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Mueble hecho a obra

Carpintería a medida en Girona: armarios, vestidores y muebles a obra

La carpintería a medida no es un mueble más bonito: es un mueble hecho para una pared concreta. En un catálogo los módulos van de serie y lo que sobra se tapa con un cubrejuntas; a medida, el mueble se dibuja sobre las medidas reales de la habitación, con el desplome y el giro de la pared ya medidos. Por eso llega al techo, entra en un rincón girado y no deja huecos muertos. Se fabrica en el taller y se monta al final de la obra, cuando el suelo y la pintura ya están.

Duración habitual
El plazo de taller se cuenta desde la medición definitiva, con la obra ya acabada; la fecha la fijamos en el presupuesto
Precio orientativo
Presupuesto a medida tras la visita
Armario empotrado de suelo a techo con frente liso lacado y tirador de gola, en un dormitorio

Un mueble hecho a obra no compite con uno de catálogo por el diseño: compite por la pared. El catálogo parte de medidas de serie y da por hecha una habitación recta; el mueble a medida se dibuja encima de la habitación que hay, con el desplome, el giro del rincón y la pendiente del suelo ya medidos. En un piso nuevo esa diferencia puede no compensar. En una casa del Barri Vell, en una masía o en un piso de los setenta, a menudo es la única manera de que el mueble llegue al techo sin una rendija.

Esta página es la carpintería de interior que no son puertas: armarios empotrados, vestidores, estanterías, bancos de ventana, revestimientos de madera y muebles hechos a obra. Las puertas de paso, las correderas empotradas y las plegables tienen su página en <a href="/es/puertas-interiores/">puertas interiores</a>, y el mobiliario de cocina, en <a href="/es/reformas-de-cocina/">reformas de cocina</a>.

Mueble de catálogo o mueble hecho a obra: qué cambia de verdad

Un armario de catálogo es una suma de módulos de anchura repetida. Manda la serie: si el hueco tiene una medida que no cae dentro de la serie, lo que sobra se tapa con un cubrejuntas o con un tramo ciego, y lo que queda entre el último módulo y el techo se tapa con un altillo añadido o no se tapa. No es un defecto de fabricación, es como funciona una serie. Por eso, ante una pared recta y aplomada con una anchura que encaja, el catálogo es más rápido y más barato, y no hay ningún motivo técnico para hacer nada a medida.

Un mueble hecho a obra parte al revés. Primero se mide el hueco real y después se dibuja el mueble: los costados se recortan siguiendo la pared, la base se nivela sobre el suelo que hay y el remate se resuelve contra el techo que hay. Lo que se paga no es el diseño, son las horas de taller, los metros de tablero y el hecho de que cada pieza solo sirve para ese hueco.

La decisión, por tanto, no es de gusto sino de geometría y de presupuesto. Y hay un caso en el que la respuesta va claramente en sentido contrario: con un presupuesto justo, un mueble de serie con buen herraje envejece mucho mejor que un mueble a medida con herraje barato.

  • Pared recta, aplomada y con una anchura que cae dentro de la serie: catálogo.
  • Hueco entre dos muros, rincón girado, techo alto o pendiente bajo cubierta: a obra.
  • Techos por encima de la altura estándar: a obra, o asumir la franja muerta de arriba.
  • Presupuesto justo: antes buen herraje en un mueble de serie que mal herraje en un mueble a medida.

En las casas de Girona casi nada está a escuadra

Es el punto que decide la conversación y el que más sorprende. En los edificios del Barri Vell, en las masías de piedra y en buena parte de los pisos de los años sesenta y setenta, las paredes no están aplomadas, el techo no es horizontal y el suelo tiene pendiente. No hace falta que sea mucho: un desplome que a simple vista no se nota deja, en un armario de suelo a techo, una rendija en forma de cuña que se abre hacia arriba y que se ve desde la otra punta de la habitación.

Por eso el mueble no se fabrica con la medida del plano. Se mide el hueco a varias alturas a ambos lados, se comprueba el techo en varios puntos y se mira la pendiente del suelo, y el mueble se construye con la medida más pequeña de todas. La diferencia no desaparece: se reparte. Acaba en un relleno lateral que se recorta siguiendo la pared, en una pieza de coronación que sigue el techo y en un zócalo que absorbe el juego de abajo.

