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Patologías

Humedades: cómo distinguir capilaridad, condensación y filtración

Humedad por capilaridad en un muro antiguo, con la línea de sales y el revestimiento abombado

El aire a 20 °C y 60 % de humedad relativa condensa sobre cualquier superficie que baje de los 12 °C: por eso la condensación sale en las esquinas frías y no en mitad de la pared. La capilaridad, en cambio, sube desde el suelo con un límite superior casi horizontal y deja sales. Y la filtración viene de fuera y aparece o crece después de la lluvia. Tres orígenes, tres soluciones incompatibles y un mismo error: taparlo.

Una mancha de humedad no dice de dónde viene el agua, pero su altura, su forma y el mes en que aparece sí lo dicen. Conviene saberlo antes de que nadie le venda nada: lo que arregla una de las tres humedades domésticas suele empeorar las otras dos.

Tres humedades, tres patrones

TipoDónde apareceForma de la manchaCuándo se nota más
CapilaridadParte baja de paredes que tocan terreno: planta baja, sótano, casas de pueblo.Franja que sube del suelo, con límite superior casi horizontal y polvo blanco en la base.Final de invierno y primavera.
CondensaciónEsquinas frías, techos, contorno de ventanas, cajas de persiana y detrás de los muebles.Manchas de moho negro punteado, superficiales y limpiables con un trapo.De noviembre a marzo, por la mañana.
FiltraciónCualquier altura y cualquier planta: bajo una ventana, en el techo de arriba, junto a un bajante.Mancha irregular, con el centro oscuro, el borde marcado y a menudo un halo ocre.Horas o pocos días después de la lluvia.
La combinación más frecuente en una misma vivienda es capilaridad y condensación.

Capilaridad: sube del suelo y trae sales

El muro de una casa antigua es un tejido de poros. Si la base toca terreno húmedo y no hay ninguna barrera en medio, el agua sube por los poros igual que sube por un terrón de azúcar, y se detiene allí donde lo que se evapora por la cara de la pared iguala lo que llega por debajo. Ese equilibrio es exactamente la línea horizontal que usted ve. Por eso solo sale donde hay tierra al lado: si la mancha está en un tercer piso, no es capilaridad por mucho que se le parezca.

El agua del subsuelo lleva sales disueltas. Al llegar a la superficie, el agua se evapora y la sal no: se queda cristalizada en el revestimiento. De ahí salen el polvo blanco que reaparece por mucho que lo limpie, el yeso que se deshace con el dedo y la pintura que se ampolla a placas. Y esas sales atraen humedad del aire, de modo que la base sigue húmeda aunque corte el origen. Por eso no basta con detener el agua: hay que retirar el revestimiento contaminado.

  • La mancha va del suelo hacia arriba, nunca al revés.
  • El límite superior es continuo y casi horizontal: sube en invierno y baja en verano.
  • Sales blancas en la base que vuelven a salir después de limpiarlas.
  • Revoco disgregado, rodapiés que se despegan y madera hinchada solo por abajo.
  • Ninguna relación con la lluvia de ayer ni ninguna fuente de agua cerca.

No da saltos: avanza despacio durante años. Lo único que la acelera es una intervención bienintencionada, porque tapar la parte baja con un material impermeable no detiene el agua, solo le quita la salida, y el frente sube medio metro más arriba.

La prueba casera es un plástico transparente de unos 50 × 50 cm pegado a la pared y sellado por los cuatro lados durante 24 a 72 horas. Si las gotas salen en la cara que toca la pared, el agua viene de dentro del muro: capilaridad o filtración. Si salen en la cara que da a la habitación, viene del aire: es condensación. Es el mismo método que se usa en obra para comprobar soleras antes de colocar un pavimento.

La solución correcta tiene tres patas y ninguna es pintura: barrera horizontal inyectada en la base del muro, drenaje perimetral cuando hay terreno alrededor y revestimientos de cal que dejen evaporar y alojen las sales. Lo detallamos partida por partida en la página de rehabilitación de masías y casas de piedra.

