliegos de condiciones, mediciones y presupuesto. Son dos documentos, dos momentos y dos honorarios distintos.
Comparar presupuestos sin proyecto ejecutivo es comparar interpretaciones. Con mediciones comunes, todos presupuestan lo mismo y las diferencias son reales.
Estructura y obra gruesa
- Apuntalamiento
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El sistema provisional de puntales, sopandas y tablones que sostiene un forjado o un muro mientras se trabaja en el elemento definitivo: mientras se coloca una viga maestra, se refuerza una vigueta o se derriba una pared que carga. Se monta antes de tocar nada y se desmonta cuando el nuevo elemento ya recibe la carga.
Es una partida que a veces se recorta para hacer un presupuesto más atractivo. Pregunte cuándo se coloca, cuántos días estará y quién autoriza retirarlo.
- Bóveda catalana
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Sistema de bóveda construida con ladrillos colocados de plano, en dos o tres capas pegadas con yeso rápido y mortero, sin necesidad de cimbra completa. Trabaja a compresión y es muy ligera para la luz que cubre. Es habitual en masías, bodegas y casas de pueblo del Gironès y el Pla de l’Estany, y a menudo es el valor patrimonial de la casa.
Recuperarla vista es posible y muy agradecido, pero exige limpiarla sin abrasivos, respetar su grosor y no colgar cargas puntuales. No es un techo cualquiera.
- Bovedilla (revoltón)
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La pieza que rellena el espacio entre dos viguetas y forma la cara inferior del forjado. Puede ser cerámica, de hormigón, de yeso o, en casas antiguas de las comarcas gerundenses, una pequeña bóveda de ladrillo plano hecha en obra. No tiene función estructural principal, pero es lo que sostiene el pavimento de encima y lo que se ve desde abajo cuando se deja visto.
Agujerear una bovedilla para pasar un tubo o colgar algo no es inocuo, especialmente si es cerámica y delgada. Los pasos por forjado se hacen donde dice el técnico.
- Cata de inspección
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Una abertura pequeña y controlada que se hace expresamente para ver qué hay bajo un pavimento, dentro de una pared o en el canto de un forjado antes de decidir nada. Cuesta una hora de un operario y un parche, y sustituye una suposición por un dato: tipo de vigueta, grosor de solera, estado de las tuberías o presencia de un muro de carga.
Dos o tres catas antes de firmar el presupuesto son la manera más barata de evitar precios contradictorios. En pisos anteriores a los años setenta, casi siempre vale la pena.
- Derribo
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La demolición controlada de lo que hay que retirar: tabiques, revestimientos, pavimentos, sanitarios, carpinterías e instalaciones viejas. Se hace por orden, apuntalando antes si es necesario y separando los residuos por tipos a medida que salen. Es la fase que destapa lo que hay realmente detrás de las paredes, y por tanto la que decide buena parte del presupuesto final.
Un derribo barato que lo mezcla todo en un contenedor sale caro dos veces: en el gestor de residuos y en daños a instalaciones o elementos que podían conservarse.
- Dintel
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El elemento horizontal que salva un hueco de puerta o de ventana y recoge la carga de la pared superior para llevarla a los lados. Puede ser de piedra, de madera, metálico o de hormigón. En casas antiguas de piedra a menudo es un tronco de madera o un arco, y su estado condiciona si el hueco puede ampliarse.
Ensanchar una puerta o una ventana significa colocar un dintel nuevo calculado para la nueva luz. No es un trabajo de demolición: es un trabajo de estructura.
- Forjado
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La estructura horizontal que forma el suelo de una planta y el techo de la de abajo, y que recoge las cargas y las lleva a vigas, muros y pilares. Los hay de viguetas y bovedillas, reticulares, de losas de hormigón y, en casas antiguas, de vigas de madera con revoltón o bóveda. Determina qué puede colgarse, cuánto puede cargarse y por dónde pueden pasar las instalaciones.
Antes de proyectar una bañera de obra, una biblioteca o un tabique nuevo donde antes había espacio diáfano, hay que saber cómo es el forjado y quién lo ha comprobado.
- Jácena
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La viga principal que recoge las cargas de las viguetas o de los forjados y las lleva a los pilares o a los muros. Puede ser de hormigón armado, metálica o de madera, y a menudo queda oculta dentro del grosor del forjado o de un falso techo. Es un elemento estructural de primer orden: lo que ocurre en una jácena afecta a toda la planta.
Ninguna roza, ningún agujero y ningún corte en una jácena sin cálculo y sin técnico. Si alguien le propone pasar un tubo «que no pasa nada», cambie de interlocutor.
- Jamba
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Cada uno de los dos lados verticales de un hueco de puerta o de ventana, entre la pared y el marco. Las jambas y el dintel definen la luz libre real de paso, que es la que cuenta para mover muebles, para acceder con silla de ruedas y para cumplir las exigencias de accesibilidad del documento básico DB-SUA del Código técnico.
La medida del hueco no es la medida de paso: el marco, el forro y la carpintería restan unos centímetros. Mida siempre la luz libre con la puerta abierta.
- Medianera
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La pared que separa un edificio del vecino y que a menudo pertenece a ambos. En casas entre medianeras de nuestros pueblos suele ser también un muro de carga, y es el punto por donde más fácilmente pasan ruidos, humedades y fisuras de un inmueble al otro.
