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Pavimentos

La tarima flotante y los vecinos de abajo: por qué suena y cómo se evita

Rollo de manta acústica gris medio extendido sobre una solera, con dos lamas de pavimento colocadas encima

Un pavimento flotante no descansa sobre el forjado: flota sobre una manta que hace de muelle. El sistema solo funciona si ese muelle es el único camino entre las lamas y la estructura. Cuando una sola cosa rígida toca el pavimento —un rodapié atornillado al suelo, una junta perimetral rellena de masilla, un tubo que lo atraviesa sin holgura— el muelle queda cortocircuitado y el suelo entero pasa a trabajar como una membrana que reparte cada pisada. Por eso hay pisos donde, después de cambiar el suelo, el vecino de abajo oye más que antes.

Casi todo lo que se publica sobre tarima flotante minimiza este problema, y es el problema que más llamadas genera dos meses después de una obra. Un pavimento flotante bien resuelto mejora lo que oye el vecino de abajo. Un pavimento flotante mal resuelto puede empeorarlo respecto al suelo que había. La diferencia no es el precio del material ni la marca de la manta: es si el sistema toca algo rígido o no.

Este artículo va del caso malo: por qué ocurre, qué tres detalles lo provocan, qué cubre la normativa y qué no, y qué puede hacer quien vive debajo. Empezamos separando tres ruidos que la conversación habitual mezcla constantemente.

Impacto, aéreo y vibración: el pavimento solo manda en uno de los tres

Tipo de ruidoEjemplosPor dónde viaja¿Interviene el pavimento?
ImpactoPasos, tacones, sillas que se arrastran, juguetes que caen, el perro al saltar.Excita directamente el forjado y se propaga por la estructura: se oye abajo y a veces dos pisos más allá.Sí. Es el único sobre el que el pavimento decide de verdad.
AéreoVoces, televisión, música, aspirador.Se transmite por el aire y hace vibrar todo el cerramiento: forjado, tabiques y, sobre todo, huecos y rendijas.Casi nada. Depende de la masa del forjado y de los puntos débiles, no de una manta de pocos milímetros.
Vibración de instalacionesBajantes, bomba de calor, caldera, golpe de ariete en las tuberías.Va por la tubería y por el soporte que la sujeta, y entra en la estructura donde está anclada.No, pero el pavimento puede empeorarlo si el tubo lo atraviesa sin junta.
Mezclar los tres es el motivo más frecuente de que una obra “acústica” decepcione.

Masa y muelle: por qué un flotante puede sonar más que el gres que había

En acústica, un suelo flotante es un sistema de masa y muelle. La masa son las lamas; el muelle, la manta; y al otro lado está el forjado. Cuando alguien camina, la energía de la pisada tiene que pasar por el muelle antes de llegar a la estructura, y por el camino se disipa. Todo el rendimiento del sistema depende de una condición: que el muelle sea el único camino. Un muelle con una barra rígida al lado no es una suspensión, es una barra rígida.

Aquí viene la parte incómoda. Un gres antiguo asentado sobre una capa gruesa de mortero transmite el impacto directamente, sí, pero aporta mucha masa repartida por toda la superficie, y la masa es precisamente lo que frena el ruido de impacto. Cuando se retira y se pone una lama fina sobre unos pocos milímetros de espuma, el conjunto pierde peso. Si el muelle funciona y nada lo cortocircuita, el balance sale a favor y el vecino nota la mejora. Si hay un solo puente rígido, se ha quitado masa y se ha añadido una placa ligera que vibra: el resultado puede ser peor que antes, y es exactamente lo que pasa en los pisos donde después de la obra se oye más.

Hay un segundo fenómeno que se confunde con este y no tiene nada que ver: el sonido a caja dentro de la propia estancia. Un flotante suena hueco bajo los pies porque hay una cámara de aire entre la lama y la solera; eso lo oye usted, no el vecino. Se corrige con una base más densa y una buena planimetría, y mejora solo cuando hay muebles y alfombras. Cuando alguien se queja de que el suelo “suena a hueco”, la primera pregunta es quién lo oye, porque las dos quejas tienen soluciones distintas.

Los tres puentes acústicos que anulan cualquier manta

Un puente acústico es un contacto rígido que pone un camino en paralelo al muelle. No los hay a medias: basta con un punto, y todo el suelo vuelca ahí su energía. Los tres que vemos repetidos son siempre los mismos, los tres se cometen el último día de la obra, los tres cuestan cero euros de evitar y ninguno de los tres se arregla sin volver a abrir el suelo.

