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Gironès

Reformas integrales en Bescanó

En Bescanó y sus núcleos —Vilanna, Estanyol y Montfullà— predomina la casa unifamiliar con parcela y la casa de payés. La reforma más habitual es integral con mejora térmica: aislamiento, carpintería nueva y sustitución de calderas antiguas por aerotermia.

Arquitectura característica de Bescanó, en el Gironès

Bescanó no es un pueblo sino un municipio con núcleos separados —Bescanó, Vilanna, Estanyol y Montfullà— y un buen número de masos y casas diseminadas entre campos y caminos. Esa dispersión es lo primero que condiciona una obra aquí, mucho más de lo que la gente espera. Dos casas del mismo municipio pueden tener realidades opuestas: una en el núcleo, con acera, gas y alcantarillado, y la otra a cuatro kilómetros, con pozo propio, fosa séptica y un camino por el que un camión grande no pasa. Por eso la visita previa en Bescanó no es un trámite comercial: es donde se decide buena parte del presupuesto.

Fuera de núcleo, las instalaciones se dimensionan con datos que hay que comprobar sobre el terreno. Si no llega el gas natural, la calefacción y el agua caliente se resuelven con aerotermia, con un depósito de gasóleo o de gas propano, o con biomasa. Si el agua viene de pozo, hay que saber el caudal, la profundidad, el estado de la bomba y del grupo de presión, y si el agua pide tratamiento antes de entrar en los aparatos. Sin alcantarillado, el saneamiento pasa por una fosa séptica o una depuradora compacta bien dimensionada. Y si se pasa a aerotermia e inducción, la potencia contratada a menudo no da y hay que tramitar el aumento con la distribuidora.

El acceso es la otra variable que aquí pesa de verdad. Hay fincas donde el camión hormigonera no llega, o llega pero no puede girar; caminos que tras una semana de lluvia no aguantan un camión cargado; portales y patios donde no entra una máquina de derribo. Las soluciones existen —bomba de hormigón, dúmper, minicargadora, más viajes con vehículos pequeños, escombro en sacos o en remolque en lugar de contenedor—, pero todas tienen un coste y un tiempo que deben decirse al principio. Callarlo hace que después aparezca como un imprevisto, y un imprevisto previsible no es un imprevisto: es una mala visita.

En las casas de payés y en los masos, tanto junto al Ter como hacia Estanyol, la rehabilitación empieza siempre por arriba. Cubiertas de teja árabe sobre vigas de madera, listones y cerchas, con cabezas de viga húmedas por los puntos donde ha ido entrando agua durante años. El orden es sanear o sustituir la madera afectada, rehacer el soporte, aislar por encima y dejar una cámara ventilada antes de volver a colocar la teja, recuperando toda la que esté sana. Hasta que la cubierta no es estanca no tiene ningún sentido tocar acabados interiores: cualquier placa de yeso laminado, pintura o pavimento que se ponga antes nace condenado.

En el núcleo de Bescanó predominan las casas de dos plantas entre medianeras con patio detrás y, alrededor, unifamiliares con parcela del crecimiento más reciente. En las casas entre medianeras la reforma suele ser la misma operación: la planta baja era almacén, establo o garaje, con techos bajos y poca luz, y lo que se quiere es llevar allí la zona de día con una abertura nueva hacia el patio. Esa abertura no es un agujero: es una modificación estructural que necesita cálculo, dintel o perfil metálico, apuntalamiento mientras se trabaja y el permiso municipal que le corresponda.

La franja próxima al río y las casas viejas construidas sobre terreno aluvial comparten un problema: el nivel freático sube y las plantas bajas lo notan. Aquí la tentación es impermeabilizar por el interior, y es precisamente lo que no funciona, porque la lámina acaba trabajando contra la presión del agua y se desprende. La solución estable combina drenaje perimetral por el exterior cuando se puede excavar y un forjado sanitario ventilado bajo el pavimento de planta baja, con rejillas de entrada y de salida de aire en fachadas opuestas para que la cámara tenga tiro y no se convierta en un depósito de humedad cerrado.