Cualquier obra que afecte a una medianera —rozas profundas, anclajes, aberturas— debe hablarse con el vecino antes y documentarse con fotos del estado previo de las dos caras.
- Muro de carga
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La pared que sostiene estructura, no la que solo separa. Suele reconocerse por el grosor, porque continúa igual planta tras planta y porque suena maciza al golpearla. Eliminarlo o abrir un paso exige proyecto, apuntalamiento, viga y licencia de obra mayor, porque se toca el camino por el que bajan las cargas hasta la cimentación.
El grosor por sí solo no lo demuestra: hay tabiques gruesos y muros delgados. Quien lo decide es un técnico mirando planos o haciendo una cata, no la intuición de nadie.
- Replanteo
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El acto de trasladar los planos a la realidad antes de construir nada: marcar con yeso, cordel o láser en el suelo y en las paredes dónde irán los tabiques, las puertas, los muebles de cocina y los puntos de agua y de luz. Con el acta de comprobación del replanteo empieza formalmente la obra en los encargos con dirección facultativa.
Es el momento más barato de la reforma para cambiar de opinión. Paséese con las marcas pintadas y compruebe pasos, aperturas de puertas y dónde quedará cada enchufe.
- Solera
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La capa de hormigón que forma el suelo de una planta baja apoyada directamente sobre el terreno, normalmente sobre una subbase de gravas y, cuando está bien hecha, sobre una barrera contra la humedad. Es el plano de partida de todo el pavimento y la primera línea de defensa contra la humedad que viene del subsuelo.
Antes de colocar un pavimento sensible sobre una solera antigua, se comprueba su humedad. El plástico sellado 48 horas sigue siendo la prueba de campo más honesta.
- Tabique
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La pared interior que solo separa espacios y no soporta ninguna carga, habitualmente de 4 a 10 centímetros de grosor, hecha de ladrillo hueco, de ladrillo plano o de placas de yeso laminado sobre estructura metálica. Puede moverse o eliminarse sin tocar la estructura, lo que lo convierte en la pieza que da flexibilidad a una reforma.
Que no soporte peso no significa que esté vacío: dentro de un tabique puede haber un bajante, un shunt o la columna de agua de todo el edificio.
- Trasdosado
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El forro interior de una pared existente, hecho con placas de yeso laminado sobre estructura metálica o pegadas directamente, con aislamiento o sin él. Sirve para aislar térmica y acústicamente, para pasar instalaciones sin abrir rozas y para enderezar una pared torcida sin rehacerla.
No se hace nunca delante de una pared húmeda sin haber resuelto antes la causa: el agua sigue subiendo, las sales cristalizan dentro de la cámara y el problema desaparece de la vista, no de la casa.
- Viga maestra
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La viga que sustituye a un muro de carga cuando este se elimina para abrir un espacio. Se coloca bajo el forjado, apuntalando antes, y descarga sobre pilares nuevos o sobre los muros que quedan. Su cálculo depende de la luz que debe salvar y de la carga que recibe, y condiciona también la cimentación de los apoyos nuevos.
Es la partida que hace que «tirar una pared» cueste lo que cuesta: no es la demolición, es el apuntalamiento, la viga, los apoyos y la comprobación estructural.
- Vigueta
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El elemento lineal que se repite cada 60 o 70 centímetros dentro de un forjado unidireccional y que recoge la carga del tramo para llevarla a las vigas o a los muros. Puede ser de madera, de hierro, de hormigón armado o de hormigón pretensado, y saber de qué material es cambia por completo el diagnóstico cuando hay una fisura o una humedad.
En la ficha de cualquier presupuesto de reforma estructural debe constar el tipo de vigueta. Si nadie lo ha mirado, nadie sabe qué se está presupuestando.
Instalaciones
- Aerotermia
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Sistema basado en una bomba de calor aire-agua que toma energía del aire exterior para calentar, enfriar y producir agua caliente sanitaria. Como transporta calor en lugar de generarlo por combustión, por cada kilovatio hora eléctrico consumido entrega varios en forma de calor, y el rendimiento depende mucho de la temperatura a la que trabaja.
Rinde mejor cuanto más baja es la temperatura de impulsión: va de la mano del suelo radiante o de radiadores generosos, y mucho peor con radiadores pequeños pensados para caldera.
- Bajante
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El tubo vertical que recoge las aguas residuales o pluviales de las plantas y las lleva al colector general. En un edificio de vecinos suele ser un elemento común que atraviesa todos los pisos. Su posición condiciona dónde puede colocarse un inodoro, porque la distancia y la pendiente del desagüe tienen un límite físico.
Mover un inodoro tres metros no es una cuestión de voluntad: o hay pendiente hasta el bajante o hace falta un triturador, que es un aparato con mantenimiento y ruidos propios.
- Boletín eléctrico (CIE)
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El certificado de instalación eléctrica que emite un instalador habilitado y que se registra ante la administración. Describe la instalación ejecutada, la potencia máxima admisible y los circuitos, y es el documento que la compañía distribuidora pide para dar suministro nuevo o para ampliar potencia. Sin boletín, una instalación nueva no puede ponerse en servicio legalmente.
Debe constar en el presupuesto como una partida. Pídalo con el esquema unifilar del cuadro: es el mapa de su casa para los próximos veinte años.