1. El rodapié atornillado al suelo en vez de a la pared. El rodapié se fija a la pared y debe quedar justo tocando el pavimento sin presionarlo, porque su trabajo es tapar la junta, no sujetar nada. Cuando se clava o se encola a las lamas —o cuando se atornilla y el tornillo llega al forjado— une rígidamente el pavimento con la pared, y la pared es un elemento que baja hasta el forjado del vecino. Lo mismo pasa con el cordón de silicona en el encuentro inferior: parece un acabado y es una unión. Si el rodapié hay que sellarlo por alguna razón, el sellado va arriba, contra la pared, nunca contra el suelo.

2. La junta perimetral rellena de masilla rígida. La junta que rodea todo el pavimento hace dos trabajos a la vez: dejar que el suelo se mueva y evitar que toque el muro. En un flotante se dimensiona a 1,5 por mil de la dimensión mayor de la estancia, con un mínimo de 10 mm en multicapa y 12 mm en macizo, y el detalle de dilatación lo explicamos en la página de pavimentos. Acústicamente, lo que importa es que quede vacía, o como mucho con un material blando. Rellenarla de mortero, yeso, espuma rígida o masilla dura suelda el suelo a la pared en todo el perímetro. La excusa habitual es que la junta “se veía”: no hace falta, un rodapié estándar tapa hasta unos 17 mm, mucho más que cualquier junta bien calculada.

3. El tubo o el bajante que atraviesa el pavimento sin holgura. Los tubos de radiador que suben del suelo, un bajante encajonado o un paso de calefacción son los puntos donde la lama se recorta a última hora y se ajusta al milímetro para que quede limpio. Ese contacto conecta el pavimento con una tubería que sube por el forjado y lo atraviesa. La lama debe cortarse con holgura alrededor del tubo y cerrarse con un embellecedor o un material elástico, nunca con mortero ni con espuma de poliuretano expandida a presión. Es el puente más invisible de los tres y el que más veces explica por qué un piso suena en una habitación concreta y en la de al lado no.

Comprobarlo sin levantar el suelo es posible en dos de los tres casos. Quite un tramo de rodapié y mire la junta: si ve mortero, yeso, silicona endurecida o espuma, ya tiene el diagnóstico. Mire cómo está fijado el rodapié y si hay silicona por debajo. Y mire el contorno de los tubos. Si el puente es un tornillo escondido bajo un perfil de transición, eso ya no se ve y hay que levantar la pieza.

Forjados de viguetas y bovedilla, y lo que el CTE DB-HR no cubre

La tipología constructiva manda mucho más que la marca del suelo. Los bloques de pisos levantados en los años 60 y 70 suelen tener forjados de viguetas y bovedilla: viguetas paralelas, piezas cerámicas entre medio y una capa superior fina. Es un forjado ligero, y el ruido de impacto se frena sobre todo con masa. Además, en esos edificios el suelo del piso de arriba es directamente el techo del de abajo, sin cámara ni falso techo, y los tabiques apoyan sobre el mismo forjado, de modo que la vibración también viaja de lado y puede salir por una pared. Se construyeron antes de que existiera ninguna exigencia acústica en la normativa española, así que no “incumplen” nada: simplemente nunca se les pidió.

De ahí salen dos consecuencias prácticas. La primera es que en un piso de esa época hay que dar por hecho que el forjado transmite y decidir el pavimento con esa premisa desde el presupuesto, no el último día. La segunda es que la mejora posible tiene techo: se puede ganar mucho respecto a un suelo mal resuelto, pero no se convierte un forjado de bovedilla en el de un edificio de obra nueva cambiando solo lo que hay por encima. Cuando la obra es integral y se abren instalaciones y tabiques hay más margen, y lo planteamos desde el principio en las reformas integrales.

El marco normativo de referencia es el Documento Básico HR de protección frente al ruido del Código Técnico de la Edificación, aprobado por el Real Decreto 1371/2007. Fija exigencias de aislamiento al ruido aéreo y al ruido de impacto entre viviendas y las verifica in situ, sobre el elemento construido, no en catálogo. Dos cosas conviene tenerlas claras. Una: se aplica a la obra nueva y a las intervenciones que afectan a los elementos de separación, en los términos que el propio código establece, de manera que sustituir el pavimento de un piso existente no obliga a nadie a alcanzar sus valores. Y dos: la cifra de reducción de ruido de impacto que lleva una manta es un ensayo de laboratorio sobre un montaje ideal, no una promesa sobre su forjado. Un puente acústico no rebaja ese número: lo vuelve irrelevante.

