Electricidad e iluminación en una reforma: guía completa
El REBT vigente (RD 842/2002) exige en una vivienda con electrificación básica cinco circuitos independientes, toma de tierra y un diferencial de 30 mA por cada cinco circuitos. Una instalación anterior a 1973 no suele tener ninguna de las tres cosas. Rehacerla entera en un piso de 80 m² se mueve entre 3.000 y 5.500 €, como franja orientativa de mercado, y es la decisión que hay que tomar antes de la primera roza: después, cada enchufe nuevo cuesta entre tres y cinco veces más.
La electricidad es la partida invisible de una reforma. Cuando la obra termina nadie mira el cableado: se mira el alicatado, la cocina y el parquet. Pero es la que decide si podrá pasar el aspirador sin alargador, si la luz del pasillo se enciende desde los dos extremos y si dentro de cinco años podrá poner un punto de carga en el garaje sin volver a picar la pared.
También es a la que menos tiempo se dedica. Se despacha en diez minutos de una visita, mientras los tiradores de los armarios ocupan tres semanas de conversaciones. Este artículo es lo que nos gustaría que la gente hubiera leído antes de esos diez minutos.
Cuándo hay que rehacer la instalación entera
No hay una fecha mágica, pero sí una cronología. El reglamento electrotécnico de baja tensión de 1973 fue el primero que generalizó la toma de tierra en las viviendas. El que rige ahora, el RD 842/2002, entró en vigor en septiembre de 2003 y es el que fija los circuitos mínimos que verá más abajo. Entre uno y otro hay miles de pisos gerundenses de los años sesenta y setenta con tres circuitos para toda la casa, cable de 1 o 1,5 mm² para todo y enchufes de dos clavijas.
Ahora bien, una instalación no se rehace porque sea vieja, sino porque le falta algo concreto. Estas cinco señales son las que deciden la conversación.
| Señal | Dónde se comprueba | Por qué obliga a intervenir |
|---|---|---|
| Enchufes de dos clavijas | A simple vista, en cualquier base: no tienen los contactos laterales de tierra. | No hay conductor de protección. Un electrodoméstico con una derivación pone la carcasa en tensión y nada lo detecta hasta que alguien la toca. |
| Ningún diferencial en el cuadro | Abriendo la tapa: hay que buscar el aparato con el botón de prueba. | El diferencial de 30 mA es el que dispara cuando la corriente se fuga a tierra o a través de una persona. Sin él, el automático solo protege el cable, no a usted. |
| Sección insuficiente | En el cuadro o dentro de una caja de derivación: cable de 1 o 1,5 mm² alimentando enchufes. | Para tomas de uso general el mínimo es 2,5 mm². Un cable fino calienta, envejece el aislamiento y no admite la protección que le correspondería. |
| Aislamientos envejecidos o aluminio | Cable de tela, de goma endurecida o conductor gris mate en lugar de cobre. | El aislamiento agrietado deja el conductor a la vista dentro de la caja. El aluminio doméstico da problemas de contacto en las conexiones y hoy no se usa en viviendas. |
| Un solo circuito para todo | Contando automáticos: dos o tres para toda la vivienda. | La lavadora deja la casa a oscuras y cualquier avería obliga a cortarlo todo. También significa que nadie ha calculado nada. |
Hay un caso intermedio que conviene mencionar, porque es frecuente en pisos de los años noventa: toma de tierra, diferencial y cuadro correctos, pero pocos circuitos y pocos enchufes. Ahí la intervención razonable no es arrancarlo todo, sino mantener la derivación individual y el cuadro —ampliándolo— y añadir los circuitos que faltan.
Lo que no se puede hacer nunca es mezclar. Empalmar cable nuevo de 2,5 mm² a un circuito antiguo de 1,5 mm² y protegerlo con un automático de 16 A es dejar medio circuito sin protección: el automático se dimensiona siempre por el conductor más débil de toda la línea, no por el más grueso.