Cada núcleo tiene su carácter y su manera de complicar la obra. Vilanna, junto al Ter y camino de Anglès, y Montfullà, entre Bescanó y Salt, son núcleos pequeños de calles estrechas donde el contenedor a menudo queda lejos del portal. Estanyol es diseminado, con casas entre campos y caminos de tierra que deciden qué vehículo puede llegar y en qué época del año. En los tres casos encontramos la misma mezcla: vivienda de toda la vida junto a casas compradas para rehabilitar, y el mismo condicionante de suministros que en el resto del municipio fuera de núcleo.

Cuando la casa es para segunda residencia o para poner en alquiler, el encargo habitual es una rehabilitación por fases, y el orden no es arbitrario. Primero cubierta, estructura y cerramientos, que es lo que detiene la degradación; después instalaciones completas —eléctrica con cuadro y tomas de tierra nuevas, agua, saneamiento y climatización—; y finalmente acabados. Hacerlo al revés es el error que más dinero cuesta: acabados nuevos que hay que picar cuando se pasan los tubos. Planificarlo por fases permite además parar entre etapas sin que la casa quede inhabitable ni expuesta al agua durante el invierno.

Las unifamiliares aisladas de los años ochenta y noventa forman un grupo aparte. Fachada de dos hojas con cámara sin aislar o con un espesor simbólico, carpintería de aluminio sin rotura de puente térmico, caldera de gasóleo con depósito y terrazas transitables sobre habitaciones que filtran por los encuentros y por los desagües. El paquete que mejor funciona en estas casas combina aislamiento de la envolvente —por el exterior con sistema SATE si la fachada lo permite, o por el interior con trasdosado—, cambio de carpintería, aerotermia en lugar de la caldera y, si hay terraza transitable, rehacerla entera con pendientes nuevas, lámina y remates bien resueltos.

En Bescanó el permiso del ayuntamiento no siempre es el único que hace falta. En suelo no urbanizable las condiciones son más estrictas y es el planeamiento municipal el que marca qué se puede hacer y cómo, de modo que si una casa se puede ampliar o no hay que resolverlo antes de proyectar, no después. Y en fincas dentro de la zona de policía del río o próximas a cauces y acequias puede ser necesaria la autorización de la Agència Catalana de l’Aigua, con sus propios plazos. Comprobarlo antes de cerrar fechas cuesta una consulta; descubrirlo con el andamio montado cuesta semanas. Qué trámite corresponde según el alcance de la obra lo detallamos en la guía de permisos.

En resumen, lo que hace distinta una obra en Bescanó no es el tipo de reforma sino las condiciones de contorno: núcleos separados, suministros que no se pueden dar por hechos, accesos que deciden con qué maquinaria se trabaja y un parque de casas de payés donde la cubierta manda sobre todo lo demás. Si busca órdenes de magnitud, el apartado de precios recoge franjas orientativas de mercado por tipo de obra, y cada servicio —reformas integrales, masías, cocinas, cubiertas— tiene su página con el detalle técnico. Esta explica lo que hay antes de todo eso, que es lo que suele decidir si una obra va bien o va tarde.

Preguntas sobre reformas en Bescanó

¿Hacen reformas en Bescanó?

Sí. Bescanó (Gironès) está dentro de nuestra zona de trabajo habitual con equipo propio, sin recargo de desplazamiento. Hacemos reformas integrales, cocinas, baños y rehabilitación, y la visita para valorar la obra es gratuita.

¿Cuánto cuesta una reforma en Bescanó?

Las franjas son las mismas que en el resto de la comarca: de 450 a 1.350 €/m² en una reforma integral según el nivel, de 4.500 a 9.000 € un baño completo y de 6.500 a 14.000 € una cocina. Lo que cambia entre municipios no es el precio unitario, sino el estado de partida del edificio y la facilidad de acceso a la obra.

¿Se encargan del permiso en el ayuntamiento?

Sí. Tramitamos la comunicación previa o la licencia de obras en el Ayuntamiento de Bescanó, reservamos el contenedor y gestionamos el escombro en planta autorizada con el justificante de vertido.

Presupuesto gratuito

¿Quiere saber qué cuesta su reforma?

Visitamos la vivienda, tomamos medidas y le entregamos un presupuesto detallado por partidas, sin compromiso y sin letra pequeña.