Si usted es el vecino de abajo: qué puede pedir y qué es realista exigir

Primero separe dos situaciones muy distintas. Si siempre se ha oído igual, lo que tiene es un edificio con poco aislamiento y la conversación va de convivencia y de horarios, no de obra. Si empezó después de una reforma arriba, hay un hecho nuevo y entonces sí hay algo que discutir: no que el edificio sea insuficiente, sino que una obra concreta ha empeorado una situación que ya existía.

Lo que se puede pedir con fundamento, en la práctica, es que la obra no deje el forjado peor que antes y que se subsanen los defectos de ejecución. Traducido: liberar la junta perimetral, volver a colocar el rodapié contra la pared y resolver los pasos de tubo. Son reparaciones de pocas horas y sin levantar todo el suelo, y por eso son una petición razonable y defendible. Exigir que un piso de los años 70 cumpla el DB-HR no lo es. En Cataluña el marco general de ruido es la Ley 16/2002 de protección contra la contaminación acústica, que se concreta en la ordenanza de cada municipio, y las relaciones de vecindad y las inmisiones las regula el libro quinto del Código civil de Cataluña. No somos abogados y esto no es asesoramiento jurídico: para una reclamación formal, hable con uno.

  1. Regístrelo antes de hablar con nadie: dos o tres semanas de fechas, horas y tipo de ruido —pasos, silla que se arrastra, un golpe seco y aislado—. Sin registro, la conversación es su palabra contra la suya.
  2. Háblelo primero. Mucha gente no sabe que se le oye, y a menudo el remedio es un fieltro en las patas de las sillas y una alfombra en el pasillo.
  3. Si no funciona, comuníquelo por escrito al propietario y al administrador, y pida que conste en acta de la junta. La fecha de entrada es lo que después tiene valor.
  4. Revise los estatutos de la comunidad y las normas de régimen interior: muchos obligan a colocar capa aislante en cualquier cambio de pavimento, y saber si la obra se comunicó es lo primero que le dirá si hay incumplimiento.
  5. Pida ver el perímetro del suelo de arriba con el rodapié quitado en un punto. Es una comprobación de cinco minutos que identifica dos de los tres puentes y ahorra meses de discusión.
  6. Si hay que objetivarlo, encargue una medición in situ a un técnico con equipo homologado y pregunte en el ayuntamiento si el servicio municipal las hace según la ordenanza. Una medición es la única prueba que no depende de la percepción de nadie.
  7. Mientras tanto, no dé por hecho que un falso techo lo resuelve: contra el ruido de impacto solo sirve si va colgado con suspensiones elásticas y desolidarizado, y aun así parte del ruido llega por los tabiques. Es una obra en su casa para un problema que se origina arriba.

Cómo se coloca un flotante que tiene que sonar poco

  1. Base plana antes que nada: 3 mm como máximo bajo regla de 2 m y 1 mm bajo regla de 20 cm. Sobre un punto alto la lama golpea en cada pisada, y ese repiqueteo se oye arriba y abajo.
  2. Manta continua por toda la superficie, solapada y encintada, sin huecos ni recortes cortos, y elegida hacia el lado acústico. La comparativa de mantas, con la contrapartida térmica de cada una, está en la página de pavimentos.
  3. Junta perimetral libre en todo el perímetro y vacía: 1,5 por mil de la dimensión mayor, con un mínimo de 10 mm en multicapa y 12 mm en macizo. Nada de mortero, yeso, espuma rígida ni masilla dura.
  4. Rodapié fijado a la pared, nunca al pavimento, sin tornillos que lleguen al forjado y sin cordón de silicona en el encuentro inferior.
  5. Cada tubo que atraviesa el suelo, cortado con holgura y cerrado con embellecedor o material elástico.
  6. Perfiles de transición, topes de puerta y guías: ningún tornillo que atraviese el pavimento hasta la solera; si no hay alternativa, con banda elástica entre medio.
  7. Zócalo de los muebles de cocina, mamparas y armarios a medida: si apoyan sobre el pavimento y a la vez van atornillados a la pared, vuelven a unir las dos masas. Es el mismo puente con otro nombre, y lo vemos a menudo en obras de cocina.
  8. Comprobación final antes de poner el rodapié: recorra toda la superficie con zapato duro y escuche. Un punto que suena distinto del resto es un punto que toca algo. Cómo lo documentamos en obra lo explicamos en cómo trabajamos.
  9. Y un orden de magnitud, porque nada de esto encarece la obra: la manta va de 5 a 10 €/m² y el rodapié de 5 a 10 € el metro lineal, franjas orientativas estatales publicadas por habitissimo y actualizadas el 2 de marzo de 2025. la franja orientativa de mercado para laminado o vinílico colocado —preparación de la base, lámina, colocación y rodapié— es de 25 a 55 €/m² con IVA aparte y está publicada en precios de reformas.