Condensación: esquinas frías e invierno

El aire caliente aguanta más vapor que el frío. Cuando toca una superficie suficientemente fría lo suelta en forma de agua líquida: a 20 °C y 60 % de humedad relativa, cualquier punto por debajo de unos 12 °C se moja. El vapor lo genera usted —respirar, ducharse, hervir y sobre todo tender la ropa dentro de casa— y los puntos fríos los pone el edificio: esquinas entre dos paredes exteriores, cantos de forjado, dinteles, cajas de persiana y el trasdós de un armario pegado a una pared que da a la calle, donde el aire no circula.

La tercera pieza suele ser la ventilación. Un piso con carpintería antigua tiene infiltraciones por todas partes y el vapor se va solo; cambiarla por una estanca sin prever cómo entra y sale el aire es cambiar un problema de frío por un problema de humedad. En el artículo sobre por dónde empezar a aislar la casa insistimos por el mismo motivo.

  • Moho negro punteado en esquinas altas, techo y contorno de ventanas.
  • Agua líquida en el vidrio y en los perfiles las mañanas frías.
  • Olor a cerrado detrás de armarios y cabeceros pegados a pared exterior.
  • Es superficial: se pasa un trapo y se va, y la pared de debajo está seca.
  • En verano desaparece sola y cada invierno vuelve al mismo punto.

Es la única de las tres que se enciende y se apaga con el calendario, y si una mancha hace eso año tras año ya tiene el diagnóstico. La prueba es un higrómetro barato: las guías de instalación de pavimentos piden mantener la humedad relativa ambiente entre el 50 y el 60 %, y si el suyo marca por encima de forma sostenida, el problema es de ventilación y de puntos fríos, no de la pared.

La solución son tres cosas a la vez. Menos vapor: tender fuera y tener extractores de cocina y de baño con salida real al exterior, un punto que desarrollamos en el artículo de errores en una reforma de baño. Ventilación de choque: cinco o diez minutos de corriente cruzada dos veces al día renuevan el aire sin enfriar las paredes, que es lo contrario de dejar una ventana entreabierta todo el día. Y eliminar el punto frío: aislar esa pared por el interior o resolver la caja de persiana. Un deshumidificador no es una solución, es una manera de convivir con ello.

Filtración: viene de fuera y depende de la lluvia

Una filtración es agua líquida que entra por un defecto concreto de la envolvente: una grieta en el revoco, una junta abierta, un vierteaguas sin goterón, una impermeabilización de terraza agotada, un canalón atascado o una teja desplazada. La mancha tiene el centro oscuro, el borde bien marcado y a menudo un halo ocre, porque el agua arrastra suciedad por el camino.

Aparece a cualquier altura y en cualquier planta —lo que ya la separa de la capilaridad— y casi siempre cerca de algo: una ventana, un bajante, una medianera, el encuentro con la cubierta. El calendario la delata: no crece cada día, da un salto entre unas horas y dos o tres días después de la lluvia y luego se detiene. Y las que más filtraciones destapan son las lluvias de viento, las que golpean la fachada de cara; por eso hay filtraciones que solo salen con los temporales de levante y nunca con una tormenta de verano.

  • Si la mancha crece sin esperar a la lluvia y sin parar nunca, no es una filtración: es una fuga de tubería.
  • Prueba del contador: cierre grifos y electrodomésticos, lea el contador, espere media hora sin consumir y vuelva a leer. Si se ha movido, hay fuga en la red de presión.
  • Prueba del lápiz: marque el borde de la mancha con la fecha al lado después de cada lluvia durante un mes.
  • Prueba de la manguera: mojar una sola zona cada vez, de abajo arriba, mientras alguien mira desde dentro.

Mojarlo todo a la vez no sirve de nada, porque después no sabrá por dónde entraba. Y la reparación es el punto de entrada, no la mancha: una vez cortada el agua, la pared necesita semanas para secarse y no debe cerrarse ni pintarse antes, o la pintura volverá a saltar y parecerá que la reparación ha fallado. En un edificio de vecinos, fachada, cubierta y bajantes generales son elementos comunes, así que la reparación no suele ser una decisión individual: documéntelo con fotos y fechas desde el primer día.