- Circuito
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Cada línea que sale del cuadro hacia un grupo de puntos de consumo, con su protección y su sección de cable: el alumbrado, las tomas generales, la cocina, la lavadora, el baño, el aire acondicionado. Repartir la casa en circuitos significa que una avería deja uno fuera de servicio y no la vivienda entera, y que ningún cable trabaja por encima de lo que le corresponde.
Piense en circuitos futuros mientras las paredes están abiertas: un punto para coche eléctrico, uno para placas o uno para un despacho cuestan poco ahora y mucho dentro de cinco años.
- Cuadro general de protección
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La caja donde llega la acometida de la vivienda y desde donde salen todos los circuitos, con el interruptor general, los diferenciales y un magnetotérmico por circuito. El reglamento de baja tensión (ITC-BT-25) fija un número mínimo de circuitos independientes para viviendas: alumbrado, tomas de uso general, cocina y horno, lavadora y termo, y tomas de baño y cocina.
Un piso reformado con dos o tres automáticos para toda la casa no cumple. Pida que en el presupuesto conste cuántos circuitos nuevos se dejarán y con qué sección.
- Interruptor diferencial
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El aparato del cuadro que protege a las personas. Compara la corriente que entra con la que vuelve y, si detecta que se fuga una parte —por ejemplo, a través de alguien que toca un elemento en tensión—, corta en milisegundos. En viviendas la sensibilidad habitual es de 30 miliamperios. No protege los cables: eso lo hacen los magnetotérmicos.
Pulse el botón de prueba una vez al mes: es la única manera de saber que sigue actuando. Un diferencial que salta solo cuando llueve suele indicar humedad en una caja o en un circuito exterior.
- Llave de paso
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La válvula que permite cortar el agua de una zona o de un aparato sin dejar toda la casa sin suministro. Está la general de entrada, las de cada estancia húmeda y las de escuadra de cada sanitario y electrodoméstico. Cuestan muy poco mientras la pared está abierta y no tienen sustituto cuando ya está cerrada.
Pida una llave de corte por baño y una para la cocina, registrables. El día que reviente un flexible, la diferencia entre una toalla y un parqué perdido es esa llave.
- Magnetotérmico
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El interruptor automático que protege la instalación, no a las personas. Tiene dos mecanismos: el térmico salta cuando hay una sobrecarga sostenida, y el magnético salta al instante cuando hay un cortocircuito. Su calibre debe ir ligado a la sección del cable que protege, porque lo que evita es que el cable se caliente más de lo que puede soportar.
Poner uno de más amperaje porque «salta demasiado» es exactamente lo contrario de lo que hay que hacer: se desprotege el cable y el problema se traslada dentro de la pared.
- Pendiente de desagüe
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La inclinación que debe tener un tramo horizontal de saneamiento para que el agua y lo que arrastra circulen por gravedad sin dejar sedimentos. El documento básico DB-HS 5 del Código técnico fija los valores según el diámetro y el tipo de tramo, habitualmente entre el 1 y el 4 por ciento. Ni poca ni demasiada: si va muy rápida, el agua se va y los sólidos se quedan.
Es la razón técnica por la que un plato de ducha enrasado o una cocina lejos del bajante obligan a levantar el suelo o a hacer un falso techo en la planta de abajo.
- REBT
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Reglamento electrotécnico para baja tensión, aprobado por el Real Decreto 842/2002. Es la norma que fija cómo debe ser una instalación eléctrica de vivienda: secciones de cable, protecciones, número mínimo de circuitos, distancias en baños y alturas de mecanismos. Se desarrolla en instrucciones técnicas complementarias, las ITC-BT.
Cuando un presupuesto dice «según REBT» debería poder demostrarlo con el boletín. Es la diferencia entre una instalación nueva y una instalación remendada.
- Recuperador de calor
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Equipo de ventilación mecánica de doble flujo que extrae el aire viciado de baños y cocina e introduce aire exterior filtrado en dormitorios y salón, haciendo pasar los dos caudales por un intercambiador donde la corriente que sale calienta —o enfría— la que entra, sin mezclarse. Permite renovar el aire todo el año sin tirar la energía por la ventana.
Necesita espacio para conductos y falso techo, y mantenimiento de filtros. En una casa muy estanca deja de ser un lujo y pasa a ser la manera de evitar condensaciones.
- RITE
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Reglamento de instalaciones térmicas en los edificios, aprobado por el Real Decreto 1027/2007. Regula las instalaciones de calefacción, refrigeración, agua caliente sanitaria y ventilación: exigencias de eficiencia, aislamiento de tuberías y conductos, regulación, y el mantenimiento y las inspecciones periódicas según la potencia del equipo.
Es el motivo por el que una caldera o una bomba de calor no pueden colocarse en cualquier sitio ni sin certificado de instalación. Pida la documentación al final de la obra.
- Shunt
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Conducto de ventilación colectivo formado por un tubo principal y derivaciones individuales de cada planta, muy habitual en los edificios de los años sesenta a ochenta para ventilar baños interiores y cocinas. Funciona por tiro térmico, no por presión, y está pensado para que los humos de un piso no entren en el del vecino.
Conectarle un extractor de gran caudal o cortarlo dentro de una pared durante una reforma son dos errores clásicos. Antes de tocarlo, hay que saber si el conducto es común.