Preguntas frecuentes

He puesto una manta acústica cara y el vecino me sigue oyendo. ¿Qué ha fallado?

Casi siempre, un puente acústico. La cifra de reducción que lleva una manta sale de un ensayo de laboratorio sobre un montaje sin contactos rígidos; si el rodapié está atornillado al suelo, la junta perimetral está rellena o un tubo atraviesa el pavimento sin holgura, ese camino paralelo se come el beneficio entero y el valor del catálogo deja de significar nada. Quite un tramo de rodapié y mire la junta antes de culpar al material.

¿Se puede sellar con silicona el encuentro entre el rodapié y el suelo?

En un pavimento flotante, no. Ese cordón une rígidamente las lamas con el rodapié y, a través de él, con la pared, que es un elemento conectado al forjado. Además bloquea el movimiento del suelo y puede acabar en abombamientos. Si por limpieza o higiene hay que sellar, se hace arriba, entre el rodapié y la pared, y el pavimento queda libre.

¿Un falso techo en mi casa resolverá el ruido de pasos del piso de arriba?

Solo parcialmente, y solo si está bien hecho: colgado con suspensiones elásticas, sin contacto rígido con el forjado y con la cámara tratada. Un falso techo atornillado directamente al techo puede no cambiar casi nada. Y aun con todo bien resuelto, parte del ruido de impacto llega por los tabiques y por las paredes, no por el techo. Es una obra cara en su casa para un problema que se origina arriba: conviene planteársela después de haber descartado los puentes acústicos del piso superior.

¿Puedo obligar al vecino de arriba a cambiar el suelo que acaba de poner?

Obligarle a cambiarlo entero es muy difícil. Lo que tiene recorrido es otra cosa: que la obra no deje el forjado peor que antes y que se subsanen los defectos de ejecución, que suelen ser el rodapié y la junta. Revise los estatutos de la comunidad, porque muchos obligan a colocar capa aislante en cualquier sustitución de pavimento, y deje constancia por escrito y en acta. Para una reclamación formal hace falta asesoramiento jurídico: aquí explicamos la parte técnica.

Tengo suelo radiante y vecinos debajo. ¿Puedo poner la manta más aislante?

No, y es una de las pocas incompatibilidades limpias de este oficio. Con suelo radiante lo que manda es la resistencia térmica del conjunto por encima de la solera: por debajo de 0,15 m²K/W en calefacción y por debajo de 0,10 si el sistema también refresca. Las mantas que mejor amortiguan el impacto son justo las que más freno térmico ponen. Con radiante se prioriza la calefacción y el ruido se compensa por otro lado: planimetría impecable, ningún puente acústico, lama más densa y alfombras en las zonas de paso.

¿El parquet encolado suena menos que el flotante?

Para quien vive debajo, no por defecto. Un encolado directo sobre la solera no tiene muelle: el impacto pasa a la estructura sin nada que lo disipe, igual que pasaba con el gres. Lo que sí evita es el efecto caja dentro de la propia estancia, que es lo que oye usted. Si el problema es el vecino de abajo, el encolado solo mejora con una capa resiliente específica bajo el adhesivo; sin ella, cambiar de flotante a encolado no resuelve el motivo de la queja.

¿El vinílico SPC suena menos que el laminado?

No hay una familia silenciosa y otra ruidosa. El SPC es más denso y más fino y bajo los pies da una sensación más maciza, con menos sonido a caja dentro de la habitación. Pero lo que llega al piso de abajo lo deciden la capa resiliente y la ausencia de contactos rígidos, no el núcleo de la lama. Con la misma base y la misma ejecución, la diferencia entre familias es pequeña comparada con la que hay entre una obra con puentes y una sin ellos. Los términos de esta página están definidos en el <a href="/es/glosario-obra/">glosario de obra</a>.

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