Hay un detalle que suele decidir si el resultado se ve bien hecho o no: los frentes se ajustan a la plomada, no a la pared. Si se alinean con una pared torcida, todas las juntas entre puertas quedan en cuña y la vista lo detecta enseguida. En obras de <a href="/es/rehabilitacion-de-masias/">rehabilitación de masías</a> y en <a href="/es/reformas-integrales/">reformas integrales</a> de pisos antiguos, esto no es la excepción: es el caso habitual.

  • Medición del hueco a tres alturas en cada lado: manda la medida más pequeña.
  • Techo comprobado en varios puntos; en un mueble de suelo a techo, un centímetro se ve.
  • Base nivelada con patas regulables o cuñas, y zócalo que tapa el juego.
  • Relleno lateral recortado contra la pared, en vez de un cubrejuntas recto.
  • Frentes a plomada; las juntas entre puertas deben quedar paralelas entre sí.

El espacio muerto que un armario a medida recupera

El motivo más sólido para hacer un armario a medida no es estético: es que un armario de serie deja espacio sin usar, y la cuenta se nota en metros de barra y de estante, que es la única unidad que importa cuando hay que guardar ropa.

El primer tramo perdido es el de arriba. Un mueble de serie termina a una altura estándar, y lo que queda hasta el techo o bien se llena de polvo o bien se tapa con un altillo añadido que no acaba de cerrar. El segundo es el rincón: cuando dos hileras se encuentran en esquina queda una zona a la que no se llega, y resolverla exige un módulo pensado para ese giro. El tercero son las franjas estrechas: el palmo que queda al lado de una puerta, el grueso de una chimenea cegada, el nicho de una ventana tapiada.

El bajo escalera y la pendiente bajo cubierta son el caso extremo. Ahí no encaja ningún mueble de serie, y es donde la carpintería a medida cambia más la capacidad de la casa: cada pieza tiene la altura que le toca y el frente sigue la línea del techo.

  • El tramo entre el último módulo y el techo.
  • El rincón donde se encuentran dos hileras.
  • La franja estrecha al lado de una puerta o de una ventana.
  • El grueso de un nicho, de una alcoba o de una chimenea cegada.
  • El bajo escalera y la pendiente bajo cubierta.

Materiales: DM lacado, melamina, chapa natural y contrachapado

El cuerpo y el frente pueden ser de materiales distintos, y a menudo lo son. El interior del armario se hace casi siempre con tablero de melamina, porque es estable, se limpia bien y no hay que mantenerlo. La decisión de verdad es el frente, que es lo que se ve y lo que recibe los golpes.

Un aviso honesto sobre lo que decide la duración. El material de la superficie decide cómo se ve el mueble; lo que decide cuánto dura son tres cosas que no salen en la fotografía: el grueso del tablero, cómo está resuelto el canto y el herraje. Un frente espectacular sobre un tablero fino con bisagras flojas se vence igual.

En baños, lavaderos y plantas bajas de casas de piedra hay una consideración más, la humedad ambiental. Ahí tiene sentido el tablero hidrófugo y, sobre todo, levantar la base del suelo con patas regulables para que el mueble no beba por debajo. Si el mueble va en un baño, conviene decidirlo junto con el resto de la <a href="/es/reformas-de-bano/">reforma del baño</a>.

  • Melamina: superficie dura, resistente al rayado y fácil de limpiar, con la mejor relación entre precio y duración. En contra, su punto débil es el canto y un golpe no se puede retocar, se ve el tablero de debajo.
  • DM lacado: permite frentes completamente lisos, cantos redondeados y cualquier color, y es el que mejor liga con una pared pintada. En contra, se marca con los golpes, no le gusta el agua por la arista inferior y un retoque de laca nunca es del todo invisible.
  • Chapa natural: madera de verdad sobre tablero, con veta continua entre frentes y posibilidad de recuperarla con un lijado suave. En contra, cada partida tiene su tono, el color evoluciona con la luz y el sentido de la veta se decide en el proyecto, no en el montaje.
  • Contrachapado: muy estable para el grueso que tiene, aguanta bien los cambios de humedad y el canto visto es un acabado en sí mismo. En contra, ese mismo canto no perdona un atornillado mal hecho y es la opción que más encarece.

Herrajes: a los cinco años es lo único que se recuerda

Pasados unos años, nadie juzga un armario por el color. Lo juzga porque la puerta sigue cerrando enrasada y porque el cajón sigue saliendo entero. Todo eso depende de tres familias de herraje: bisagras, guías de cajón y, si hay puertas correderas, el sistema de rodadura.