Los cinco circuitos que exige el REBT
La instrucción ITC-BT-25 no habla de enchufes: habla de circuitos. Un circuito es una línea que sale del cuadro con su automático y alimenta un grupo de puntos. La lógica es doble: que una avería no deje toda la casa sin servicio y que cada cable esté protegido por un automático proporcional a su sección.
| Circuito | Qué alimenta | Sección mínima | Automático | Límite de puntos |
|---|---|---|---|---|
| C1 | Iluminación. | 1,5 mm² | 10 A | 30 puntos de luz |
| C2 | Tomas de uso general y frigorífico. | 2,5 mm² | 16 A | 20 tomas |
| C3 | Cocina y horno. | 6 mm² | 25 A | 2 tomas |
| C4 | Lavadora, lavavajillas y termo eléctrico. | 4 mm² | 20 A | 3 tomas |
| C5 | Tomas de baño y tomas auxiliares de cocina sobre la encimera. | 2,5 mm² | 16 A | 6 tomas |
Por encima de estos cinco está la electrificación elevada. Es obligatoria cuando la superficie útil supera los 160 m², cuando hay calefacción eléctrica, aire acondicionado, secadora o sistemas de automatización, o cuando se pasa de 30 puntos de luz o de 20 tomas de uso general. Entonces aparecen circuitos adicionales: C8 para calefacción eléctrica y C9 para aire acondicionado, ambos de 6 mm² y 25 A; C10 para la secadora; C11 para automatización y gestión de la energía; y duplicados de C1, C2 o C5 cuando se superan los límites de la tabla.
Tres datos más del cuadro que aparecen en el presupuesto y conviene saber leer. El primero: como mínimo debe haber un interruptor diferencial de 30 mA por cada cinco circuitos, y separarlos en dos grupos es barato y evita quedarse a oscuras con toda la casa cuando salta la lavadora de noche. El segundo: la derivación individual, el cable que va del contador a su cuadro, tiene una sección mínima de 6 mm² en viviendas. Y el tercero: el control de potencia ya no es una cajita aparte, porque los contadores telegestionados lo llevan integrado.
Una última aclaración que evita malentendidos: la previsión de carga de una vivienda con electrificación básica es de 5.750 W y la de una elevada, de 9.200 W. Son cifras de diseño de la instalación, no la potencia que usted va a contratar. Son cosas distintas y se confunden continuamente.
Cuántos enchufes, dónde y a qué altura
El mínimo reglamentario es bajo. Sirve para que una vivienda pueda darse de alta, no para que se viva bien en ella. La tabla pone una cosa al lado de la otra: lo que exige la ITC-BT-25 y lo que resuelve de verdad una estancia, que es lo que acabamos poniendo en casi todas las obras.
| Estancia | Mínimo de la ITC-BT-25 | Lo que resuelve el problema |
|---|---|---|
| Salón | 1 punto de luz por cada 10 m² y 3 tomas por cada 10 m², más la toma de televisión. | Un cuádruple detrás del mueble del televisor, un doble en cada extremo del sofá, un doble libre en la pared vacía y un enchufe en el suelo si hay una mesa central. Encendido de la luz general desde las dos puertas. |
| Dormitorio | 1 punto de luz y 3 tomas. | Dos dobles en el cabecero —lectura y carga de teléfonos—, uno en la pared del armario para el aspirador y otro en la zona de escritorio. Interruptor conmutado entre la puerta y la cama. |
| Cocina | 1 punto de luz por cada 10 m², 2 tomas para frigorífico y extractor, 1 toma de 25 A para placa y horno, 3 tomas para lavadora, lavavajillas y termo, y 3 tomas sobre la encimera. | Cinco o seis tomas sobre la encimera repartidas, no agrupadas en un rincón, más una torre o un enchufe escamoteable en la isla. Cada gran electrodoméstico con su toma accesible sin mover el mueble. |
| Baño | 1 punto de luz y 1 toma. | Dos tomas junto al espejo, fuera de los volúmenes, y una tercera dentro del mueble para el cepillo y la afeitadora. Línea propia si hay toallero eléctrico. |
| Pasillo y recibidor | 1 punto de luz y 1 toma cada 5 m. | Conmutación en los dos extremos, un enchufe por tramo para el aspirador y un punto de luz bajo o un sensor para la noche. |
| Lavadero, terraza y garaje | 1 punto de luz y 1 toma; en el garaje, 1 punto de luz por cada 10 m². | Toma estanca en la terraza, doble toma en el lavadero para secadora y plancha y, en el garaje, el tubo de reserva hasta donde algún día irá el cargador del coche. |
Las alturas, en una vivienda, tampoco son reglamentarias: son oficio. Estas son las que usamos y el motivo de cada una.