- Sifón
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El codo en forma de ese que hay bajo cada desagüe y que retiene una pequeña cantidad de agua. Ese tapón de agua es lo que impide que los olores y los gases de la red de saneamiento suban hacia la vivienda. Cada aparato lleva uno: lavabo, ducha, fregadero, lavadora y, integrado, el inodoro.
Un baño que huele casi siempre es un sifón vacío por falta de uso o mal ventilado, no una tubería rota. Dejar caer un vaso de agua una vez por semana lo resuelve.
- Toma de tierra
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El circuito que conecta las masas metálicas de la vivienda —electrodomésticos, tuberías, estructura— con una pica clavada en el terreno, de modo que una derivación encuentre un camino de baja resistencia hacia tierra y el diferencial pueda detectarla y cortar. Es la mitad silenciosa de la protección eléctrica.
En muchos edificios anteriores a los años setenta simplemente no existe. Si reforma, es el momento de ponerla: después habrá que volver a abrir rozas por toda la casa.
- Tubo multicapa
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Tubería formada por dos capas de polietileno con un alma de aluminio en medio. El aluminio le da estabilidad: no se dilata tanto como el plástico solo, hace barrera al oxígeno y conserva la forma al curvarse. Se une con accesorios prensados y se ha convertido en el estándar de fontanería y calefacción en reformas de vivienda.
Lo que falla casi nunca es el tubo: es el accesorio mal prensado. Por eso las uniones deben quedar registrables o, si van empotradas, hay que probarlas a presión antes de tapar.
- Ventilación cruzada
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La renovación de aire que se consigue abriendo dos aberturas en fachadas u orientaciones opuestas, de modo que el aire entre por una y salga por la otra arrastrando humedad, olores y calor. Es mucho más eficaz que abrir una sola ventana y es lo que hace que cinco minutos de ventilación valgan por una hora de ventana entreabierta.
En reformas que unen espacios o cierran galerías, conviene comprobar que la casa conserva un recorrido de aire de lado a lado. Se pierde sin darse cuenta.
Humedades y patologías
- Aluminosis
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La degradación del cemento aluminoso que se empleó en viguetas prefabricadas entre los años cincuenta y setenta. Con el tiempo, la humedad y el calor, los compuestos del cemento cambian de estructura, el material se vuelve más poroso y pierde resistencia, y la armadura queda expuesta y se oxida. Afecta al forjado, no a los tabiques ni a los acabados.
Ni el color naranja ni una fisura la confirman: solo lo hace un ensayo de laboratorio sobre una muestra. Si un edificio del periodo le preocupa, lo que hace falta es un técnico, no una opinión.
- Barrera de vapor
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La capa que frena el paso del vapor de agua hacia el interior de un cerramiento, para evitar que condense dentro del aislamiento y lo estropee. Va siempre en la cara caliente del cerramiento, es decir, del lado de la vivienda en nuestro clima. Colocada en la otra cara, consigue exactamente lo contrario de lo que pretende.
Es un detalle invisible que decide la vida útil de un aislamiento. Si se hace un trasdosado aislado, pregunte dónde va la barrera y cómo se sellan los encuentros y los agujeros de los enchufes.
- Barrera química
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El tratamiento que crea una barrera horizontal en la base de un muro que no la tenía, inyectando un producto hidrofugante por una hilera de perforaciones hechas a intervalos regulares. El producto impregna los poros y corta el camino del agua que sube. Es una de las tres patas de la solución de una capilaridad, junto con el drenaje y el revestimiento transpirable.
No hace efecto al día siguiente: el muro debe perder el agua que ya tiene dentro, y eso significa semanas o meses según el grosor. Quien promete un resultado inmediato no dice la verdad.
- Capilaridad
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La humedad que sube desde el terreno por los poros de un muro que no tiene ninguna barrera en la base, igual que sube por un terrón de azúcar. Se detiene donde lo que se evapora por la cara de la pared iguala lo que llega por debajo, y por eso deja una franja con el límite superior casi horizontal. Solo aparece donde hay tierra al lado.
Lleva sales disueltas que cristalizan en el revestimiento y vuelven a salir por mucho que se limpien. Taparla con un material impermeable no la detiene: solo hace subir el frente medio metro más arriba.
- Carbonatación
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El proceso lento por el que el dióxido de carbono del aire penetra en el hormigón y le rebaja la alcalinidad. Mientras el hormigón es muy básico, el acero interior está protegido por una capa pasiva; cuando el frente carbonatado alcanza la armadura, esa protección desaparece, el hierro se oxida, aumenta de volumen y rompe el recubrimiento de hormigón.
Las señales son fisuras paralelas a la armadura, manchas de óxido y desprendimientos con hierro a la vista. Reparar significa sanear hasta hierro sano, pasivarlo y rehacer el recubrimiento; pintar encima solo esconde el reloj.
- Condensación
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El agua que se forma cuando el aire caliente y cargado de vapor toca una superficie suficientemente fría y suelta ese vapor en forma líquida. Necesita tres cosas a la vez: vapor en el interior, una superficie fría y poca ventilación. Por eso sale en esquinas, techos, contornos de ventanas y detrás de los armarios, y no en mitad de una pared.