Las bisagras de cazoleta se regulan en tres ejes —altura, profundidad y lateral—, y esa es exactamente la pieza que permite reajustar un frente al cabo de los años, cuando el edificio se ha movido o la madera ha trabajado. En un armario de suelo a techo la hoja es alta y pesa, y el número de bisagras por hoja no es el sitio donde ahorrar. La amortiguación debe ir integrada en la bisagra, no ser un accesorio que se atornilla después. Los fabricantes serios declaran los ciclos de apertura ensayados en la ficha; cómo se leen esas fichas lo explicamos en <a href="/es/reformas-de-cocina/">reformas de cocina</a>.

Con las puertas correderas hay una elección que a menudo no se explica. En el sistema colgado, la hoja cuelga de una guía superior y la de abajo solo la guía: va más fino, no acumula suciedad en el suelo y exige un cabecero sólido arriba. En el de rodadura inferior el peso descansa abajo, así que pide menos estructura en el cabecero pero la guía de suelo recoge polvo. Y hay una limitación que es del sistema, no de la calidad: con puertas correderas siempre queda un frente tapado, o sea que el armario nunca se abre entero.

  • Bisagras con regulación en los tres ejes: es lo que permite reajustar un frente años después.
  • Número de bisagras según altura y peso de la hoja; en frentes de suelo a techo, no se escatima.
  • Amortiguación integrada en la bisagra y en la guía, no añadida.
  • Cajones interiores con guía oculta y extracción total: si no, el fondo del cajón no se usa nunca.
  • Corredera colgada de guía superior o de rodadura inferior, según el cabecero disponible.
  • Con correderas, un frente siempre queda tapado.

El interior del armario y del vestidor

Un armario se dimensiona por dentro antes que por fuera. La profundidad útil para colgar ropa con la barra paralela al frente ronda los 55 a 60 centímetros: por debajo, los hombros de las perchas tocan la puerta y la ropa se deforma. Si esa profundidad no está, la solución no es forzarla sino cambiar de sistema, colgar con barra perpendicular o pasar a estantes.

El reparto interior es donde se gana capacidad sin ganar metros. Separar la zona de ropa larga de la de ropa corta y poner dos barras en la zona corta dobla los metros de colgar en la misma anchura. Los cajones van a media altura: en el suelo obligan a arrodillarse y por encima de la línea de los ojos no se ve qué hay dentro. El altillo de arriba es para lo que se usa dos veces al año, no para lo del día a día.

El vestidor abierto cambia el criterio: sin puertas todo está a la vista y el fondo tiene que soportarlo, así que ganan las zonas cerradas con cajón o con caja y las baldas de poco fondo. Y si quiere luz interior, la línea eléctrica hay que dejarla pasada antes de cerrar y pintar la pared; después, cada metro de cable es una roza nueva. Esta previsión se hace con el resto de instalaciones de la <a href="/es/reformas-integrales/">reforma integral</a>.

  • Profundidad útil de unos 55 a 60 cm para colgar con barra paralela al frente.
  • Zona de ropa larga y zona de ropa corta con doble barra: los metros de colgar se duplican.
  • Cajones a media altura; ni en el suelo ni por encima de los ojos.
  • Altillo para lo que se usa dos veces al año.
  • Luz interior: la línea se deja pasada antes de cerrar la pared.

Bancos de ventana, estanterías y revestimientos de madera

En las casas antiguas de Girona el alféizar de ventana suele ser profundo, y es el lugar más fácil de recuperar: un banco con tapa abatible o con cajones convierte un paso en un asiento y en espacio de guardar. El punto que hay que resolver en la pared, y no en el plano, es la fijación: en un tabique de ladrillo se resuelve de una manera y en un muro de piedra o de tapia, de otra, y eso se decide cuando se ve el muro abierto.

Las estanterías hechas a obra se distinguen de una comprada por una sola cosa: la flecha. Un estante cede por el centro en función de la luz libre que debe salvar y del grueso que tiene, y cualquier estantería larga sin apoyo intermedio acaba curvada si no se ha calculado. Se resuelve engrosando el tablero, añadiendo un refuerzo en el canto posterior o repartiendo montantes. Es el mismo motivo por el que una librería hecha a obra puede costar más que una comprada y, en cambio, seguir recta diez años después.

Los revestimientos de madera en pared hacen dos trabajos y conviene no confundirlos. El primero, tapar una pared irregular y darle un plano nuevo, que es lo que pasa en muchos muros antiguos. El segundo, la acústica: un panel de madera ayuda con la reverberación cuando detrás hay cámara de aire y material absorbente; pegado directamente a la pared es decoración, no tratamiento acústico. En <a href="/es/reformas-de-locales-y-oficinas/">locales y oficinas</a> esa diferencia es la que decide si en una sala se puede hablar.