- Tomas generales a 20–30 cm del suelo, por debajo del rodapié y lejos del zócalo de la calefacción.
- Interruptores a 100–110 cm, siempre junto a la manilla y nunca detrás de la hoja cuando la puerta está abierta: es el error de replanteo más común.
- Tomas de cocina sobre la encimera a 105–115 cm, unos 15 cm por encima de una encimera de 90.
- Toma de televisión a 110–130 cm si la pantalla va colgada, y siempre con un tubo vacío hasta el mueble bajo para esconder los cables después.
- Tomas de mesilla a 60–75 cm si van sobre el cabecero; a 20–30 cm si van escondidas detrás del mueble.
- En el baño, dos tomas junto al espejo a 110–115 cm y fuera de los volúmenes de la ITC-BT-27.
- Los criterios de accesibilidad sitúan los mecanismos entre 80 y 120 cm del suelo: si en casa hay o habrá gente mayor, vale la pena que los interruptores principales entren ahí.
Un enchufe previsto durante la obra cuesta lo que cuesta el mecanismo. El mismo enchufe tres meses después cuesta la roza, el cable, el yeso, la pintura y el disgusto.
El cuadro y la potencia contratada
El cuadro general de mando y protección es la pieza que más información da sobre una instalación. Debe tener el interruptor general automático, uno o más diferenciales de 30 mA y un automático por circuito, con espacio libre suficiente para crecer. Un cuadro lleno hasta el tope el día que acaba la obra es un cuadro mal dimensionado: cualquier ampliación futura obligará a cambiarlo.
La potencia contratada es una decisión separada y muy mal explicada. Con el peaje 2.0TD, una vivienda puede contratar la potencia en tramos de 0,1 kW hasta 15 kW, y puede tener una potencia distinta en hora punta y en hora valle. El límite superior no es el que usted quiera: es el que consta en el boletín eléctrico de la vivienda.
El cálculo no consiste en sumarlo todo. La potencia se simultanea: se suman los aparatos que de verdad coinciden en el peor momento del día —típicamente un mediodía de invierno, con el horno encendido y alguien duchándose— y se añade un margen.
| Aparato | Potencia habitual | ¿Coincide con el resto? |
|---|---|---|
| Placa de inducción | 3.500–7.400 W al máximo | Pocas veces al máximo: la mayoría reparten potencia entre fuegos. |
| Horno eléctrico | 2.000–3.500 W | Sí, y a menudo a la vez que la placa. |
| Lavadora | 1.500–2.200 W | Solo mientras calienta el agua, unos minutos por ciclo. |
| Lavavajillas | 1.500–2.200 W | Igual que la lavadora: pico corto al principio. |
| Secadora de bomba de calor | 700–1.000 W | Sí, pero es baja. Las de resistencia suben a 2.000–2.700 W. |
| Termo eléctrico | 1.200–2.000 W | Programable: se puede desplazar a horas valle. |
| Aire acondicionado, por máquina | 700–1.500 W | En verano sí, y a menudo dos a la vez. |
| Punto de carga de vehículo eléctrico | 3.700 W a 16 A o 7.400 W a 32 A | Es lo que más cambia el cálculo. Muchos cargadores admiten regulación. |
| Iluminación LED de toda la vivienda | 150–400 W | Siempre, pero es testimonial. |
En la práctica, un piso de dos o tres habitaciones con cocina de gas funciona con 3,45 kW. Con inducción y horno eléctrico, la franja razonable va de 4,6 a 5,75 kW. Contratos de 6,9 o 9,2 kW heredados de una época en que los tramos eran fijos hay muchos, y cada kilovatio de más se paga todos los días del año, lo use o no.