Es la única humedad que sigue el calendario: aparece de noviembre a marzo y desaparece sola en verano. Si una mancha hace eso año tras año, ya tiene el diagnóstico.
- Drenaje perimetral
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La zanja que se hace alrededor de un edificio con terreno adyacente, con un tubo perforado sobre lecho de gravas, geotextil y, a menudo, una lámina nodular contra el muro, para recoger el agua del subsuelo y llevarla lejos de la cimentación. Es la manera de atacar la causa de una capilaridad en lugar de los síntomas.
Sin una salida por gravedad o un pozo de bombeo, un drenaje es una piscina enterrada. Pregunte siempre dónde va a parar el agua que se recoge.
- Eflorescencia
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El depósito blanquecino de sales que queda en la superficie de un muro cuando el agua que las llevaba disueltas se evapora y la sal no. Es la firma de la humedad de capilaridad y también aparece en obra nueva con cementos jóvenes. Esas sales son higroscópicas: atraen humedad del aire y mantienen la base mojada aunque se haya cortado el origen.
Limpiarlas no sirve de nada mientras haya agua que traiga nuevas, y pintar encima todavía menos. El revestimiento contaminado hay que retirarlo, no repintarlo.
- Filtración
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Agua líquida que entra por un defecto concreto de la envolvente: una grieta en el revoco, una junta abierta, un vierteaguas sin goterón, una impermeabilización de terraza agotada, un canalón atascado o una teja desplazada. La mancha tiene el centro oscuro, el borde marcado y a menudo un halo ocre, y puede aparecer a cualquier altura y en cualquier planta.
El calendario la delata: da un salto entre unas horas y dos o tres días después de la lluvia y luego se detiene. Si crece cada día sin llover, es una fuga de tubería.
- Fisura
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Una abertura fina, normalmente por debajo del milímetro, que afecta solo al revestimiento y no al elemento que hay debajo. Suele venir de la retracción del yeso o del mortero al secarse, de un cambio de material bajo la misma capa de pintura o de pequeñas dilataciones. En general es estética y estable en el tiempo.
La manera de saber si es fisura o grieta no es el grosor: es el tiempo. Márquela con la fecha en los dos extremos y mírela dentro de tres meses.
- Grieta
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Una abertura que atraviesa el elemento constructivo y no solo su acabado, a menudo de más de un milímetro, con una dirección clara: diagonal hacia una esquina, vertical en un encuentro de materiales u horizontal siguiendo un forjado. Indica un movimiento —asiento, dilatación, empuje o pérdida de capacidad— y puede estar viva o detenida.
El testigo de yeso es barato y dice la verdad: si se rompe, la grieta se mueve y el caso es para un técnico. Taparla antes de saberlo es perder la única información disponible.
- Lámina impermeabilizante
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La capa continua que impide el paso del agua líquida en terrazas, cubiertas, baños y muros enterrados. Puede ser prefabricada, como las láminas asfálticas o sintéticas, o líquida, aplicada a brocha en dos manos cruzadas y armada en los puntos débiles. Lo que la hace funcionar no es el material del centro: son los bordes, los encuentros y los pasos de desagüe.
En un plato de ducha de obra, si no ve la impermeabilización y la media caña antes de alicatar, no podrá saber nunca si están. Haga fotos ese día.
- Moho
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La colonia de hongos que crece sobre una superficie cuando hay humedad sostenida y materia orgánica de la que alimentarse, por ejemplo la celulosa de una pintura o del cartón de una placa de yeso. Aparece como manchas negras o verdosas punteadas y es superficial: se pasa un trapo y se va, y la pared de debajo está seca.
Un fungicida gana una temporada, no la guerra. Si la superficie sigue por debajo del punto de rocío, el moho vuelve al mismo rincón el invierno siguiente.
- Puente térmico
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El punto de un cerramiento por donde el calor pasa mucho más deprisa que por el resto, porque el aislamiento se interrumpe o porque el material es más conductor: cantos de forjado, pilares, dinteles, cajas de persiana y los encuentros entre dos fachadas. En invierno esos puntos quedan más fríos por dentro, y es exactamente allí donde aparece la condensación.
Un mapa de mohos de un piso suele ser el mapa de sus puentes térmicos. Aislar la pared y dejar el puente sin resolver traslada la mancha, no la quita.
- Punto de rocío
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La temperatura a la que el aire, con la humedad que lleva en ese momento, ya no puede retener más vapor y empieza a condensar. Depende de la temperatura ambiente y de la humedad relativa: con aire a 20 grados y un 60 % de humedad, cualquier superficie que baje de unos 12 grados se moja. Explica por qué condensa una esquina y no una pared interior.
Hay dos maneras de alejarse de él: bajar la humedad del aire ventilando y tendiendo fuera, o subir la temperatura de la superficie aislándola. Calentar más sin hacer ninguna de las dos cosas no lo resuelve.
- Rotura de puente térmico
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La solución constructiva que corta la continuidad de un material conductor. En carpintería de aluminio es una pieza de poliamida que separa el perfil exterior del interior, de modo que el frío de fuera no llega directamente al marco de dentro. Un aluminio sin rotura es una superficie fría garantizada y, por tanto, un condensador de agua en invierno.
Si cambia ventanas, compruebe que el presupuesto lo diga explícitamente. Entre un perfil con rotura y uno sin ella hay muy poca diferencia a la vista y mucha en el cristal mojado de enero.