Cuándo se mide y cuándo se monta: la carpintería dentro del calendario

La carpintería a medida se decide al principio de la obra y se monta al final, y esa asimetría genera la mayoría de los retrasos. Hay dos mediciones, y no sirven para lo mismo. La primera se hace pronto, sobre el plano y con la casa todavía por hacer, y sirve para presupuestar y para decidir qué debe pasar por dentro de las paredes: enchufes, línea de luz interior, desvíos. La segunda es la definitiva y se toma con la obra prácticamente acabada.

Definitiva quiere decir con el pavimento colocado, las paredes guarnecidas y, si puede ser, con la primera mano de pintura dada. El motivo es sencillo: el grueso del <a href="/es/pavimentos-parquet-y-vinilico/">pavimento</a> y el del guarnecido cambian las medidas del hueco, y un mueble fabricado con la medición del primer día o no entra o entra con rendijas. Entre esa medición y el montaje está el plazo de taller, que es tiempo que no pasa en la obra pero que igualmente bloquea la fecha final.

Por eso pedimos la decisión de materiales y de herrajes antes de que la carpintería parezca urgente. El orden habitual dentro de una reforma lo tiene explicado en <a href="/es/como-trabajamos/">cómo trabajamos</a>, y el vocabulario de obra que aparece en los presupuestos, en el <a href="/es/glosario-obra/">glosario de obra</a>.

  • 1. Medición previa sobre plano: presupuesto y previsión de instalaciones.
  • 2. Derribo, instalaciones y guarnecidos de pared.
  • 3. Pavimento colocado y primera mano de pintura.
  • 4. Medición definitiva en la obra acabada.
  • 5. Fabricación en el taller.
  • 6. Montaje, nivelado, ajuste de frentes y rellenos contra la pared.
  • 7. Repaso de pintura y regulación final de puertas y cajones.

Qué no entra en esta página y cómo se presupuesta

Para no mezclar cosas que se resuelven de manera distinta: las puertas de paso, las correderas empotradas y las plegables de libro están en <a href="/es/puertas-interiores/">puertas interiores</a>; el mobiliario y la encimera de cocina, en <a href="/es/reformas-de-cocina/">reformas de cocina</a>; y el suelo de madera o vinílico, en <a href="/es/pavimentos-parquet-y-vinilico/">pavimentos, parquet y vinílico</a>. Aquí está el mueble fijo que no es ninguna de esas tres cosas.

Tampoco vendemos material ni hacemos catálogo de marcas: somos los que hacemos la obra. El trabajo es medir, proyectar el mueble, encargar su fabricación y montarlo coordinado con el resto de la reforma, que es justamente lo que hace que el mueble entre y que el repaso de pintura no quede pendiente.

El presupuesto de un armario se mueve sobre todo por tres variables: los metros lineales y la altura, el material del frente y, muy especialmente, el interior y el herraje. Dos armarios con el mismo frente pueden diferir mucho de precio solo por lo que llevan dentro. Las franjas orientativas de mercado por tipo de obra están en <a href="/es/precios-reformas-girona/">precios de reformas en Girona</a>, y el número cerrado sale de la visita: puede pedirla desde <a href="/es/contacto/">contacto</a>.

Qué incluye el servicio

Qué incluye el servicio

Todo esto va dentro del presupuesto cerrado. Lo que no esté, se lo diremos antes.

  • 01

    Medición en obra

    Toma de medidas con láser y plomada de cada pared, techo y suelo antes de dibujar nada.

  • 02

    Proyecto de carpintería

    Alzados y planta de cada mueble con las medidas definitivas, los gruesos y el sentido de apertura.

  • 03

    Armarios empotrados y vestidores

    De suelo a techo, con el interior repartido según qué hay que colgar y qué hay que doblar.

  • 04

    Estanterías, bancos y revestimientos

    Librerías hechas a obra, bancos de ventana con cajón y paneles de madera en pared.

  • 05

    Materiales y herrajes

    DM lacado, melamina, chapa natural o contrachapado, con bisagras y guías elegidas por peso y uso.

  • 06

    Montaje, ajuste y repaso

    Nivelado, ajuste del frente, rellenos contra la pared y repaso de pintura donde toque.

Cómo lo hacemos

Cómo lo hacemos

El mismo método en todas las obras, sea un baño o una masía entera.