La consecuencia práctica es sencilla: bajar la potencia es un trámite de comercializadora con un coste pequeño, pero subirla por encima de lo que consta en el boletín obliga a hacer uno nuevo. Por eso la cifra se decide durante la obra, cuando todavía está a tiempo de decir que dentro de cinco años habrá aerotermia y un coche enchufado en el garaje.
La luz en tres capas
Un único punto en el centro del techo es la peor solución posible y, a la vez, la más fácil de corregir mientras la pared está abierta. Hace tres cosas mal al mismo tiempo. Pone su propia sombra sobre aquello que está mirando, porque la luz viene de detrás de la cabeza. Aplana la habitación, porque ilumina el suelo y deja el techo y las paredes oscuros. Y obliga a tenerlo todo encendido o todo apagado, sin ninguna situación intermedia.
La solución no es poner más luces, es ponerlas en capas que se encienden por separado.
- General: la que permite moverse y limpiar. Difusa, en el techo, y encendida desde todos los accesos de la estancia.
- De trabajo: la que ilumina una tarea concreta y va siempre entre sus ojos y la tarea, nunca detrás. Bajo los muebles altos de la cocina, sobre el escritorio, junto al sofá, delante del espejo.
- De ambiente: la que no ilumina nada útil y es exactamente la que hace que una casa parezca terminada. Bañado de pared, una tira detrás de una balda, un pie de luz, la luz indirecta de un cortinero.
Los valores de diseño que usamos son del orden de 100–200 lux de iluminación general en salones y dormitorios, 300–500 lux sobre una encimera de cocina o un escritorio y 300–500 lux en la zona del espejo del baño. No son ninguna norma para viviendas: el DB-HE 3 del CTE, que sí fija eficiencia y sistemas de control de la iluminación, se aplica a locales y oficinas y no al interior de las viviendas. Dentro de casa, la referencia es el oficio y el sentido común.
La capa de ambiente es la que siempre se recorta y la que menos cuesta: una tira LED con su driver y su interruptor vale poco mientras el falso techo está abierto. Lo que sale caro es decidirlo cuando ya está pintado.
Temperatura de color e IRC: las dos cifras de la caja
Dos datos aparecen en la caja de cualquier lámpara y deciden el aspecto de toda la casa. La temperatura de color, en kelvin, dice si la luz es cálida o fría: cuantos más kelvin, más blanca y más azulada. El índice de reproducción cromática —IRC o Ra, de 0 a 100— dice hasta qué punto los colores se ven como se verían a la luz del día.
El reglamento europeo de ecodiseño exige IRC de 80 como mínimo en la mayoría de fuentes de luz que se venden hoy y fija también límites de parpadeo. Por debajo de ese 80 la madera se ve gris, los textiles pierden color y la piel parece enferma; por eso en la cocina y en el espejo del baño vale la pena buscar 90 o más.
| Estancia o uso | Temperatura | IRC | Por qué |
|---|---|---|---|
| Salón y dormitorios | 2.700–3.000 K | ≥ 80 | Luz cálida, como la de la bombilla de toda la vida. Es la que el cuerpo asocia a la tarde y al descanso. |
| Encimera de cocina | 3.000–4.000 K | ≥ 90 | Hay que ver el punto de cocción y el color real de los alimentos. Un IRC bajo hace que la carne se vea gris. |
| Espejo del baño | 3.000–4.000 K | ≥ 90 | Es donde alguien se afeita o se maquilla. Con IRC bajo, el maquillaje elegido en el baño queda mal en la calle. |
| Vestidor y zona de plancha | 4.000 K | ≥ 90 | Distinguir un azul marino de un negro exige luz neutra y buena reproducción. |
| Despacho o zona de estudio | 4.000 K | ≥ 80 | La luz neutra mantiene la atención; la muy cálida invita a dejarlo. |
| Pasillos y escaleras | 2.700–3.000 K | ≥ 80 | Deben encajar con las estancias que conectan, o el cambio se nota en cada puerta. |
| Porche y exterior | 2.700 K o menos | ≥ 80 | Cuanto más cálida y menos azulada, menos insectos atrae y menos molesta a los vecinos. |
| Garaje, trastero y lavadero | 4.000 K | ≥ 80 | Son espacios de trabajo: aquí interesa ver bien y no crear ambiente. |
La regla que más disgustos ahorra es esa última: mezclar un downlight de 4.000 K con una tira de 2.700 K en una cocina abierta al comedor se ve desde el primer día y no tiene solución barata. Y si pone luces regulables, compruebe que el regulador es compatible con el driver: la incompatibilidad entre reguladores y fuentes LED es la causa número uno de los parpadeos y los zumbidos que luego nadie sabe explicar.