- SATE
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Sistema de aislamiento térmico por el exterior: placas de aislante fijadas sobre la fachada existente, cubiertas con un mortero armado con malla y un acabado continuo. Como envuelve el edificio por fuera, resuelve los puentes térmicos de los cantos de forjado y de los pilares, no roba superficie interior y deja el muro del lado caliente, lo que reduce el riesgo de condensaciones.
Necesita vuelo suficiente sobre la acera, resolver vierteaguas y bajantes, acuerdo de la comunidad y, en cascos antiguos protegidos, el visto bueno de patrimonio. No siempre es posible.
- Transmitancia térmica (U)
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La cantidad de calor que atraviesa un metro cuadrado de un elemento constructivo por cada grado de diferencia de temperatura entre sus dos caras, expresada en W/m²K. Cuanto más baja, mejor aísla: una pared antigua sin aislamiento puede estar por encima de 1,5 y una bien aislada por debajo de 0,3. El documento básico DB-HE del Código técnico fija valores límite según la zona climática.
Es la cifra que permite comparar dos ventanas o dos soluciones de aislamiento sin hablar de marcas. Pídala siempre referida a la ventana completa, no solo al vidrio.
Materiales
- Cal hidráulica
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Conglomerante obtenido de la cocción de calizas con arcillas, que endurece con agua y da morteros más porosos, más flexibles y mucho más permeables al vapor que los de cemento. Es el material propio de los muros de piedra y de las masías, porque deja que la pared evapore y aloja las sales sin reventar.
Las designaciones NHL 2, NHL 3,5 y NHL 5 indican resistencias crecientes; no es lo mismo que la cal aérea, que endurece con el aire y es mucho más débil.
- Cemento pórtland
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El conglomerante hidráulico más utilizado: amasado con agua, arena y gravas da morteros y hormigones que endurecen por reacción química y no por secado. Es resistente, rápido y económico, pero también rígido, poco permeable al vapor y con retracción, tres cualidades que en obra nueva son indiferentes y en un muro antiguo pueden ser un problema.
Enfoscar con cemento un muro de piedra o de tapia le cierra la salida del vapor y suele desplazar la humedad hacia arriba o hacia el interior. En rehabilitación, la cal no es nostalgia: es física.
- EPS y XPS
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Las dos planchas de poliestireno más habituales. El EPS, expandido, es el blanco de bolitas: ligero, económico y muy usado en SATE. El XPS, extruido, es de célula cerrada, resiste mejor la compresión y el agua, y por eso va bajo soleras, en cubiertas invertidas y en muros enterrados.
Ninguno de los dos aísla del ruido: quien quiera ganar acústica necesita lana mineral o soluciones de masa. Y ambos son combustibles y necesitan estar protegidos por un revestimiento.
- Gres
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Pieza cerámica prensada y cocida, habitualmente esmaltada: bajo el esmalte hay un soporte de barro cocido y encima una capa vitrificada que da el color, el dibujo y la resistencia a las manchas. Es el pavimento y el revestimiento más común porque es barato, estable y fácil de limpiar.
La resistencia del esmalte al desgaste se clasifica con la escala PEI, de I a V. En un recibidor o una cocina de casa, por debajo de PEI III se nota antes de lo que se piensa.
- Hormigón armado
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La combinación de hormigón, que resiste muy bien la compresión, y barras de acero colocadas donde el elemento trabaja a tracción. Para que dure, el acero debe estar cubierto por un espesor mínimo de hormigón, el recubrimiento, que lo mantiene en un medio alcalino y lo protege de la corrosión durante décadas.
Cuando ve hierro a la vista en un balcón o en una viga, el problema no es estético: es que el recubrimiento ha fallado y el proceso ya ha empezado.
- Ladrillo cerámico: perforado y hueco
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Dos piezas que se parecen y no hacen el mismo trabajo. El ladrillo perforado —gero— es denso y resistente, apto para muros de carga y cerramientos. El hueco —tochana— tiene agujeros grandes y es ligero y barato, pero solo sirve para tabiques y cerramientos que no reciben carga. La diferencia es estructural, no de precio.
Un tabique de ladrillo hueco no se convierte en muro de carga porque sea grueso, y no admite colgar un mueble cargado sin tacos químicos o una placa de reparto.
- Lana mineral
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Aislante fibroso de lana de roca o de vidrio que atrapa aire dentro de su estructura. Aísla térmicamente, absorbe el sonido —algo que los aislantes rígidos hacen mucho peor— y es incombustible. Se utiliza dentro de trasdosados, tabiques de placas, cámaras de fachada y bajo cubierta.
Pierde eficacia si se moja o si se comprime. Debe rellenar todo el grosor de la cámara sin huecos: un vacío del diez por ciento de la superficie se come buena parte de la ganancia.
- Microcemento
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Revestimiento continuo de cemento, resinas y pigmentos que se aplica en capas de pocos milímetros sobre un soporte existente y se acaba con un sellador. Permite renovar suelos y paredes sin derribar lo que hay y sin juntas, lo que lo hace atractivo en baños pequeños y en reformas donde se busca continuidad visual.
No es impermeable por sí solo: quien impermeabiliza es el sistema de debajo y el sellador de encima, que es un consumible y hay que renovarlo. Y si el soporte se mueve, el microcemento lo enseña.
