Baño con ducha de obra y canal lineal
Reforma completa de baño con plato de obra enrasado con el pavimento y desagüe de canal lineal contra el paramento. Sin escalón, con continuidad de pavimento entre la ducha y el resto de la estancia.
El baño es estrecho y alargado: la ducha ocupa todo el fondo de la estancia y el inodoro, el bidé y el mueble quedan alineados contra el mismo paramento. Con esta geometría, cada centímetro que sobresale se come el paso. Por eso la ducha se resolvió de obra y enrasada con el pavimento: el suelo llega de pared a pared sin ningún borde que lo corte, y el grueso que antes ocupaba un plato prefabricado queda dentro de la superficie útil.
Un plato de resina o de acrílico hay que comprarlo en una medida de catálogo y ajustarlo después con suplementos contra los muros, porque en una vivienda que ya tiene años los paramentos no son ni paralelos ni están a escuadra. El plato de obra se adapta al hueco real, permite llevar el pavimento hasta el rincón y deja la cota de acabado decidida en obra y no por el fabricante. A cambio exige las dos cosas que aquí no perdonan: impermeabilización continua y formación de pendiente bien ejecutada.
El orden de trabajo fue el de siempre. Derribo de la zona húmeda hasta el soporte, comprobación de la salida de desagüe, formación de la pendiente con mortero e impermeabilización antes de colocar ninguna pieza cerámica. La membrana líquida bajo cerámica —la familia de productos que se clasifica según la norma UNE-EN 14891— sube por los paramentos por encima de la línea del rociador y se refuerza con banda elástica en todos los ángulos y alrededor del desagüe, que es exactamente por donde entra el agua cuando entra.
El canal lineal se colocó al pie del paramento y no en el centro del plato, y esa es la decisión que condiciona todo lo demás. Contra la pared, el plato baja en un solo plano y en una sola dirección: no hay limahoyas, no hay piezas cortadas al bies y las líneas de junta quedan rectas. Con un sumidero central, en cambio, el suelo debe partirse en cuatro planos que convergen hacia el mismo punto y cada hilada tiene que cortarse en diagonal.
La pendiente se mantiene entre el 1,5 y el 2 %. En una ducha de unos noventa centímetros de fondo son poco más de quince milímetros de desnivel desde el frente hasta el desagüe: suficiente para evacuar y lo bastante poco para que no se note con el pie. Lo que decide cuánto hay que picar no es la pendiente, sino la altura del cuerpo del canal con su sifón. Esa cota debe contrastarse con el grueso disponible antes de derribar, no después.
El pavimento es de piezas cuadradas de formato pequeño, con dibujo de tipo hidráulico combinado de manera irregular, y entra dentro de la ducha sin cambiar de material ni de nivel. El detalle que vale la pena mirar de cerca es el replanteo: las líneas de junta siguen rectas por debajo del perfil de la mampara y coinciden a ambos lados del cerramiento. Eso no ocurre solo. Hay que decidir dónde cae la primera pieza antes de extender el primer cubo de adhesivo.
Contra la intuición, la pieza pequeña tiene ventajas dentro de una ducha. Sigue el giro de la pendiente sin generar resaltes entre piezas, admite el corte contra el canal sin dejar lonchas finas y la densidad de junta aporta agarre al pie descalzo. El criterio normativo es el CTE DB-SUA 1, que exige clase 3 de resistencia al deslizamiento en el suelo de las duchas y clase 2 en el resto de la estancia. El precio que se paga es más metro lineal de junta que mantener.
En los paramentos conviven dos cerámicas con funciones distintas. Dentro del recinto de ducha el mismo dibujo del suelo sube por la pared y cierra la caja visualmente; el paramento donde va la columna y el resto del baño van con gres claro de gran formato y junta muy fina, que es lo que evita que una estancia estrecha acabe pareciendo una jaula. La pieza grande reduce metros de junta donde no hace falta dibujo y la pequeña concentra el dibujo donde interesa.
La mampara es corredera de dos hojas y no abatible. Con el inodoro situado justo al lado de la abertura, una hoja abatible habría chocado al abrirse y habría obligado a desplazar el aparato. La corredera abre dentro de su propio ancho y deja el paso libre. El perfil inferior apoya sobre el pavimento ya acabado y se sella con silicona neutra solo por la cara exterior: si se sella también por dentro, el agua que se cuela queda atrapada y no puede volver hacia el plato.
La columna es termostática, con rociador de lluvia fijo y rociador de mano sobre barra. El termostático no es un capricho: mantiene la temperatura de salida cuando alguien abre un grifo en otro punto de la casa y lleva tope de seguridad a los 38 °C. En la parte alta del paramento está la rejilla de extracción. Un baño sin renovación de aire acumula vapor en las superficies frías y acaba con moho por bien que se haya impermeabilizado; el CTE DB-HS 3 fija la extracción obligatoria en los baños.
Los aparatos son inodoro y bidé de pie con cisterna baja, y un mueble suspendido en acabado roble con encimera integrada y lavabo, espejo encima y toma de corriente al lado; el interruptor queda en el paramento de la entrada. La posición de tomas e interruptores no es una cuestión de estética: la ITC-BT-27 del Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión define volúmenes de protección alrededor de la ducha y determina qué se puede instalar en ellos. El mueble suspendido, además, deja el pavimento continuo por debajo.
Si está pensando en una ducha enrasada, el orden de decisiones es este. Primero, comprobar el grueso disponible bajo el pavimento actual y la altura del conjunto de canal y sifón. Segundo, decidir dónde va el desagüe, porque de eso depende el número de planos de pendiente. Tercero, elegir el formato cerámico, que debe ser compatible con esos planos. Y solo al final, el color. Hacerlo al revés es el motivo habitual por el que una ducha vendida como enrasada acaba con un escalón de dos centímetros.
Galería de la obra
Fotografías propias tomadas a pie de obra. No publicamos datos del cliente.
¿Quiere una obra así?
Visitamos la vivienda y le damos un presupuesto por partidas, sin compromiso.