Cocina: la luz que hace el trabajo va bajo los muebles altos
En la cocina el problema es geométrico. Cuando enciende la luz del techo y se pone a cortar sobre la encimera, su cuerpo queda entre la fuente de luz y las manos: corta dentro de su propia sombra. Por eso la luz de trabajo de una cocina va bajo los muebles altos, tan cerca del canto frontal como se pueda, y no en el techo.
La solución que funciona es una tira continua con difusor, no puntos aislados que dejan zonas oscuras entre ellos, con el driver en un sitio registrable —dentro de un mueble, no dentro del falso techo sellado— y con interruptor propio, separado del general. Si la campana ya lleva luz propia, ilumina los fuegos y poco más: no cuenta como luz de trabajo del resto de la encimera.
Dos puntos que hay que dejar previstos antes de cerrar techos: la salida para la luminaria colgada de la isla o de la mesa, replanteada con el mueble ya dibujado y no a ojo, y las tomas de la isla, que no pueden venir por el suelo si no se ha dejado el tubo dentro de la solera. En el servicio de reformas de cocina y en el artículo del coste de una cocina encontrará cómo afecta esto al resto de partidas.
Baño: delante del espejo, nunca encima
Un downlight justo sobre la cabeza hace exactamente lo contrario de lo que necesita: proyecta sombra sobre los ojos, bajo la nariz y bajo la barbilla, que es donde mira cuando se afeita o se maquilla. La luz del baño tiene que venir de delante de la cara, a ambos lados del espejo y a la altura de los ojos, o bien de una barra difusa horizontal por encima del espejo pero inclinada hacia usted.
La luz general del techo sigue haciendo falta para limpiar y para ver de noche, y el conjunto debe tener la misma temperatura de color: en un baño pequeño, la mezcla se nota mucho. Todo esto convive con los volúmenes eléctricos de la ITC-BT-27, que mandan sobre qué protección debe tener cada luminaria y dónde puede ir cada toma; lo detallamos en el artículo sobre los errores en una reforma de baño.
Preinstalaciones que ahora valen poco y después mucho
Una preinstalación es el tubo, el cable y el agujero dejados hechos mientras la pared está abierta, sin el aparato final. Es la partida con más retorno por euro de toda la obra, porque lo que sale caro no es el material: es volver a abrir, volver a enyesar y volver a pintar.
| Preinstalación | Qué incluye | Hecho durante la obra | Hecho después |
|---|---|---|---|
| Aire acondicionado | Línea eléctrica, canalización frigorífica, desagüe de condensados y agujero de pared por máquina. | 250–600 € por máquina | 900–2.000 €, con canaleta vista o rozas y pintura de todo el recorrido |
| Punto de carga de vehículo | Tubo y línea desde el cuadro hasta la plaza, con el espacio reservado en el cuadro. | 150–400 € | 600–1.500 €, y a menudo con el cable por fuera |
| Red cableada | Tubo y cable de categoría desde el rack hasta salón, despachos y punto de acceso wifi. | 60–120 € por toma | 200–400 € por toma, o canal vista por el rodapié |
| Domótica | Neutro en las cajas de interruptor, tubo de reserva y circuito C11 en el cuadro. | 20–60 € por punto | Recableado, o pasar a soluciones por radio con pilas |
| Punto de luz o enchufe extra | Caja, tubo, cable y mecanismo. | 45–90 € por punto | 150–350 € por punto, más la reparación del acabado |
Cuatro precisiones para no decir nada inexacto sobre estas cuatro partidas. El aire acondicionado se regula por el RITE, que exige memoria técnica a partir de 5 kW de potencia térmica nominal y proyecto a partir de 70 kW: una máquina doméstica queda por debajo, pero el agujero, el desagüe de condensados con pendiente y la línea eléctrica hay que dejarlos igualmente durante la obra.