- Mortero cola
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El adhesivo cerámico con el que se colocan azulejos y pavimentos. La clasificación europea lo designa con letras: C1 es adherencia normal y C2 mejorada, y las letras S1 y S2 indican que es deformable o muy deformable, lo que le permite absorber pequeños movimientos del soporte sin que la pieza se despegue.
Un porcelánico de gran formato o un pavimento sobre suelo radiante piden C2 y doble encolado. Colocarlo con un adhesivo básico es ahorrar euros y comprar decenas de piezas huecas.
- Mortero monocapa
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Mortero industrial para fachadas que en una sola aplicación de un centímetro y medio aproximadamente hace tres trabajos a la vez: regulariza el soporte, lo protege del agua de lluvia y aporta el color y la textura definitivos, sin necesidad de pintar después. Se aplica sobre soporte limpio y firme y se raspa o se le da la textura elegida.
No arregla un muro con movimientos: si hay grietas vivas, volverán a salir a través de él. Y las juntas de despiece deben dejarse donde toca, no donde queda bien.
- Placa de yeso laminado
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Placa formada por un núcleo de yeso entre dos caras de cartón, atornillada sobre una estructura metálica. Las hay estándar, hidrófugas para locales húmedos y resistentes al fuego, y el conjunto se completa con aislamiento dentro de la cámara. Permite hacer tabiques y falsos techos limpios, rápidos y con instalaciones pasadas por dentro.
No es peor que la obra, es distinto. Para colgar televisores o muebles altos hay que prever refuerzos dentro de la cámara antes de cerrarla, y ningún taco normal los sustituye.
- Porcelánico
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Cerámica prensada y cocida a temperatura muy alta hasta obtener una pieza casi impermeable, con una absorción de agua por debajo del 0,5 %. Eso la hace durísima, apta para exteriores y resistente a las heladas. Puede ser esmaltada o de masa coloreada, lo que hace que un desconchón no cambie de color.
Que sea porcelánico no significa que no deslice. En baños, terrazas y entradas, lo que cuenta es la clase de resbaladicidad que exige el documento básico DB-SUA según la zona.
- Terrazo
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Pavimento de piezas prefabricadas de mortero de cemento con áridos de mármol o granito vistos, pulidas en fábrica o en obra. Cubrió la mayor parte de las viviendas construidas entre los años cincuenta y ochenta y, cuando es de grano medio o grueso, es un material mucho más duradero de lo que su mala fama sugiere.
Antes de arrancarlo, valore pulirlo y cristalizarlo: suele costar bastante menos, no sube el nivel del suelo, no obliga a recortar puertas y genera mucho menos escombro.
- Vidrio bajo emisivo
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Vidrio doble o triple con una capa metálica invisible sobre una de las caras interiores, que refleja hacia dentro el calor radiante de la vivienda en lugar de dejarlo escapar. Combinado con una cámara de aire o de argón, reduce mucho la transmitancia del conjunto y sube la temperatura de la cara interior del vidrio.
Una ventana es un conjunto: vidrio, perfil y colocación. Poner un vidrio excelente en un marco sin rotura de puente térmico o mal sellado contra la obra desaprovecha la mitad de la inversión.
Acabados
- Clase de uso AC
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La clasificación europea que mide la resistencia a la abrasión de la capa superficial de los pavimentos laminados, de AC1 a AC6. Las clases bajas son para dormitorios y uso ocasional, AC4 aguanta el tránsito de una casa entera con niños y perros, y las altas están pensadas para locales comerciales.
No es lo mismo que la clasificación PEI, que es para cerámica. Y un AC alto no hace el suelo impermeable: el punto débil de un laminado sigue siendo el agua en las juntas.
- Enfoscado
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La capa de mortero que se aplica sobre una pared para regularizarla y protegerla, tanto en el interior como en la fachada. Según cómo se termine queda remolinado, fratasado o raspado, y sirve de base para el alicatado, el monocapa o la pintura. En exteriores es la primera barrera contra el agua de lluvia.
El material importa: en un muro antiguo de piedra, un enfoscado de cemento cierra el paso del vapor. Allí se hacen de cal, y no es una cuestión de estilo.
- Enlucido
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La capa final de pocos milímetros de yeso fino o pasta que se extiende sobre el enyesado para dejar la superficie lisa y lista para pintar. Es el acabado que decide si la pared se verá plana o si, con la luz rasante de un aplique o de una ventana, aparecerán ondas y marcas.
Hay dos niveles de exigencia: «a buena vista» y acabado comprobado con regla y nivel. Si las paredes recibirán luz rasante o color oscuro, especifique el segundo en el presupuesto.
- Enyesado
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El revestimiento interior de yeso que se proyecta o se extiende sobre paredes y techos, de un centímetro aproximadamente, para tapar las irregularidades de la obra y dejar una superficie continua. Es rápido, económico y el soporte habitual de la pintura en el interior de una vivienda.
El yeso y el agua no se llevan bien. En baños, cocinas y cualquier pared con humedad, lo que toca es mortero de cemento o placas hidrófugas, no yeso repintado.
- Falso techo
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El techo colgado de placas de yeso laminado o de piezas registrables que se coloca bajo el forjado para ocultar conductos, bajantes, máquinas de climatización y cableado, y para alojar iluminación empotrada. Puede ser continuo o parcial, en forma de bandeja perimetral.