Por qué taparlo es casi siempre un error

La mancha no es el problema: es el sitio por donde sale el agua. Taparla elimina la única información que usted tenía y deja el agua exactamente donde estaba.

Con un trasdosado de pladur delante de una capilaridad pasan cinco cosas previsibles. El agua sigue subiendo. Ha perdido la superficie por la que se evaporaba, así que el frente sube y al cabo de un año o dos reaparece por encima del trasdosado. Las sales cristalizan dentro de la cámara, a oscuras. Los perfiles metálicos se oxidan y la placa se hincha y se deshoja por la base. Y una cámara cerrada, húmeda y sin ventilación es el mejor cultivo de moho que se puede construir, ahora ya fuera de la vista y, por tanto, fuera de control.

Con la pintura antihumedad el mecanismo es el mismo en pequeño: es una película. Sobre una capilaridad, la presión del vapor que intenta salir la levanta y la ampolla en pocas temporadas. Sobre una condensación, el fungicida mata el moho visible una temporada, pero la superficie sigue por debajo del punto de rocío y el moho vuelve, porque la causa era la temperatura de la pared y no el color.

Lo que sí es correcto es un revestimiento transpirable una vez cortada la causa: en capilaridad, morteros de cal macroporosos que dejan evaporar y alojan las sales. La diferencia no es de marca ni de precio, es de dirección. Y hay una excepción honesta: tapar es legítimo cuando la causa ya está resuelta y el muro está seco, o como medida provisional y explicada mientras se espera a que la comunidad repare una fachada. Lo que no es legítimo es venderlo como la reparación.

Cuando hay dos a la vez

Es más frecuente de lo que parece. La combinación habitual es capilaridad y condensación en un bajo: la pared húmeda por abajo está más fría que el resto, y una pared fría condensa. También ocurre que una filtración antigua deja un muro empapado que después se comporta como un punto frío permanente. El orden de intervención no es negociable.

  1. Corte el agua que viene de fuera: cubierta, fachada, canalones y fugas.
  2. Resuelva la que sube del terreno: barrera y drenaje.
  3. Deje secar: semanas en un tabique, meses en un muro de piedra.
  4. Retire el revestimiento cargado de sales y rehágalo con material transpirable.
  5. Ajuste el aire: ventilación, extractores y puntos fríos.
  6. Y solo entonces, acabados y pintura.

Qué miramos en una visita

La conversación empieza siempre igual: a qué altura está la mancha, cuándo la vio por primera vez y qué pasa cuando llueve. Después miramos la pared desde la otra cara y desde fuera, y comprobamos si hay línea horizontal, si hay sales y si el moho es superficial o el material está disgregado. Un diagnóstico mal hecho es caro dos veces: paga una obra que no hacía falta y le queda el problema.

Preguntas frecuentes

¿Cómo sé si la humedad es de condensación o de capilaridad?

Por la altura, por la estación y por el test del plástico. La capilaridad va del suelo hacia arriba con un límite casi horizontal, deja sales blancas y se nota todo el año; la condensación sale en esquinas, techos y ventanas, es superficial y desaparece en verano. Con un plástico sellado a la pared 48 horas, en capilaridad las gotas salen en la cara que toca la pared y en condensación en la que da a la habitación.

¿La pintura antihumedad sirve para algo?

Como reparación, no. Es una película que tapa la salida del agua sin tocar su origen: en capilaridad se ampolla y salta, y en condensación el fungicida gana una temporada mientras la pared sigue fría. Tiene sentido como acabado cuando la causa ya está resuelta y el muro está seco.

¿Cuánto tarda en secarse una pared una vez resuelta la causa?

Depende del grosor y del material, y siempre es más de lo que la gente espera: semanas en un tabique fino y meses en un muro de piedra o de tapia de medio metro. Esa espera debe constar en el calendario de obra, porque pintar una pared todavía cargada de agua hace fracasar la reparación mejor hecha.

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