El punto de carga de vehículo eléctrico tiene instrucción propia, la ITC-BT-52. En una casa unifamiliar basta con dejar el tubo y la línea hasta el garaje, y el cargador puede esperar años. En un aparcamiento de comunidad, la Ley 49/1960 de propiedad horizontal, en su artículo 17.5, establece que instalar un punto de recarga para uso privado en la plaza propia solo requiere comunicarlo previamente a la comunidad: no hace falta ninguna votación ni ninguna mayoría.
La red cableada sigue ganando al wifi en estabilidad y latencia, y el reglamento de infraestructuras comunes de telecomunicaciones (RD 346/2011) fija la dotación mínima en obra nueva. En una reforma no le obliga nadie, pero pasar un tubo desde el cuadro de comunicaciones hasta el sofá y hasta cada despacho mientras el falso techo está abierto cuesta cuatro duros.
Y la domótica: el REBT ya prevé un circuito específico, el C11, para automatización y gestión de la energía. Lo que realmente condiciona, sin embargo, es algo más pequeño y más barato: que haya neutro en la caja de cada interruptor. Muchas instalaciones antiguas no lo tienen, y sin neutro la mitad de los mecanismos conectados del mercado no se pueden poner.
El boletín eléctrico: qué es, quién lo emite y cuándo hace falta
Lo que todo el mundo llama boletín es el certificado de instalación eléctrica, el CIE. No lo emite ni el ayuntamiento ni la compañía eléctrica: lo emite una empresa instaladora habilitada, con un instalador con el carné correspondiente, y después se registra ante el órgano competente de la Generalitat. Va acompañado de una memoria técnica de diseño. El proyecto firmado por un técnico titulado solo es obligatorio en los casos que enumera la ITC-BT-04, entre los que no está una vivienda normal.
- Instalación nueva o ampliación de importancia: rehacer el cableado de una vivienda entra siempre.
- Alta de un suministro nuevo, sea obra nueva o un inmueble que llevaba años sin contrato.
- Aumento de potencia contratada por encima del máximo que consta en el boletín vigente.
- En la práctica, también cuando la distribuidora comprueba que el boletín registrado tiene más de veinte años y se pide un contrato nuevo.
Una vivienda particular no está sometida a inspecciones periódicas obligatorias; las instalaciones comunes de los edificios grandes y los locales de pública concurrencia, sí, y eso afecta a quien reforma un local o una oficina. Y hay un detalle que casi nadie aprovecha: el boletín es el documento que fija el máximo de potencia que podrá contratar. Si prevé inducción, aerotermia y coche eléctrico dentro de cinco años, dígalo el día de la visita, porque ese número lo decide el instalador cuando hace los cálculos y cambiarlo después tiene un coste.
Pida copia al terminar la obra y guárdela con el esquema unifilar del cuadro y con un juego de fotos de todas las rozas hechas justo antes de enyesar, con un metro o una referencia de tamaño dentro de la imagen. Esas fotos son el documento más barato y más útil de toda la reforma: el día que alguien tenga que atornillar una estantería o abrir una caja, saber por dónde pasa el cable ahorra un susto y una obra.
En qué momento de la obra se decide cada cosa
La electricidad tiene una ventana muy estrecha. Si se deja pasar, no vuelve, y el calendario de obra que publicamos en otro artículo sitúa esta partida justo en mitad de la fase de instalaciones.