  1. 01

    Visita y toma de datos

    Sin coste ni compromiso

  2. 02

    Presupuesto detallado por partidas

    En 3–5 días laborables

  3. 03

    Definición de acabados y planificación

    Calendario de obra por semanas

  4. 04

    Permisos y gestión administrativa

    Documentación a su nombre

  5. 05

    Ejecución con un solo interlocutor

    Un responsable de obra asignado

  6. 06

    Repaso, entrega y garantía

    Garantía escrita de los trabajos

Preguntas frecuentes

Preguntas sobre este servicio

¿Cuánto cuesta un armario a medida en Girona?

No se puede dar un precio por unidad porque lo que mueve la factura no es el frente, es el interior. Las tres variables son los metros lineales y la altura, el material del frente, y el herraje con el reparto interior. Dos armarios con el mismo frente pueden diferir mucho según si llevan barra y estante o cajones con guía oculta y extracción total. Publicamos franjas orientativas de mercado en <a href="/es/precios-reformas-girona/">precios de reformas en Girona</a> y el presupuesto cerrado sale de la visita.

¿Siempre compensa un mueble a medida?

No. Si la pared es recta y aplomada, el techo es de altura estándar y la anchura del hueco cae dentro de las medidas de serie, un armario de catálogo hace el mismo trabajo, cuesta menos y se instala antes. El mueble hecho a obra compensa cuando hay un hueco entre muros, un rincón girado, un techo alto o una pendiente bajo cubierta. Y con un presupuesto justo, vale más un mueble de serie con buen herraje que un mueble a medida con herraje barato.

¿Qué diferencia real hay entre DM lacado, melamina y chapa natural?

La melamina es la superficie más dura y la más fácil de limpiar, con la mejor relación entre precio y duración; su punto débil es el canto y un golpe no se puede retocar. El DM lacado permite frentes lisos y cualquier color y liga bien con la pared pintada, pero se marca con los golpes y el retoque de laca nunca es del todo invisible. La chapa natural es madera de verdad, se puede recuperar con un lijado suave y tiene veta continua, pero cada partida tiene su tono y el color evoluciona con la luz.

¿Puertas abatibles o correderas en un armario?

Las correderas no roban espacio delante del armario y por eso son la salida habitual en dormitorios estrechos. A cambio hay una limitación que es del sistema: siempre queda un frente tapado, o sea que el armario no se abre nunca entero. Las abatibles dejan ver todo el contenido de una vez y admiten percheros y zapateros en la cara interior de la puerta, pero necesitan espacio libre para abrir. Si el paso delante del armario es justo, corredera.

¿En qué momento de la obra hay que decidir la carpintería a medida?

Al principio, aunque se monte al final. La decisión temprana no es por el taller, es por las instalaciones: los enchufes, la línea de luz interior y cualquier desvío hay que dejarlos pasados antes de cerrar y pintar las paredes. La medición definitiva, en cambio, se toma con la obra prácticamente acabada, con el pavimento colocado y las paredes guarnecidas, porque esos gruesos cambian las medidas del hueco.

¿Se puede hacer carpintería a medida en una masía con muros de piedra?

Sí, y a menudo es la única opción razonable, porque en un muro de piedra nada es recto ni aplomado. Cambian dos cosas respecto a un piso: la fijación, que se decide con el muro abierto y a la vista, y el hecho de que el mueble se construye con la medida más pequeña del hueco y la diferencia se reparte en rellenos recortados contra la piedra. Lo tratamos dentro de la <a href="/es/rehabilitacion-de-masias/">rehabilitación de masías</a>.

¿Hacen también las puertas de paso?

Sí, pero no desde esta página: las puertas de paso, las correderas empotradas en pared y las plegables de libro tienen criterios propios y las explicamos en <a href="/es/puertas-interiores/">puertas interiores</a>. Aquí está el mueble fijo: armarios, vestidores, estanterías, bancos de ventana y revestimientos de madera.

¿Cuánto se tarda desde que se decide hasta que está montado?

El reloj que cuenta no arranca con la firma sino con la medición definitiva, y esa no se puede hacer hasta que el pavimento y los guarnecidos ya están. A partir de ahí está el plazo de taller, que depende del material y de la carga de trabajo del momento, y después el montaje, el ajuste de frentes y el repaso de pintura. La fecha la fijamos en el presupuesto, una vez hemos visto la obra.

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Trabajamos con equipo propio en todo el Gironès y el Pla de l’Estany. Elija su municipio para ver qué hacemos habitualmente allí.

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