Roba entre cinco y quince centímetros de altura libre y hay que mirarlo con las puertas ya pensadas. Y siempre debe dejar registros accesibles sobre llaves de paso y máquinas.
- Imprimación
-
La primera mano que se da sobre un soporte nuevo o muy absorbente para sellar su porosidad e igualar la absorción, de modo que la pintura de encima agarre y quede del mismo tono en toda la superficie. Sobre yeso nuevo, sobre parches y sobre paredes viejas que sueltan polvo, no es opcional.
Si una pared recién pintada enseña los parches o las zonas lijadas cuando le da la luz, casi siempre falta imprimación, no una tercera mano de color.
- Junta de dilatación
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El corte intencionado que se deja en un pavimento, un revestimiento o una fachada para que el material pueda moverse con los cambios de temperatura y de humedad sin romperse. En pavimentos cerámicos las hay perimetrales, ocultas bajo el rodapié, y de partición en superficies grandes o con suelo radiante.
Un pavimento colocado pegado a la pared, sin junta perimetral, puede llegar a levantarse entero una tarde de calor. No es un defecto de la baldosa: es una junta que no estaba.
- Maestra
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La guía de mortero o el perfil metálico que se coloca a intervalos regulares sobre una pared o un suelo, ya aplomado y a nivel, para marcar el plano exacto al que debe llegar el material. Entre maestra y maestra se arrastra la regla, y el resultado es una superficie plana de verdad, no aproximada.
Es invisible en el presupuesto y decisiva en el resultado. Una pared sin maestrear se nota el día que arrima un mueble alto y queda un dedo de luz arriba o abajo.
- Media caña
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El cordón cóncavo de mortero o de producto impermeabilizante que redondea el encuentro entre el suelo y la pared en duchas, terrazas y depósitos. Elimina el ángulo recto, que es precisamente donde una lámina o una impermeabilización líquida se pliega, se tensa y acaba agrietándose con el tiempo.
En un plato de ducha hecho de obra es el detalle que decide si habrá una mancha en el techo del vecino dentro de tres años. Si no la ve antes de alicatar, pregunte.
- Mortero autonivelante
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Mortero muy fluido que se vierte sobre una base irregular y se extiende por sí solo hasta formar una superficie plana y continua. Sirve para corregir desniveles antes de colocar un pavimento, especialmente con piezas grandes, láminas vinílicas o parqués flotantes, que no perdonan las diferencias de plano.
No es impermeable ni resuelve ninguna humedad: si la base está mojada, el autonivelante la esconde y el problema sale más tarde, bajo un suelo nuevo y caro.
- Rejuntado
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El relleno de las juntas entre baldosas una vez colocadas, con un material de cemento o de resina epoxi. Sella el conjunto, evita que el agua llegue al adhesivo y es, visualmente, lo que más cambia el aspecto de un alicatado: el color y el grosor de la junta pesan más que el dibujo de la pieza.
En platos de ducha y detrás de fogones, el rejuntado epoxi cuesta más y se limpia mejor. En paredes con cemento normal, lo que oscurece la junta es la suciedad, no la humedad.
- Rodapié
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La pieza perimetral que protege la base de la pared de los golpes y de la fregona y que, sobre todo, tapa la junta de dilatación que debe quedar entre el pavimento y el muro. Puede ser del mismo material del suelo, de madera lacada, de aluminio o enrasado con la pared.
El rodapié enrasado queda muy limpio y cuesta bastante más, porque obliga a preparar la pared con un perfil antes de revestirla. Hay que decidirlo antes de enyesar, no al final.
- Roza
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El canal que se abre en una pared para empotrar tubos corrugados, tuberías o cajas, y que después se tapa con mortero antes de revestir. Es el trabajo que más ensucia una reforma y el que explica por qué cambiar la instalación eléctrica obliga a repintar toda la casa.
Se hacen verticales u horizontales a distancias definidas, nunca en diagonal ni sin control en un muro de carga. Haga fotos de todas las rozas abiertas antes de taparlas: es el plano real de su casa.
- Sellado elástico
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El cordón flexible de silicona o de poliuretano que se coloca donde se encuentran dos materiales que se mueven de manera distinta: la bañera y el alicatado, el plato de ducha y la pared, el fregadero y la encimera, el marco de una ventana y la obra. Absorbe el movimiento e impide que el agua se cuele.
Es un consumible, no un acabado eterno: hay que revisarlo y renovarlo cada pocos años. Y no sustituye nunca a una impermeabilización: un sellado es la última línea, no la primera.
- Vierteaguas y goterón
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El vierteaguas es la pieza inclinada que remata la parte baja de una ventana y expulsa el agua hacia fuera. El goterón es la ranura de su cara inferior que rompe el recorrido de la gota, de modo que caiga al vacío en lugar de volver hacia atrás y bajar lamiendo la fachada.
Muchas manchas de humedad bajo las ventanas son exactamente eso: un vierteaguas sin goterón, con el goterón tapado de pintura o con un vuelo demasiado corto.
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Si tiene un presupuesto en la mano y no sabe si lo que dice es razonable, llámenos. Repasarlo no cuesta nada y le evita comparar dos documentos que no hablan de lo mismo.
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