- Antes de derribar: decidir el grado de electrificación, la potencia prevista y si el cuadro se queda donde está o se mueve a un sitio accesible.
- Con la vivienda vacía y antes de la primera roza: replanteo. Se marca con yeso en la pared cada enchufe, cada interruptor y cada punto de luz, con la altura escrita al lado, y se recorre la casa con los muebles dibujados a mano. Dónde va la cama, dónde va la mesa, dónde va el televisor.
- Antes de cerrar techos y tabiques: tubos de reserva, cajas, preinstalaciones y neutro en todas las cajas de interruptor.
- Antes de enyesar: fotografiar todas las rozas con una referencia de tamaño en la imagen.
- Antes de pintar: comprobar mecanismo por mecanismo que todo está donde decía el replanteo y que los circuitos están rotulados en el cuadro.
- Al terminar: boletín, esquema unifilar, prueba de todos los diferenciales y alta o modificación de la potencia contratada.
Qué miramos en una visita
Lo primero que hacemos es abrir el cuadro y mirar un enchufe cualquiera. Con eso ya sabemos de qué década es la instalación y si la conversación irá de ampliar o de rehacer. Después preguntamos lo que nadie pregunta: dónde cena de verdad, si alguien teletrabaja y dónde, si tiene coche y dónde aparca, si hay alguien en casa que necesite ver más, y qué le gustaría poder hacer dentro de cinco años.
El presupuesto que le damos separa siempre la instalación eléctrica, la iluminación y las preinstalaciones en partidas distintas, porque son tres decisiones diferentes y usted tiene que poder compararlas con cualquier otra oferta línea por línea. Las franjas de este artículo son de mercado y orientativas; el precio vinculante sale de la visita y del presupuesto por partidas, nunca de una tabla.
Preguntas frecuentes
¿Hay que rehacer toda la instalación eléctrica en una reforma?
No siempre, pero sí cuando falta toma de tierra, no hay diferencial de 30 mA, los enchufes son de dos clavijas o el cableado es de 1 o 1,5 mm² para todo. Si la instalación ya tiene tierra, diferencial y un cuadro correcto, a menudo basta con ampliar el cuadro y añadir circuitos. Lo que no se puede hacer es empalmar cable nuevo a un circuito antiguo de sección menor: la protección se dimensiona por el conductor más débil de la línea.
¿Qué potencia hay que contratar en un piso?
La potencia no se suma, se simultanea: se calcula con los aparatos que coinciden de verdad en el peor momento del día. Un piso de dos o tres habitaciones con cocina de gas suele funcionar con 3,45 kW y, con inducción y horno eléctrico, con 4,6 a 5,75 kW. Con el peaje 2.0TD se puede contratar en tramos de 0,1 kW hasta 15 kW, pero el máximo lo fija el boletín eléctrico de la vivienda.
¿Qué es el boletín eléctrico y quién tiene que hacerlo?
Es el certificado de instalación eléctrica (CIE). Lo emite una empresa instaladora habilitada, con un instalador con el carné correspondiente, y se registra ante el órgano competente de la Generalitat acompañado de una memoria técnica de diseño. Hace falta en instalaciones nuevas, en ampliaciones de importancia, para dar de alta un suministro y para subir la potencia por encima del máximo que consta en él.
¿Cuántas tomas debe haber en un salón?
La ITC-BT-25 exige como mínimo 3 tomas por cada 10 m², más la toma de televisión y un punto de luz por cada 10 m². Es un mínimo para dar de alta la vivienda, no un criterio de confort: en la práctica ponemos un cuádruple detrás del televisor, un doble en cada extremo del sofá y un doble libre, y dejamos la luz general conmutada desde las dos puertas.
¿Qué temperatura de color es mejor para la casa?
De 2.700 a 3.000 K en salones, dormitorios y pasillos; de 3.000 a 4.000 K con IRC de 90 o más sobre la encimera de la cocina y en el espejo del baño; 4.000 K en vestidores, despachos, garajes y lavaderos. La regla que más disgustos ahorra es no mezclar temperaturas distintas dentro de una misma estancia abierta.